viernes 16 de marzo de 2012

PEQUEÑOS BIZCOCHOS CON PIÑA














Creo que el ser humano es creativo por naturaleza, dibujando, escribiendo, componiendo música.....cocinando. Y en mi tierra hay mucho arte, grandes pintores, magnificos escritores y poetas, actores, estupendos cantantes, excepcionales cocineros; dar nombres sería largo, pero estoy segura de que quienes leen éstas líneas automáticamente les vendrán sus nombres a la mente.

Málaga es tierra de artistas, lugares repletos de belleza que inspiran a quienes se dedican o están “tocados” por el don de cualquiera de sus manifestaciones.

Una famosa frase dicha por Picasso: “Si llega la inspiración, mejor que te coja trabajando” me viene a las mil maravillas para comenzar la entrada de ésta receta, ya que no me siento especialmente inspirada en éstos momentos para escribir; por lo que, ya que estoy trabajando, intentaré hacer un esfuerzo y que las palabras vuelen en mi mente y mis dedos tecleen con fluidez la introducción de ésta receta.

Sentirme inspirada para escribir o cocinar algunas veces me es complicado, incluso duro..aunque ayuda el hecho de donde me encuentre, o como me encuentre en ése momento.....un lugar para inspirarme y cocinar puede ser para mi la increíble vista del mar, de éste mar Mediterráneo repleto de belleza o mirar al cielo al cielo nocturno que cubre a Málaga, contemplar el magnífico espectáculo del firmamento estrellado, dejar perder mi imaginación en cada uno de los destellos que veo en él, deleitarme con el mismo cielo que observaron todas las culturas anteriores a la nuestra, desde tiempos ancestrales y pensar en la cena o con algo tan sencillo y tan cotidiano como un rinconcito de “Mi cocina” donde mientras humean mis guisos me imaginano el olor de un bizcocho recién salido del horno.

Fué ahí, en mi cocina preparando un simple bizcocho, me llegó “la inspiración”: usar los pequeños y bonitos moldes, rodajas de piña en almibar que una vez abierta la lata no me gusta dejar en el frigorífico y parte de la masa que tenía que preparar, el resultado: unos pastelitos riquisimos que me sorprendieron al sacarlos del horno y ver que se fundieron en una dulce armonía la piña y el bizcocho.

¿Como hacerlo?

Para seis bizcochitos (según mis moldes) .

Usé 100 gramos de mantequilla, 160 grms de azúcar, 3 huevos, 140 grmos de harina con levadura ya incorporada (uso Harimsa), dos cucharadas soperas de leche y una de esencia de vainilla, 6 rodajas de piña y seis cerezas en almibar.

Batir la mantequilla y el azucar hasta que la mezcla esté cremosa y blanquee.

A continuación añadir los huevos, uno a uno, sin dejar de batir.

Tamizar la harina sobre la mezcla y remover hasta que esté bien mezclada.

Incorporar sin dejar de remover, la leche y la vainilla.

Engrasar los moldes con mantequilla derretida, con una brochita.

Poner una rodaja de piña en el fondo del molde, en el centro una cereza confitada y a continuación echar con una cuchara la mezcla sin que llegue al borde, alisándo la superficie con el dorso de la cuchara.

Hornear a 180º C, durante media hora (estos moldes son de silicona y son relativamente pequeños por lo que no necesitaron mucho tiempo), se puede comprobar si está listo, con un pincho de madera, si sale limpio insertándolo en el centro estarán listos.

Dejar enfriar antes de desmoldarlos.

¡¡ Les deseo un buen fin de semana !!

jueves 15 de marzo de 2012

ALCACHOFAS GUISADAS (ALCAUCILES GUISADOS)














Hay un dicho en mi tierra que dice: “Una boquerona hablando de su tierra, es como una hija hablando de su madre”, yo he de añadir en mi caso “y de su suegra”.

Quizás por pasión, pero también por amor y cariño he de hablar siempre de mi añorada madre, de mi dulce suegra y como no, como buena “boquerona” de la tierra que nos vió nacer a las tres: Málaga.

