jueves, 20 de febrero de 2014

FLAN DE TOFFE, HUEVOS Y NATA.




Isabel La Católica, en su testamente legó la considerable cantidad de 100.000 maravedíes a título de limosna para la construcción de una de las cuatro iglesias que se levantaron gracias a los Reyes Católicos dentro del perímetro amurallado de la ciudad de Málaga, tras la conquista Castellana en 1.487.

La Parroquia, que hoy en día los malagueños conocemos por “ La Iglesia de Los Mártires” fue erigida en 1505 en honor a los mártires Ciriaco y Paula, patronos de la ciudad, en virtud de un voto que hicieron Isabel y Fernando (los Reyes), antes de la toma de la ciudad, de restablecer el culto a los Santos mártires, que se estimaba habían vivido y recibido su martirio a comienzos del siglo IV, siendo lapidados junto al rio Guadalmedina, que cruza y delimitaba en aquellos entonces la capital malagueña. 

Su original y austero aspecto estilo gótico-mudejar, presentando elementos del Rococó más del siglo XVIII, aún conserva una torre mudéjar en el exterior, recubierto de ladrillo visto.   Con un interior propio de la arquitectura gótico- románica, que armoniza  no obstante con preciosas capillas, ricamente decoradas, con elementos arquitectónicos propiamente barrocos.

Ésa preciosa torre se acabó en 1548, construida por el maestro Bartolomé Pérez, como constaba en una antigua inscripción, pocos años después, en 1567, un gran incendio destruyó esta torre y parte de la iglesia, reconstruyéndose con gran rapidez en el siglo XVII, sobre todo después de un gran terremoto que tuvo lugar en 1680.

Pero fue en el siglo XVIII cuando tuvo lugar su gran transformación, tal y como la vemos hoy en día…

A finales de los años 30, quizás a principio de los 40, mi suegro junto con un compañero (los dos componentes de la empresa) se encargaron de cubrir y reforzar el interior de la torre, con metal (de “plomo” me apuntaba), que en aquellos años peligraba por su vieja estructura de madera.  

Vino a colación la historia de La Iglesia de los Mártires, al mirar el cuadro pintado por él (mi suegro es un gran pintor) de la huevera, llenos de blancos huevos…..



Abuelo, le digo, me gustaría tener en Mi cocina, una huevera como ésa, pero verde (para que haga juego, ya sabe el verde inunda mi cocina), tal y como tenía mi madre, igualita, igualita….

Qué tiempos aquellos, exclamó mi dulce y queridísima suegra, cuando comer un huevo era un lujo.  No probaba uno, nada más cuando me pasaba a ver a mi padre a la prestigiosa pastelería donde trabajaba en pleno centro de Málaga (era un gran pastelero) y a escondidas, cogía un huevo, lo pinchaba con una aguja y yo lo sorbía con avidez.   ¡¡ Era dulce, me sabían dulce !!

Agggg…que asquito me da abuela, en mi vida lo probaría así, le contesté.

Qué remedio, replicó el abuelo, había que comerlo crudo si era preciso…que me lo digan a mi, cuando mi compañero y yo podíamos coger alguno del campanario de “Los Mártires”, sin que nos viera el cura.

Cada día, mientras reparábamos la Torre de la Iglesia, subiendo hasta ella, había una azotea, donde el párroco tenía y criaba las gallinas….si aún no había subido a recoger la puesta de huevos, creyendo que no los tenía contado….más de uno pudimos “degustar” mi jefe y yo.  

Nos sabían a “Gloria Bendita” los huevos de la Torre de la Iglesia de los Mártires….

A Gloria bendita, también saben unos deliciosos y dulces flanes de caramelo, preparados  con huevos y azúcar en Mi cocina.


¿Cómo los hice?

Ingredientes:

100 gramos de azúcar, cuatro cucharadas soperas de agua, cuatro huevos, un bote pequeño de nata especial para cocinar (uso Presidente) y un vaso de leche.

Los pasos a seguir:

En el vaso de la minipimer echar los huevos y la leche, mezclar y reservar.

Tener preparado un recipiente especial para hornear, con agua donde poner los moldes para hacer al baño maria y precalentar el horno a 180º C.

Preparar el caramelo.

En una cacerola (o sartén antiadherente) echar el azúcar y el agua, llevar a ebullición a fuego lento durante unos minutos, hasta que se obtenga un “jarabe” espeso y de una tonalidad dorada, no muy oscura (nunca demasiado negro porque amargaría), removiendo el recipiente suavemente para esparcirlo por aquellas partes donde el azúcar no se ha deshecho aún.

Nota.-  Si se endurece demasiado el caramelo, volver a agregar agua y llevar la mezcla a ebullición nuevamente.

Echar parte del caramelo en los moldes.

En el resto del caramelo, aún en la cazuela agregar la nata y dejarla que hierva unos minutos removiendo y echándolo seguidamente en el vaso de la minipimer, batiendolo bien con la mezcla de huevos y leche hasta que esté todo integrado.

Verter la mezcla en los moldes cuyo fondo se ha cubierto con caramelo.

Cocer el flan en el horno a 180º C al baño María durante unos cuarenta minutos aproximadamente (depende del tamaño del molde).

Dejar enfriar completamente antes de desmoldar.

Mi consejo: Dejarlo, bien tapado en el frigorífico hasta el dia siguiente.

Con todo mi cariño a dos maravillosas y dulces personas, a las que quiero y quienes me quieren como si fuese su hija: mis suegros, Pedro y Paquita.

8 comentarios:

  1. Me encantan los flanes, estos estan que sa salen de la pantalla, besitos

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  2. Vaya pinta más buena...!! Que rico debe de estar, que sepas que tomo nota
    Besos

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  3. Ay que delicia! Me encanta el flan y el toffee! Mmmm...

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  4. Vale, ya sabes que soy una adicta a los flanes y todos los pruebo, asi que anotadito tengo ya el flan reina mía. Este lo cato yo este fin de semana mismo jajajajaja. !!Pintazaaaaaaaaa!!
    Besiness

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  5. Sin duda un flan de lujo, todo caserito y rico.
    Qué bonito es escuchar a la gente mayor hablando de su infancia y juventud, sin tecnologías, sin casi nada que llevarse a la boca y han salido adelante! Para quitarse el sombrero ante ellos.
    Besos y buen fin de semana.

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  6. Querida Carmen Rosa: Qué buena pinta tiene tu flan. Mi madre los hacía todas las semanas, caseros, con huevo y con leche, y tenía un truco para lo del azúcar, me decía que le echara una gotita de limón para que no se quemara.

    La Iglesia de los Martires me trae muy buenos recuerdos pues era nuestra parroquia donde todos los churumbeles fuimos bautizados, y solía acudir allí frecuentemente de pequeña a misa. Fue hace pocos años cuando descubrí que los Mártires eran San Ciriaco y Santa Paula. ¡Fijate que sorpresa!

    Te deseo buen fin de semana wapa, y espero poder preparar el flan pronto para mis hijos. Me lo llevo. ¡¡¡El cuadro como siempre me encanta!!

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  7. lo del flan una pasada... con esos "agujeritos" me encanta esa textura...
    y muy interesante como siempre tus recuerdos y su historia!!!
    mil besotes coínos!!

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Muchas gracias por visitar "Mi cocina", por escribir un comentario, lo cual me anima a continuar compartiendo lo que se cuecen por mis fogones y lo valoro enormemente.
Si tiene alguna duda o consulta, indiquelo, contestaré lo antes posible.

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