martes, 30 de agosto de 2011

MORAGA DE SARDINAS




























Juan Antonio “el bichucho” nació a orilla de la mar, en esas casitas de pescadores que primero fueron casetas de enseres de pesca, muy cerca del colegio del Padre Ciganda.

El Palo era el barrio de Málaga con más colegios religiosos: Asunción, Presentación, Angeles Custodios, Esclavas, La Milagrosa, Padre Ciganda y los Jesuitas quienes hace unos 125 años inauguraron el colegio San Estanislao de Kostka, uno de los más prestigiosos a nivel Europeo entre los años 20 y 30.

Su profesión era la de “jabegote”, su herramienta la jábega Mª del Carmen, que hoy en dia se conserva en el Museo Marítimo de Barcelona, registrada con el número 14.014,, barca típica malagueña de origen fenicio con el característico ojo de osiris pintado en la proa para “orientar la navegación”, la MA flo 1869 lista 3, (de 8,67 mts. de eslora, 2, 25 mts de manga y 1,08 mts. de puntal), probablemente fabricada por la familia “Los calafates” maestros artesanos que las construía en Calle Biznaga, junto al ya desaparecido merendero Casa Pedro.

En esos años nació su hijo, el marengo José, ése niño mimado y cuidado por mi abuela y por su hermana, mi madre, por ser el más pequeño, el más vulnerable, a quien le daban “flatos” por el hambre, de mirada dulce y sonrisa franca, sencillo, callado, humilde e introvertido y quien desde su más tierna infancia ayudaba a su padre bien como jabegote, echando el copo y recogiéndolo desde la playa tirando con la ayuda de una traya (cinturón colgado en bandolera sobre el pecho), o remendando las redes, ya que como su padre era un magnifico “sotarráez”.

Su vida era la mar, dedicado a la pesca noche tras noche en los sardinales, cuando todos los dias eran laborables, sólo descansando las noches de temporal de levante, pendiente de la “bulla” o burbujeo de las sardinas que explotaba y se dispersaban antes de llegar a la superficie o del “ardá” cuando los bancos de sardina se desplazan en la superficie de la mar a la luz de la luna o de las luces de los barcos y reverbera el agua.

Con el paso de los años, de pescar por necesidad, pasó a pescar por disfrutar desde la proa de un petrolero, donde estuvo embarcado hasta su jubilación. Curiosamente toda su vida en los barcos , navegando sin saber nadar.

Añorando la mar, soñando con ella, fabricando hasta hace poco pequeños barcos (ya sus cansadas manos no se lo permiten), como los que recordaba de su niñez, aún sigue paseando ya pausada y lentamente por el rebalaje, aspirando el salitre y rememorando su vida marinera en las playas del Palo, aquel Palo de tradición marinera de un pasado ya lejano que recuerdo con nostalgia y cariño.

Ese cariño que le profeso a José, mi tio Pepe.

Así que las sardinas era un alimento vital en mi familia y entre sus formas de cocinarlas y consumirlas está ésta receta: la moraga.

Moraga, palabra que suena a mar, a Málaga, a sardinas, a espetos en las noches malagueñas hechas en la orilla, a Dani Garcia, ése genio malagueño de los fogones, que con su reconocimiento mundial es nuestro cocinero más emblemático y tuvo el acierto de usar éste nombre para sus restaurantes, al precioso cuadro “La moraga” del magnifico pintor malagueño Horacio Lengo que en breve una copia colgará de las paredes de mi casa, pintada por mi pintor preferido, ése gran artista: mi suegro.