Por ello en “Mi cocina” donde hay tantísima influencia de mis dos “Paquitas” y de mis raices malagueñas he de escribir, una y otra vez sobre ellas.

En ésta ocasión una receta de mi suegra, alcachofas guisadas, que a su vez se la enseñó a preparar la suya, por lo que ésta receta es tan antigua que “El Comidista” (Mikel Iturriaga, magnifico bloguero gastronómico cuyo blog sigo) la llamaría “viejuna”, yo, sin lugar a dudas: “ancestral”.

Hay que aprovechar los productos de temporada, de nuestras huertas, que en ésta época del año nos “regalan” unas frescas verduras; época de habas frescas, chicharos (guisantes) y alcauciles (alcachofas).

Toda la provincia malagueña es un verdadero vergel, las condiciones climatológicas conlleva unos ricos valles, olivares y vides, plantaciones tropicales y masas de vegetación en nuestras montañas tipicamente mediterránea: castaños, alcornocales, pinsapos, pinos piñoneros entre los que crecen, bellisimas flores como las orquideas, romero, tomillo, esparragueras y jaras que dan cobijo a una gran diversidad de fauna: tejones, ginetas, comadrejas, zorros, conejos, ardillas, jabalíes, águilas y uno de los pocos enclaves andaluces en los que aún encontramos camaleones.

Nuestros campos, montañas y bosques invitan al senderismo, a disfrutar de la naturaleza, mientras no puedan hacerlo personalmente, les invito a visitar un increible blog de fotografías sobre naturaleza malagueña, tanto de la flora y fauna de tierra, como de nuestra mar. La dirección es http://joseortegafotos.blogspot.com gran amigo nuestro, magnifico fotógrafo y mi instructor de buceo.

¿Como hacer las alcachofas?

Quitar las hojas exteriores más duras, el tallo (dejándo la alcachofa plana) y las puntas.

Enjuagarlas bien y untarlas con limón a fin de que no ennegrezcan.

En una cacerola echar dos puñados de pan rallado, de forma que quede cubierto el fondo.

Poner las alcachofas encima.

Picar tres o cuatro dientes de ajo en trozos pequeños y un manojito de perejil (desechando los tallos, sólo las hojas) y agregarlas a las alcachofas, salar al gusto.

Añadir agua hasta cubrirlas totalmente y un sobre de colorante alimentario (un sobrecito de El Aeroplano, que curiosamente es la misma marca que usaba antaño mi suegra; hay que tener en cuenta que el azafrán era dificil conseguirlo en cierta época).

Llevar a ebullición a fuego lento, removiendo la cacerola de vez en cuando con cuidado a fin de que no se peguen al fondo.

Dejar cocer lentamente durante unos cuarenta minutos (pinchar el centro de una alcachofa y se puede comprobar cuando está blandita) y dejar reducir la salsa al gusto (si fuese preciso se puede añadir un poco más de agua).

Realmente exquisitas. ¡¡ Disfrútenlas !!

miércoles 14 de marzo de 2012

CAZUELA DE FIDEOS CON HABITAS TIERNAS, ALCACHOFAS, ALMEJAS Y LANGOSTINOS






















Cuando conocí a mi marido no me podía imaginar que tendría unos suegros tan maravillosos, ella dulce, generosa y cariñosa, él un “artista” en todos los sentidos.

No tengo a mis padres, pero están ellos, que para mi es como si lo fuesen. Sé que me quieren y yo les tengo el mismo cariño, pero sobre todo agradecimiento por tantísimos detalles y un gran respeto, que con el paso de los años se ha ido acrecentando

Mi suegro es una persona muy vitalista, que a pesar de sus 81 años mantiene una actividad jovial, tenemos muchos gustos en común, sobre todo la pintura (es un magnífico pintor), el cine (es un gran experto), la gastronomía (es un cocinitas auténtico) y la pasión por Málaga.

