lunes, 23 de enero de 2017

MEATLOAF (PASTEL DE CARNE ESTADOUNIDENSE)



Un día sin reír es un día perdido. 

Para quienes no siguen la popular serie de comedia llamada The Big Bang Theory, la frases “Zás, en toda la boca” o “Bazinga” les puede sonar un poco extraña.    Ésta última palabra, bazinga, en realidad no es una frase real que pertenezca a algún idioma en particular, sino que se trata de una jerga o expresión que se ha vuelto popular gracias a uno de sus personajes, Sheldon Cooper.

Él  dice la palabra Bazinga casi siempre luego de haber hecho una broma a alguno de sus amigos.   Algo así como: ¡Caíste! o ¡Te engañe!

Sheldon, es uno de los protagonistas de la serie, para mí su “alma mater”, aunque siempre arropado por su compañero de piso es el Doctor Leonard Hofstadter y sus amigos Howard Wolowitz, Rajesh Koothrappali, y las parejas de todos ellos, Penny,  Bernadette Rostenkowski y su novia Amy Farrah Fowler…aunque no se quedan atrás sus “super enemigos”: Leslie Winkle, Barry Kripke y el actor Wil Wheaton.

La serie contiene una gran cantidad de situaciones muy cómicas y referencias a principios y teorías físicas auténticas, aunque simplificados al máximo para poder ser entendidos rápidamente por la audiencia que no posea estudios en física, matemáticas o ingeniería. 
También aparecen referencias cómicas a series de culto (Star Trek, X-Files, Star Wars, X-Men, Juego de Tronos, etc.), siendo como niños grandes, adictos totales a las videoconsolas y a los videojuegos.  

Sheldon, interpretado por el actor Jim Parsons, un inteligentísimo científico con dificultades para las relaciones sociales; incapaz de mentir, de captar la ironía o los dobles sentidos, no comprende muchas de las convenciones sociales, es extremadamente puntilloso y maniático, incapaz de saltarse sus horarios y, para colmo, tiene aversión a los cambios.

Sheldon, me hace reír, una y otra vez, aunque las vea repetidas constantemente, es que lo adoro, me encanta su fino e inteligentísimo humor, por lo que no me canso de ver una y otra vez los capítulos de la serie que ya va por su décima temporada.

Suele ir vestido con un suéter y encima una camiseta con logotipos de superhéroes.   Es un fanático empedernido de Star Trek, en especial de Spock, haciendo creer a sus amigos que su aguda audición se debe a su oído vulcaniano.     Su superhéroe favorito es Flash; físico teórico con un cociente intelectual de 187, hipocondríaco y soberbio, un tanto asperger y exageradamente pedante, su personalidad obsesiva se manifiesta a menudo en sus manías sobre la comida. 

Los lunes toca cocina thai, los martes come hamburguesaas de Big Boy. , griega los miercoles y entre las peores cosas que pueden pasar está el que sus amigos preparen tostadas francesas el día de los copos de avena o decidan traer comida griega un jueves, que es la noche de pizza salvo el tercero de cada mes, día en el que valen las sorpresas.     No se le puede cambiar los ingredientes, ni el restaurante donde comprar la comida “fast food”, los ingredientes del sandwic así y los del arroz chino, asá.     

El arroz con pollo y bacon “en tiras” del chino lo quiere “en daditos” y con el arroz integral. La salsa de soja de ese restaurante no le gusta y hay que traerla del mercado, que es baja en sodio.  Si algo falla, no lo quiere, como cuando pidió un sandwich de roast beef con lechuga y queso suizo y le trajeron un sandwich de roast beef con queso suizo y lechuga: el orden de los factores sí altera el producto, porque es el queso lo que debe estar en contacto con el pan para que la lechuga no lo humedezca.

El pollo con almendras que come una vez a la semana tiene que ser del Palacio de Sechuán. Leonard, un buen día, le confiesa que ese restaurante lo cerraron 2 años atrás, que les había comprado 400 cajas de comida para llevar vacías, que las guarda en el maletero del coche y que le trae el pollo con almendras de cualquier otro sitio en una de esas cajas.

