CALAMARES EN SALSA AMERICANA CON PATATAS Y HUEVO FRITOS.

El secreto siempre está en la salsa.

Salsa, definición: mezcla de consistencia más o menos liquida, de ingredientes fríos o calientes, de color blanco u oscuro, que tiene por objeto acompañar a un plato y mejorar su sabor haciendo un contraste o complementando como decoración, fondo o relleno.

Aunque me motiva más aún ésta otra definición: Salsa, “el toque mágico que transfigura un plato sencillo en otro sublime”.

Una vez más mi curiosidad me lleva a buscar su origen y descubro que la palabra salsa la heredamos del latín “salsus” (salado o sazonado con sal); no cabe la mejor duda que los romanos, al igual que los griegos, artífices de la llamada “cocina mediterránea”, usaban las salsas para realzar sus platos.

Las salsas se elaboran de una y mil maneras diferentes, depende del lugar, del país e incluso de los ingredientes que la componen, de tal forma que es fácil saborear una salsa y recordar o descubrir cualquier destino del mundo, invitándonos a viajar gastronómicamente hablando.

Hoy he preparado la “salsa americana”. 

Y pensé: viajamos en “Mi Cocina” a algún lugar de América con ésta deliciosa salsa; ¡¡ qué equivocada estaba !! Porque el nombre me confundió, no es americana, curiosamente es oriunda de Francia. Fue inventada por un cocinero francés que había trabajado no obstante unos años en Estados Unidos.

La “sauce à l´américaine”, una salsa clásica donde las haya fue creada allá por el año 1870, por el cocinero francés Pierre Fraisse, quien la llamó “salsa armoricana”, en recuerdo de Armorique. Armorique , o L´Armorique, es el nombre antiguo, anterior a la dominación romana, de la región francesa que englobaba las actuales comarcas de Bretaña, N.O. de Loira, y litoral de Normandía. Sus gentes, de origen celta, se las conocía como “Aremoricani”, plural de “aremoricanus”.

De ahí, de “aremoricanus” fue degenerando el nombre hasta “americana”, quizás porque sabían que Pierre Fraisse, antes de abrir negocio en Francia, había trabajado en Estados Unidos.

Sea como fuere, poco a poco se hizo mundialmente famosa y su secreto no es ningún secreto, sólo y exclusivamente que posee un fino y elegante sabor a mar, siendo capaz de transformar un plato ya sea de pescado o marisco, aportándole un toque muy especial.

En ésta ocasión, ésta deliciosa salsa ha sido acompañanda con unos riquísimos, frescos y deliciosos calamares, 
que una vez preparados ha servido para realizar una receta final, con patatas y huevos fritos. Un plato que no les dejará indiferentes.
¿ Se animan a prepararlo? Les cuento entonces CÓMO LO HICE.

INGREDIENTES:

½ kg. de calamares, ½ cebolla grande (blanca, dulce, tipo cebolleta), medio vaso de tomate frito, medio vaso pequeño de coñac, un vaso de caldo de pescado, una cucharada pequeña de tabasco, sal, una cucharada pequeña de tinta de calamar, aceite de oliva virgen extra.
Para acompañar: patatas, un huevo por comensal, aceite de oliva virgen extra y sal.

LOS PASOS A SEGUIR.

Limpiar los calamares (éste paso se lo pueden pedir a su pescadero de confianza) y cortarlos en trozos pequeños. Picar la cebolla en trocitos lo más pequeños posible.

En una cacerolita echar un chorreón de aceite de oliva virgen extra y pochar a fuego lento la cebolla hasta que esté transparente.

Incorporar el tomate frito y el coñac, flambear (con cuidado de que al prender no se quemen), dejar unos segundos y apagar el fuego. Remover bien todo el conjunto.

Añadir los calamares, salar al gusto.

Echar el caldo de pescado (yo lo hice con espina de rosada, mejillones y cabezas de gambas frescas) remover bien.

Echar el tabasco, probar y rectificar si fuese necesario dejando cocer a fuego lento durante unos 30 minutos aproximadamente (hasta comprobar que los calamares estén tierno y dejando reducir la salsa al gusto); removiendo de vez en cuando a fin de que no se pegue (si es preciso echar un poco más de caldo).

Apartar del fuego y dejar enfriar.

Mientras, pelar las patatas y cortarlas en tiras alargadas, como de un dedo de grosor (o al gusto).

Poner una sartén al fuego con abundante aceite de oliva virgen extra, y una vez comience a humear, echar las patatas saladas previamente, dejar freir hasta comprobar que están doradas.
Sacar con una espumadera y en el mismo aceite freir el huevo.
Una vez fritas las patatas y el huevo, a la hora de servir, poner como base las patatas fritas, a continuación y sobre ellas los calamares en salsa americana y por último el huevo frito.

Les aseguro que el conjunto de sabores les sorprenderá tanto como a mi. ¿Se animan a mezclar ?
¡ Buen provecho!

0 comentarios

Muchas gracias por visitar "Mi cocina", por escribir un comentario, lo cual me anima a continuar compartiendo lo que se cuecen por mis fogones y lo valoro enormemente.
Si tiene alguna duda o consulta, indiquelo, contestaré lo antes posible.