Para mi es una fuente inagotable de conocimientos en cuanto a la cultura malagueña, sobre todo de los años 40, 50, 60 en adelante; por su intensa vida profesional y social es un libro andante, que en sus hojas puedo ver curiosidades, tradiciones, biografías de personajes más o menos famosos que él llegó a conocer, leyendas, costumbres y formas de vida malagueñas.

Prácticamente vienen a “Mi cocina” cada semana y hoy a través de internet hemos estado viendo fotos de aquella Málaga de principios del siglo XIX, en blanco y negro, a las que él les ha ido poniendo voz, en una agradable sobremesa, llegando a emocionarme en muchos momentos, sobre todo cuando he descubierto la casa en la que viví mis primeros años de vida: el paso a nivel de El Palo.

Hoy ha sido un día muy malagueño, como éste plato que les he preparado y con el que adelantándome al día del padre, se lo dedicó a él (que lo ha degustado y disfrutado) y a mi queridisimo y añorado padre, ya que es el “primer plato”, el plato de cuchara que más le gustaba.

Lo hago exactamente igual que lo hacía mi madre.......

¿Como?

Ingredientes para 4 personas:

Un cuarto kilo de almejas, 16 langostinos, dos alcachofas, las semillas de medio kilo de habas tiernas (las vainas pueden servir para otra receta), dos tomates maduros, un pimiento verde, media cebolla, tres dientes de ajo, una ramita de hierbabuena, un cucharón de aceite de oliva virgen (uso de Riogordo, sin filtrar, malagueño), una patata, un puñado de fideos (del nº 4, uso Gallo), sal, pimiento molido ( uso pimentón dulce de La Vera), una carterilla de colorante alimentario (uso El aeroplano, el que usaba mi madre cuando no podía conseguir azafrán).

Los pasos a seguir:

Dejar las almejas sumergidas en agua con sal, a fin de que suelten la posible tierra que puedan tener en su interior, durante una hora aproximadamente.

En una sarten poner un fondo de aceite de oliva virgen y pochar a fuego lento la cebolla, los ajos y el pimiento cortado en trocitos pequeños, removiendo continuamente, cuidando de que no se queme.

Pasado unos minutos agregar al refrito el tomate y dejar que se poche con el resto de las verduras.

Retirar del fuego y añadir una cucharada de pimentón, remover y reservar.

Cortar las alcachofas quitando las hojas más duras y cortando las puntas, restregar con limón para que no ennegrezcan y reservarlas metidas en un bol con agua.

Desgranar mientras las habas, reservando las semillas.


Poner una cacerola con agua y echar las almejas, la patata cortada en rodajas (de un grosor de 2 cmts.) y llevar a ebullición, espumerear.

Añadir el refrito, el colorante alimentario y las alcachofas, probar de sal y dejar cocer a fuego lento durante veinte minutos aproximadamente.

Agregar los langostinos pelados, los fideos, las habitas y una rama de hierbabuena.

Dejar cocer unos diez minutos y dejar reposar.




Nuevamente y quizás a fuerza de ser pesada, les pido disfruten de Málaga.

En ésta ocasión les muestro un jarrón de cerámica típica malagueña y la flor más emblemática de nuestra tierra: los jazmines; cuadro pintado por mi pintor favorito: mi suegro.



martes 13 de marzo de 2012

CHOP SUEY DE POLLO














Hans Christian Andersen, poeta y escritor romántico danes, después de su visita a Málaga en el año 1862 escribió: “En ninguna parte de España me sentí tan feliz y tan en casa como en Málaga. Las costumbres de sus gentes, su temperamento, el ancho mar, todo ello, tan necesario y rico para mí, lo encontré allí. Y es más, encontré algo todavía más importante: gente amable y comprensiva”.

Quizás su clima, su luz, el sol, sus paisajes mediterráneos, su historia, sus tradiciones, su cultura enraizada en sus pueblos blancos encalados, recostados al sol, en las laderas y al abrigo de sus montañas, refrescados por las brisas de la mar, hechizan a quienes nos visitan.