En The Big Bang Theory, cómo, qué o dónde comen los protagonistas son detalles que perfilan unos personajes decididamente singulares, de hecho casi siempre están “comiendo” o bebiendo y sus guiones divertidísimos por cierto, recurren a la ciencia, pero casi siempre alrededor de la comida.

Y como no, yo no dejo de fijarme en qué comen, como cocinan (aunque ésto ocurre en contadísimas ocasiones), como comen o qué comen y todo lo referente a la gastronomia estadounidense.

Intentado saber un poco más de la “cocina casera” de tan amplia nación y llego a la conclusión de que la “cocina Americana”  es quizás una colección de platos tradicionales que han ganado popularidad en los EEUU, como por ejemplo: carne sobre todo de res asada al horno, pollo frito, carnes a la parrilla, pavo relleno, papas asadas, maíz en mazorca, ensalada de papa, pastel de manzana, hamburguesas, perritos calientes, alitas de pollo picantes, guisantes cocidos, carne picada  en molde (pastel de carne)…..

Pienso, que en definitiva la imagen que nos llega a través de películas, series de televisión etc, es  que la gente en los EEUU comen comida rápida casi todos los días, aunque contrario a la creencia popular que tenemos desde fuera, considero que tendrán sus costumbres en cuanto a la cocina popular, a la casera; no obstante considero que la cocina tradicional de EEUU tiene que ser difícil de definir, creo que debe ser tan diversa como su población al ser una nación de inmigrantes, una mezcla en definitiva de comidas de muchos países.  

Uno de los platos populares, es el pastel de carne picada que generalmente suelen realizar en moldes, de ahí su nombre: Meatloaf.

 El Meatloaf (pastel de carne americano), su nombre viene de la unión de las palabras “meat” (carne) y “loaf” (pan de molde).   La culpa de esto la tiene el molde que se utiliza para hacer esta receta: la misma forma que se usaba antiguamente para hacer el pan de molde en el horno.

Buscando la receta en internet, llegué a la cocina de mi admirada Begoña, su blog Las Recetas de Marichu y las mias...(éste es su enlace) es todo un elegantisimo referente de cocinas internacionales, dí con su receta, por lo que siguiendo sus pasos disfruté de éste pastel de carne.

Así que como haría el genial Doctor Cooper llamo a vuestras cocinas, tres veces (porque él siempre pega tres veces en la puerta y entre cada golpe suele decir el nombre de quien va a visitar: ¡¡Toc toc, toc toc, toc toc,…!! Animándoos a probar ésta delicia americana…

¿Cómo la hice?

Ingredientes:

Media cebolla grande (usé tipo cebolleta), dos dientes de ajo, 150 ml. de kétchup, dos cucharadas de vinagre (la receta original era de manzana, usé de vino), 3 cucharadas soperas de azúcar moreno, 150 ml. de caldo de pollo, 2 huevos, 100 grms. de pan rallado, ½ kg. de carne de ternera picada (puse unos 150 grms. tambien de cerdo), 8 lonchas de bacon, una ramita de perejil fresco, pimienta negra, sal, aceite de oliva virgen extra.

Los pasos a seguir:

Precalentar el horno a 180º C.

Mientras picar la cebolla, los dientes de ajo en trozos pequeños.
En una sartén pochar la cebolla y el ajo durante unos minutos.   Una vez fritos, sin que se lleguen a quemar, apartar del fuego y reservar.


En una cacerola pequeña echar el kétchup, el vinagre y el azúcar, ponerlo en el fuego y llevar a ebullición removiendo de vez en cuando durante varios minutos, hasta que evapore el alcohol de vinagre, reduzca y espese la mezcla.   Retirar del fuego y reservar.

En el vaso de la batidora echar el caldo de pollo, las hojas de perejil y dos cucharadas soperas de la mezcla del kétchup y el refrito de cebolla y ajos (en la receta original, no se pasa la cebolla ni los ajos, pero en casa no gusta encontrar trozos) y triturar lo más fino posible.

