Escribía su buen amigo A. Escamilla a D. Arturo Reyes, aquel insigne poeta, escritor y dramaturgo malagueño,bisabuelo de mi querida amiga Pepa Reyes :
No olvidaré yo las plácidas noches de estío que pasamos juntos en aquellos ventorrillos del camino del Palo, cambiando impresiones de nuestras almas gemelas en el cariño a la tierra andaluza, oyendo el rumor isócrono de las olas que se deshacían en níveos encajes y las coplas apasionadas de la Trini…, mientras la luna bañaba de plata los campos y el mar.
Y con total seguridad, en aquellos ventorrillos, en aquellas tabernas de El Palo, D. Arturo, como a mí me gusta llamarle y su buen amigo Escamilla, disfrutarían de los platos tradicionales de su querida, de mi querida Málaga. ¿Quien sabe si no probaban los tradicionales buñuelos de ésta época Semana Santera, de bacalao?
Y mis pensamientos me dicen: No es sabio el que sabe sino el que no sabe y quiere aprender.
Y en multitud de ocasiones con respecto a la gastronomía, que en definitiva es de lo que se trata éste blog, yo quiero aprender, necesito aprender cada día, poco a poco intentando saber más de nuestra cultura, de nuestra historia y por supuesto de la gastronomía. Sobre todo intentando alimentar mi curiosidad por saber los orígenes de las recetas tradicionales.
En ésta ocasión, nuevamente quiero compartir lo que he podido leer sobre ésta receta tan habitual en Cuaresma, que hacían y me enseñaron mis mayores, todo un clásico en Mi cocina y que de hecho fue una de las primeras publicadas en el blog, allá por el año 2009: los BUÑUELOS DE BACALAO
El origen histórico de los buñuelos de bacalao se remonta al siglo XIII en el sitio que hace el Rey Fernando III a la ciudad de Sevilla, durante el asedio escaseaba los alimentos.
Dado el carácter de puerto fluvial de Sevilla, los sitiados echaron mano a unos cargamento de bacalao y harina almacenado en el mismo, el cual después de aderezarlo convenientemente y frito, alimentó durante algún tiempo a la población. el 22 de diciembre del año 1248 se termina el cerco con la entrada a la Ciudad del Rey Fernando III.
El 30 de mayo de 1252, el Rey muere en Sevilla donde está enterrado en la Capilla Real de la Catedral de la Ciudad.
Una receta propia de zona donde generalmente no solía llegar pescado fresco del dia y que generalmente en la costa, en vez de bacalao solía usarse pescado cocido desmenuzado.
Bien se hacían buñuelos o tortillitas la diferencia, el grosor de cada porción; sencillamente la cantidad de pescado es mayor y más abundante en los buñuelos y éstos llevan huevo. Las tortillitas en cambio, deben ser finas y crujientes.
Una vez más me animo a publicar una receta tradicional, los buñuelos, que antaño se con bicarbonato para que “inflara” la masa y hoy preparo con cerveza que le aporta ése “toque” que ayudará a la levadura tan necesario para los buñuelos, en ésta ocasión con bacalao, propio de Semana Santa.
¿CÓMO LOS HICE?
INGREDIENTES:
300 grms. de lomos de bacalao salados, media botellín o lata de cerveza (que debe estar muy fría), una cucharada pequeña de levadura, un huevo grande, harina de trigo, unas hebras o sobre de azafrán molido, una ramita de perejil fresco, un diente de ajo, aceite de oliva virgen extra, sal.
LOS PASOS A SEGUIR:
Poner el bacalao en remojo durante 24 horas, cambiar el agua una o dos veces.
Cocer el bacalao en agua durante unos quince minutos. Escurrir bien y reservar parte del caldo. Una vez frío, desmenuzar el bacalao con cuidado de que no queden espinas.
En un cuenco poner un diente de ajo muy picadito, perejil picado, la levadura en polvo, la cerveza, el huevo batido, el bacalao desmenuzado, un vaso pequeño del caldo de haber cocido el pescado, el azafrán e ir removiendo. Salar al gusto, teniendo en cuenta que el bacalao aporta sabor a sal.
Añadir tamizando la harina de trigo sin dejar de remover procurando que no se hagan grumos.
La cantidad de harina irá en proporción al caldo que habremos puesto, la masa que no quede muy espesa (ni dura, ni muchísimo menos aguada).
En una sartén poner aceite de oliva, aconsejo una sarten pequeña y con fondo. Cuando el aceite comience a humear, con una cuchara sopera bien colmada ir echando la masa en el aceite, en tandas de dos o tres, ir dándoles la vuelta rápidamente a fin de que se frían uniformemente.
Sacar los buñuelos de la sartén e ir colocándolos sobre papel de cocina a fin de que absorban el exceso de aceite.
Consejo: Acompañar con miel de caña de la Axarquia malagueña.
Hoy, víspera de y comienzo de Semana Santa, me despido de quienes visitan Mi cocina invitándoles a disfrutar de Málaga, que puedan ver sus maravillosas y únicas Procesiones, sus Museos; que disfruten de su cultura, de sus bosques, de su Serranía, de sus pueblos blancos, de su riquísima gastronomía.
¿y por qué no? Recordar sus playas, su sol, su luz, su mar, siempre la mar. Málaga es única.





























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