Malaka, Málaga “la bella” suelen llamarla, cuna de la humanidad, donde tartessos, fenicios, celtas e iberos, griegos, romanos y árabes enraizaron en ella; con el paso de los años sigue con sus brazos abiertos acogiendo a quienes nos visitan, transformándose una de las provincias más cosmopolita de la peninsula ibérica.

Málaga y su provincia está marcada por el sol y las culturas que han ido enraizando en ella.

Quién nos puede asegurar que con el tiempo la gastronomía malagueña se llenará de nuevos platos, nuevos gustos y costumbres, que las recetas hasta no hace mucho extrañas y diferentes a nuestras recetas ancestrales, no serán en un futuro no muy lejano los platos tipicos malagueños, influenciados por la diversidad tan enorme de las personas que se van asentando, procedente de multitud de paises, algunos de ellos muy lejanos.

¿Podría ser un chop suey de pollo? Aunque con nuestro particular acento andaluz, que igual se irá perdiendo, sonaría: “shosú de pollo”..........esperemos que por muchas influencias exteriores que nos siguen llegando y por ende se llegue a ampliar nuestro recetario “tradicional”, no se pierdan, mejor dicho no se olviden nuestras raices y perdure el carácter amable y abierto de su gente, de los futuros malagueños.

Ingredientes:

2 pechugas de pollo, 2 zanahorias, media cebolla y l pimiento verde cortados en tiras, cuatro o cinco champiñones cortados en rodajas, un diente de ajo, un vaso de caldo de pollo (puchero, pueden ver la receta en el buscador del blog o en primeros platos), una cucharada sopera de salsa de soja, una cucharada sopera de Maizena, una cucharadita de jengibre molido, aceite de oliva y una pizca de sal.

¿Como lo hice?

En un recipiente mezclar la salsa de soja, el caldo de pollo, la maizena (disuelta previamente en un poco de caldo), el ajo machacado y el jengibre. Reservar.

En un wok o una sartén echar un chorreón de aceite de sésamo (en su defecto puede hacerse con aceite de oliva) y una vez bien caliente sofreir las tiras de pollo removiendo con una cuchara de madera.

Retirar la carne e incorporar la zanahoria, el pimiento, la cebolla y sofreir durante dos o tres minutos.

Pasado éste tiempo agregar los champiñones, removiéndo toda la verdura hasta que estén doraditos.

Incorporar el pollo al wok y echar la mezcla de liquidos, mezclar bien, probar de sal y dejar hervir hasta que espese al gusto.

Consejo:

Para que el chop suey conserve todo el sabor de los ingredientes, su textura y su color, deberá mantener muy caliente el wok o la sartén donde se cocine y remover todo el tiempo los productos, constantemente.

Acompañar con arroz cocido, tipo Thai y si gustan, como les ocurre a mis hijos también con patatas fritas.

Disfruten de Málaga, de su gastronomía (pasada, presente y futura), de su clima, de sus paisajes, de su luz, de su mar......... les dejo un trocito de ella, una vista del Puerto a finales del siglo XIX o principios del XX, donde se ve La Farola.

Hoy en día ésa parte del Puerto, es una bonita dársena, con tiendas y restaurantes, inaugurado hace pocos meses como Puerto Uno.

El cuadro está pintado por mi suegro.


lunes 12 de marzo de 2012

SECRETO IBERICO EN SALSA AL "QUITAPENAS" CON PASAS Y PIÑONES















En el año 1880 tiene sus orígenes una de las más emblemáticas bodegas malagueña: Quitapenas. Concretamente en el barrio malagueño donde yo nací, Miraflores del Palo (El Palo), en el Valle de las Viñas.

Nace como una taberna y casa de comidas con el nombre de El Huertecillo, siendo entonces cuando comienza a conocerse como “la bodega que nos quita las penas”, creciendo la fama de sus vinos y su buena comida por toda la ciudad e incluso por la provincia.