 Reservar el resto de la salsa de kétchup.  

En un cuenco poner la carne picada, los huevos,  sal y pimienta al gusto

 Agregar la mezcla del caldo

a continuación el pan rallado,

mezclando todo muy bien de forma que queden todos los ingredientes totalmente integrados.

Pintar un molde (de los de hacer pasteles o pan, alargados) con un poco de aceite y colocar las tiras de bacon de forma que quede totalmente cubierto.  
Con la ayuda de una brocha pintar todas las tiras de bacon extendiendo uniforme y generosamente.

Rellenar con la masa de la carne picada.
Terminar de untar con la salsa de ketchup

Meter en el horno, dejándolo hacer durante una hora aproximadamente.   Sacar, dejarlo enfriar unos diez minutos

 y desmoldar.

Se puede servir frio, cortándolo en trozos o bien calentando en el microondas.

e suele acompañar con una ensalada verde o con una salsa de frutos rojos.
A mi familia le gusta con cualquier tipo de salsa: hay quien la ha pedido con salsa a la pimienta, con una simple mayonesa, con salsa de champiñones, de vino tinto……yo personalmente, la he preferido con ensalada y con una mermelada de tomate huevo de toro (especialidad de "Coín pá comerselo").
 
Un toque de Sabor a Málaga, siempre en "Mi Cocina"...... ¡¡ Bazinga !!

jueves, 19 de enero de 2017

CREMA DE PUERROS Y PATATAS




Hace frío, el día está gris, triste, desapacible, nublado pero ni llueve ni nieva, aunque hoy, mientras escribo éstas líneas, la provincia de Málaga está cubierta con un blanco manto, las noticias nos avisaban de que la posibilidad de que nieve en la capital malagueña era alta. 
Un hecho insólito que no ocurría desde hace décadas, poco habitual en ésta tierra donde vive el Sol y donde la nieve ha querido visitar; ya ha hecho acto de presencia a muy pocos kilómetros alrededor de mi casa, todo un espectáculo ver los maravillosos paisajes que se divisan desde la misma orilla de la mar, todos los montes y serranías llenas de verdor, pintadas de blanco.   Así está la Sierra a escasos metros de mi ésta misma mañana...


Espero poder ver los ansiados copos mirando a través de mi ventana; el cielo está plomizo y una suave lluvia, un “agua nieve” cae lenta y suavemente empañando los cristales de mis ventanas.   Va cayendo la tarde y mi salón iluminado levemente por alguna vela, por el fuego de la chimenea encendida y una luz que ilumina mi libro, mientras apuro el último sorbo de una humeante taza de té….


Miro a mi alrededor, la luz, las velas, el fuego, una suave música, mis hijos, sus parejas, mi marido…..así estábamos hace unas horas, reunidos para comer, en ése mismo rincón de mi casa, lleno de calor y cariño, con un buen vino y siento que aún se conserva el calor familiar aunque fuera hace frio y pienso que no hay nada más cercano a la felicidad. 


Vivimos en un mundo tan estresante y ocupado, tan pendiente de la tecnología, de las prisas, de los problemas y preocupaciones que quizás dejamos escapar los pequeños momentos,  ésos que reconfortan el alma y que nos da la vida y pienso una vez más que fuera en la calle, sopla el viento, hace frio….mucho frio y en “Mi Cocina” hace calor.

Hoy un día de frio extremo para los malagueños, les animo a preparar un plato fácil, sencillo, rápido de preparar y sorprendentemente económico.    No hay que estar mucho tiempo en la cocina para disfrutar de algo rico, delicioso que nos permite tener más tiempo para relajarse y disfrutar de los pequeños y grandes placeres de la vida.    Es una simple, pero a la vez contundente crema de puerros y patatas.

Por cierto ¿sabían que no se conoce el origen del puerro, que no se ha encontrado su variedad silvestre en ningún lugar del mundo?  

Sí hay constancia de que ésta era consumida ya en Mesopotamia, Turquía o Egipto hace más de 3.000 años, concretamente en este último enclave servía como alimento usual para los trabajadores de las pirámides.