Humilde, malagueño y riquísimo plato que lo hice siguiendo éstos pasos:

Limpiar las sardinas, quitándoles las cabezas, las tripas y las escamas.
Abrirlas por la mitad y quitar la espina, procurando que queden unida por la cola los dos lomos.
Enjuagarlas bien, escurrirlas, salarlas al gusto y reservarlas.
En una sartén echar un buen chorreón de aceite de oliva virgen (en ésta ocasión he usado aceite de Riogordo, malagueño).
Picar en trozos pequeños dos dientes de ajo, un pimiento verde, una cebolla medianita, y un tomate hermoso sin piel.
Sal pimentar al gusto y pochar a fuego lento.
Una vez pochado añadir un chorreón de vino blanco y colocarlas encima del refrito con la piel hacia arriba, dejándolas hacer durante unos cuatro o cinco minutos; el tiempo suficiente de que se evapore el vino.
Espolvorear perejil picado.

El, es mi abuelo, Juan Antonio "El bichucho", marengo y pescador del Palo (barriada malagueña que mira a la mar)
 

Aprovecho para saludar a todas aquellas personas que visitan “Mi cocina” y disculparme por estos días de “parón” virtual motivado por mis vacaciones, espero ponerme al dia y visitar lo antes posible a mis amigos blogueros a quienes he tenido relativamente abandonados.
Como dice la canción: “ Cuando llegue Septiembre todo será......como antes”.

14 comentarios:

  1. Hola Malagueña guapa, que liada estamos, estoy en tu tierra con mis nietos, y estoy editando poquisimo, pero siempre que puedo me asomo a esta ventana que tanto me gusta.
    la receta me encanta, son muy nuestra, y esta riquisima a pesar de su humildad, un besito

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  2. La historia preciosa. Mi amorsote también viene de familia de pescadores y nunca falto pescado en su mesa. A todas horas.
    Esta receta de las sardinas me resulta muy sabrosa. Y nunca la he probado.
    Gracias Carmén por enseñarla.
    Besitos.
    ;-D

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  3. que bonita historia, y que ricas sardinas, por canarias solemos comer bastantes.
    saludos

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  4. Siempre nos ilustras con tus historias, todas tus recetas están llenas de tus recuerdos.
    No he probado las sardinas de esta manera.
    Besos.

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  5. Madre mía que de recuerdos...
    Antes de nada, todo bien?, si así me alegro.
    Estas sardina o moraga tiene que estar rica, rica.
    Me alegro de que estés otra vez por aquí.
    Besazos

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  6. Carmen Rosa,paisana!!es la primera vez que escribo en el blog,aunque lo sigo hace tiempo.Con solo mirar las fotos me vienen los olores de la cocina de mi madre,que nos dejó, y al hacer de sus recetas me recuerdan los sabores de aquellos platos tán malagueños y marengos.
    Estas sardinitas las hago mañana.Gracias!!

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  7. Carmen ,otra cosilla,su família tiene razones para estar orgullosos,igual que debemos estarlo los paleños y malagueños,por como hace de su blog todo un homenaje a los platos marengos y a sus gentes del rebalaje,con tanto cariño y compartiendo recuerdos y dando a conocer La Barca de Jábega.Gracias.
    Saludos .
    Paco LG (galafates García)

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  8. Tu tío debe estar muy orgulloso de tí, por lo bien que has contado su historia, una historia sin duda preciosa de un trabajador nato, y se nota todo el cariño que le tienes.
    Un abrazo.

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  9. Un post precioso y una receta rica rica wapa.
    Bicos mil.

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  10. Es un placer volver a sentir tu presencia a través de los agradables aromas de tu cocina.

    Has preparado uno de mis pescados favoritos--me gusta todo el pescado azul-- de una forma sencilla respetando a nuestra cocina tradicional; ¡la mejor de nuestras cocinas!.

    Carmen;¡Qué ricas están estas sardinitas!.

    Besos.

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  11. QUE SEPAS QUE ME HE EMOCIONADO AL LEERLO, Y AL LEERSELO AL PROTAGONISTA DE ESTA HISTORIA, MI ABUELO.
    Eres increíble!!!!!!!!!!!!
    Un besazo

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Muchas gracias por visitar "Mi cocina", por escribir un comentario, lo cual me anima a continuar compartiendo lo que se cuecen por mis fogones y lo valoro enormemente.
Si tiene alguna duda o consulta, indiquelo, contestaré lo antes posible.

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