Con el paso de los años las bodegas empezaron a producir gran variedad de vinos, sobre todo vinos dulces, Moscatel y Pedro Ximénez, vinos con denominación Málaga; desde el año 2004 las Bodegas Quitapenas dejaron de ser paleñas, se trasladaron a la zona Oeste de la capital.

A lo largo de su historia, tabernas y bodega ha ido siempre unidas, llegando a existir más de 30 tabernas “Quitapenas”.

Los vinos dulces Quitapenas han estado en la cocina de mi familia, es por ello por lo que suelo utilizarlo con muchísima frecuencia, en ésta ocasión preparando ésta salsa, con pasas y piñones, a mi parecer una de las más tipicas de mi tierra.

Con tan exquisito vino preparé unos filetes de secreto ibérico.

El secreto ibérico, tambien denominado en algunas zonas de Andalucia “lomito”, era hasta hace pocos años una parte del cerdo que no pasaba de la matanza casera, allí se pinchaba en un palo y se ponía directamente a la candela, asándose con todo su jugo en el fuego; era una carne sin interés comercial.

En la actualidad es una de las partes del cerdo más costosas, no sólo por lo escaso del producto, ya que de un cerdo salen un par de piezas, carnosas y con un veteadao blanco, una riquísima grasa que se infiltra en la masa muscular y que le proporciona una textura y un sabor excepcional.

Ingredientes:

Un secreto ibérico cortado en filetes (salen unos 4 ó 5), una cebolla, tres dientes de ajo, un puñado de uvas pasas malagueñas, un puñadito de piñones, dos o tres hojas de laurel, un vaso de vino moscatel “Quitapenas”, dos vasos de agua, medio vaso de aceite de oliva virgen (estoy usando de Riogordo, Málaga), cuatro o cinco granos de pimienta negra, sal.

¿Como hacerlo?

En una cacerola plana echar aceite de oliva virgen y pochar a fuego lento la cebolla picada en trozos pequeños y los ajos cortados en láminas, hasta que estén doraditos (cuidando que no se quemen). Colocar los filetes encima de la cebolla y dejar que se frian durante unos minutos por ambas caras.

Agregar el vaso de vino y dejar evaporar el alcohol unos minutos, añadir dos vasos de agua hasta cubrir la carne, las pasas, los granos de pimienta, las hojas de laurel y salar al gusto.

Dejar reducir (aproximadamente unos veinte minutos).

Unos minutos antes de retirar del fuego, añadir los piñones.

Acompañar con patatas fritas.

viernes 9 de marzo de 2012

LASAÑA DE POLLO, PUERROS Y CHAMPIÑONES























A quienes nos apasiona y disfrutamos de la cocina, de la gastronomía, leyendo recetas en libros y en los blogs de cocina que visitamos a través de internet, tenemos complicado el dejar de cocinar ya que hay recetas que nos gustan de tal manera que no podemos reprimirnos y tarde o temprano intentamos hacerla y degustarla.

Eso me ocurrió cuando ví las fotos y leí la receta de ésta lasaña hecha por Merchi, magnifica cocinera, encantadora como persona, increible fotografiando sus platos y generosa compartiendo sus recetas en su blog: Con sabor a canela.

Fué un visto y no visto, la imprimí inmediatamente, llegué a casa y aproveché la carne de un pollo bien hermoso que había asado ése mismo día, del que aún quedaba la mitad.

He de confesar que junto con los libros de recetas que atesoro en “Mi cocina”, hay una bonita y coqueta caja donde voy guardando todas las recetas que imprimo y posteriormente cocino, los guardo con cariño, como oro en paño, ya que en definitiva son trozos y parte de los blogs de cocina que suelo visitar y admiro.

Gracias a todos ellos y en ésta ocasión a mi amiga Merchi por tan fantástica receta.

