He podido leer que actualmente en el mundo existe alrededor de unas 5,000 variedades de peras cultivadas, que por cierto, tienen sus antecedentes a partir del siglo XVIII.
Y que concretamente en España, existen tres denominaciones de origen distintas para las peras. Se trata de la de Jumilla en la Región de Murcia, la de Lérida (Lleida) en Cataluña y la de Rincón de Soto en La Rioja.
Y de allí son las que llegaron a mi cocina, gracias a Frutas y Verduras Eladio. Concretamente unas peras de un dulce sabor, con una textura jugosa y un tamaño mediano con piel lisa, no muy grandes, de color verde y piel lisa, con corazón pequeño y carne blanca: la pera blanquilla o de agua.
Y no lo dudé ni un momento, con un buen vino riojano, tenía que preparar un postre que hacía tiempo no hacía y que me hace volver a mis viajes por el territorio nacional, en aquellos años 80 y 90, donde en las cartas de la restauración era todo un clásico.
Como es habitual en mí, intento saber el origen o la historia de cada receta que preparo y publico en ésta cocina virtual y he podido saber que ya en la antigua Roma, el escritor y erudito Marco Gavio Apicio incluye el uso de pimienta y vino para dar sabor a las peras.
Las peras al vino son un postre clásico de la gastronomía española, conocido por su elegancia y sabor. Este plato combina la dulzura natural de las peras con la profundidad y el aroma del vino tinto, creando una delicia que es perfecta para cualquier ocasión especial. Y concretamente tiene una gran tradición en la cocina riojana donde es conocido como PERAS CON SALSA DE OBISPO.
Es una receta, un postre asociado a la vendimia, muy sencillo de preparar ya que básicamente consiste en cocer las peras con un caldo hecho con vino tinto, azúcar y canela.
Ésta sencillez supone también una buena oportunidad para emplear productos de calidad, como han sido en mi cocina hacerlas con peras y un vino tinto de La Rioja..
Además de los productos de calidad, he podido averiguar que el truco está en cocinar las peras al vino tinto con la olla tapada, a fuego lento, lo que favorece que los jugos de la fruta, el vino y la canela se impregnen uniformemente con delicadeza.
Un postre muy de la Rioja, sino también del norte y centro de España, que se mantenía como una opción popular en las cartas de restaurantes, quizás hoy en día desaparecido y olvidado.
Así que les animo a prepararlo y a disfrutarlo, llevarlo a sus mesas, a sus cocinas, no sólo por su sencillez en la preparación y su sofisticado resultado, sino por destacar su sabor, su presentación y resultado donde las peras adquieren un color rojo profundo y un aroma irresistible.
Por cierto, se suelen servir frías con su salsa convertida en un dulcísimo almibar, acompañadas como es mi caso con helado de vainilla.
¿CÓMO LO HICE?
INGREDIENTES:
3 peras tipo blanquilla (riojanas), dos vasos grandes de vino tinto (de la Rioja), 150 grms. de azúcar, una rama de canela y medio vaso pequeño de agua.
PARA ACOMPAÑAR EN LA PRESENTACIÓN:
Helado de vainilla, alquejenje y hojas de hierbabuena.
LOS PASOS A SEGUIR:
Lavar las peras, sobre todo la parte del rabito. Pelarlas sin quitar el rabo.
Echar el vino y el azúcar en una cacerolita, remover hasta que el azúcar quede totalmente disuelto. Incorporar la rama de canela y las peras,
procurando que éstas queden cubiertas añadiendo el agua.
Encender el fuego y cuando el vino comience a hervir, tapar la cacerola y dejar cocer a fuego medio. Comprobar de vez en cuando, moviendo con cuidado las peras, dándoles la vuelta, para que se cuezan uniformemente y absorvan el vino.
Una vez que estén tiernas y el vino haya reducido hasta casi hacerse un almibar, retirarlas del fuego.
Nota.- si quieren reducir el jugo aún más, sacar las peras y volver a poner al fuego hasta que quede más caramelizado. Vertir entonces sobre las peras, por encima, a fin de que éstas adquieran más sabor y un color más intenso.
A la hora de servir, acompañar con helado, adornar con una hoja de hierbabuena y con algún fruto que le aporte color.
En ésta ocasión physalis o alquejenje (también se la conoce por el nombre de tomatillo o farolillo chino) es una fruta exótica de color naranja con forma de cereza y envuelta en sus propias hojas que le ha dado un toque muy especial no sólo por su forma, su precioso color, sino también por su delicioso sabor cítrico.
¡ Llegó el Otoño a Mi Cocina !
































