Pero serían los romanos quienes extenderían el consumo de puerros por todo el Mare Nostrum, gracias a sus colonias repartidas desde Hispania hasta Oriente Próximo, Norte de África e Islas Británicas.   Precisamente en De re coquinaria de Apicio, uno de los escasos textos que aún se conservan relacionados con la gastronomía romana, se hace referencia a diferentes recetas elaboradas con puerros y aparecen en primeros platos romanos.

En la actualidad, el también denominado “ajoporro”, el puerro, podemos encontrarlo todo el año en los mercados, una verdura que en Málaga es indispensable en un buen “puchero”, desde pequeños aprendemos de nuestras madres que al puchero hay que echarle, además de una patata: apio, nabo, zanahoria y puerro.  

Yo suelo sacarle mucho más partido, en salsas, insustituible en cualquier receta china cuya base sean las verduras, en quichés o tartas saladas, en mis acompañamientos de carnes junto con otras verduras hechas al vapor, pero el puerro también se merece ser el protagonista absoluto….como ocurre en el vecino país, en Francia, donde el puerro es “la estrella” absoluta en uno de sus más conocidas recetas: la “Vichyssoise.

La vichyssoise mundialmente famosa se toma fría y por supuesto se realiza con nata, prácticamente igual que el plato que hoy he preparado, que en casa nos gusta tomarlo bien caliente, en los fríos días de invierno….bien como entrante o primer plato e incluso como un plato de cuchara para la cena.    De una manera u otra perfecto para cualquier ocasión ¿no creen?  

¿Cómo la hice?

Ingredientes para dos personas:

Un puerro grande, media cebolla grande (tipo cebolleta), una patata, 100 ml. de nata especial para cocinar, sal, dos vasos de caldo de pollo, aceite de oliva virgen extra, jamón serrano cortado en taquitos.

Los pasos a seguir:

Pelar la cebolla quitándole la capa exterior y picarla igualmente en trozos pequeños.

Cortar la raíz del puerro, retirar la primera capa y cortar por la parte blanca (reservar la parte verde para sopas u otras recetas); enjuagar bien bajo el grifo.    Cortar la parte más blanca en trozos pequeños

 y un trocito de la parte final dejarla de forma alargada y lo más fina posible, reservando aparte. (se utilizará para darle un “toque” final al emplatado).

En una cacerola echar un chorreón de aceite de oliva y sofreir el puerro junto con la cebolla, salando previamente (con ello soltarán el agua y se evita que se dore en demasía), removiendo durante unos minutos hasta que la cebolla comience a estar transparente.

Mientras se pochan las verduras, pelar la patata, enjuagarla bien y “cascarlas” en trozos pequeños (de ésta forma, la patata soltará más almidón y la crema resultará más espesa).

Incorporar las patatas, agregar el caldo de pollo en la cacerola de forma que cubran todos los ingredientes, llevar a ebullición, salar al gusto y dejar cocer durante unos quince minutos aproximadamente (hasta que pinchando las patatas se compruebe que estén tiernas).

Añadir la nata, remover bien y retirar del fuego la cacerola.

Remover a fin de que se integre con el resto de ingredientes.

Triturar bien con la batidora, de forma que quede una mezcla con textura de puré, ligeramente espeso (en función del gusto de los comensales se puede añadir más o menos nata, incluso hacerlo con leche, o bien rectificar con el caldo de pollo si lo consideran necesario). 
Mantener caliente hasta la hora de servir.

Para el “toque” final, freir en aceite de oliva el puerro cortado en tiras hasta que esté dorado.

Retirarlo con la espumadera y colocarlo en un plato sobre papel de cocina a fin de que en él quede impregnado el aceite.

Servir la crema bien calentita, con el puerro frito, unos taquitos de jamón que aportará color y sabor.    Adornar con unas gotas de aceite de oliva virgen extra.

 Una sopa reconfortante, saludable…..Disfrútenla ¡¡ Buen provecho !!
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