Ingredientes:

12 láminas de lasaña precocida (uso Gallo), carne de pollo (yo usé pollo asado), una bandeja de champiñones laminados, dos puerros, un diente de ajo, medio vaso de vino blanco (uso un fino de Montilla-Moriles), queso rallado para gratinar, bechamel (medio litro de leche, 60 gramos de harina, 60 gramos de mantequilla, nuez moscada y sal), pimienta y sal y aceite de oliva.

¿Como hacerlo?

Colocar las láminas de lasaña en agua caliente durante 20 minutos (o siguiendo las instrucciones del fabricante) a fin de que se hidraten.

Trocear el pollo y reservar.

Cortar la parte blanca de los puerros en rodajas.

En una sartén con un chorreoncito de aceite de oliva virgen (estoy usando de Riogordo, malagueño) rehogar los puerros y los champiñones, salándolos previamente, a fuego lento, hasta que estén doraditos.

Añadir el vino y dejar reducir, en ése momento agregar los trozos de pollo y remover bien. Retirar del fuego y reservar.

Para la bechamel:

Echar la mantequilla en un cazo y dorar la harina, retirar del fuego y agregar la leche, un poco de sal y nuez moscada, removiendo con unas varillas para evitar que se formen grumos.
Volver a colocar en el fuego, y sin dejar de remover, esperar a que espese.
En un recipiente refractario, echar un poco de bechamel, y encima colocar cuatro láminas de lasaña.
Cubrir con una capa de pollo, y cubrir con otras cuatro láminas de lasaña.
Volver a repetir la operaciòn, y por último , cubrir por completo la lasaña con la bechamel.
Espolvorear con el queso rallado, y hornear a 200º hasta que el queso se funda y tome un color dorado.

¡¡ Buen provecho y buen fin de semana !!

jueves 8 de marzo de 2012

GALLETAS CRUJIENTES DE CANELA Y NARANJA
























“Aprendiz de todo, maestra de nada”

Así, tal y como dice el riquísimo refranero español, me siento en “Mi cocina”.

Desde la primera vez que publiqué una receta en ésta cocina virtual, hasta el último plato que han podido ver asomándose a ella a través de la “ventana” de internet; han pasado casi tres años

Mi meta era única y exclusivamente dejar por escrito lo que suelo cocinar siguiendo fielmente la tradición de mi familia, típica y absolutamente malagueña, incorporando lo que con el tiempo y mi pasión por la gastronomía fui aprendiendo de otras regiones, otros paises y otras culturas.

Durante estos años he “viajado” de cocina en cocina, de blog en blog, viendo, disfrutando e intentando aprender de “verdader@s y auténtic@s maestr@s" de los fogones.

También mis amigos los libros me han enseñado mucho y me han animado a hacer nuevos “experimentos” como panes, masas y galletas, entre ellos “Con las manos en la masa....” de Linda Doeser, con la que me inicié en la preparación de galletas y a compartirlas con quienes me visitan, ilusionada por que se animen a disfrutar de “Mi cocina”.

Así que he llegado a la conclusión de que soy “aprendiz de la realidad y una maestra de la ilusión”

¿Como hacerlas?

Ingredientes para 30 galletas aproximadamente: 225 grmos.de mantequilla, 200 gramos de azúcar extrafina, la cáscara rallada de una naranja, una yema de huevo batida, cuatro cucharadas de zumo de naranja, 280 gramos de harina, dos cucharadas de canela molida, una pizca de sal.

Para prepararlas

En un bol, mezclar la mantequilla a temperatura ambiente con 140 grmos.de azúcar y la cáscara de naranja.

Incorporar la yema de huevo y dos cucharadas de zumo de naranja batiendo todo el conjunto.

Tamizar la harina y una pizca de sal removiendo procurando que no queden grumos.

Hacer una bola y envolverla en papel transparente, dejándola en un lugar fresco durante unos cincuenta minutos.

Retirar el papel transparente y extender la masa entre dos hojas de papel de hornear, formando un cuadrado de unos 30 cmts.

Pintar la masa con el zumo de naranja restante y espolvorear la canela por encima.

Extender la masa un poco con un rodillo de madera y enrollarla.

Envolverla nuevamente en papel transparente y dejarla en el frigorífico una media hora.

Precalentar el horno a 190ºC y forrar dos bandejas con papel de hornear.

Desenvolver la masa y cortarla en trocitos finos con un cuchillo afilado.

Colocar las galletas en las bandejas dejando una cierta distancia entre ellas.

Hornear durante diez minutos aproximadamente (depende de cada horno)

Sacar del horno y dejar enfriar unos diez minutos y retirar con la ayuda de una espátula.

¡¡ Riquisimas !!

miércoles 7 de marzo de 2012

PATATAS A LA SIDRA














Desde hace rato voy mirando las fotos de las recetas que aún tengo pendiente por publicar en “Mi cocina” virtual y que por una razón u otra, se me quedan atrás.

Las miro y las remiro, y no me decido, pienso ésta es muy “sosa”, ésta otra no me gusta la foto (así tengo unas cuantas), aquella no me sale la introducción, la inspiración no llega, hecho éste que parece ser, mejor dicho que es indispensable en los últimos meses para escribir o describir una receta, así que me he visto obligada por mi indecisión a recurrir a mis antiguas “retahilas” infantiles, ésas que repetíamos cuando niños en nuestros juegos.

Era la mejor forma que teníamos para ponernos de acuerdo, para determinar quién se ponía o quién se quedaba o quién se salvaba a la hora de participar, de establecer quién era el primero o el último.

Tradiciones populares que quizás aún hoy en día se repitan en los corros de los niños, con ésas cantinelas que se entonaba mientras se iba señalando por orden a todo aquel que participaba, siendo el último señalado el que se libraba o se quedaba..... ¿recuerdan?

Don Melitón tenía tres gatos y los hacía bailar en un plato y por las noches les daba turrón. ¡Que vivan los gatos de don Melitón!

O bien: Pito, pito, gorgorito ¿Dónde vas tu tan bonito? A la era verdadera, pin, pan, pun, fuera.

También: En un bar se rifa un gato, al que le toque el número cuatro, un, dos, tres y cuatro.

Aunque la que yo más usaba era:

Don Juan de Villanaranja, lo bien que fuma, lo bien que canta, tiene la barriga llena de vino tinto, de vino blanco, de moscatel: salvada usted.

Pues así le ha tocado a ésta receta que tengo pendiente desde éstas pasadas Navidades y que preparé siguiendo los pasos de una gran y elegante cocinera: Begoña (La receta de Marichu y las mias) y la hice con una magnifica sidra asturiana que me trajeron mis buenos amigos y vecinos Ana y Diego, desde tan bellísimo lugar: Asturias.

Preparar los ingredientes:

6 patatas medianas, 25 gramos de mantequilla, 2 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen (usé aceite de Ardales, malagueño), 2 dientes de ajo, tomillo, sal, 300 ml.de sidra y 300 ml.de caldo de puchero (ver la receta en el buscador del blog, o pinchando en primeros platos).

¿Como prepararlas?

Pelar las patatas y cortarlas en trozos a lo largo, a fin de que quede estable y no se muevan.

En una sartén echar la mantequilla junto con el aceite y freir las patatas por todos los lados hasta que estén doraditas, en ése momento añadir los ajos cortados en láminas y dorarlos igualmente.

Añadir la sidra y el caldo de puchero procurando que queden las patatas cubiertas hasta la mitad.

Echar el tomillo, espolvoreándolo y salar al gusto.

Dejar cocer durante unos quince minutos a fuego medio, pasado éste tiempo dar las vueltas a las patatas y dejar cocer otros quince minutos aproximadamente (si se resecan añadir un poco más de liquido).

Precalentar el horno mientras a 180º C y hornear las patatas unos diez minutos hasta que queden bien hechas por dentro (pinchar con un palillo para comprobarlo) y se evaporen los liquidos hasta el punto deseado.

Servir bien calientes. Es ideal para acompañar carnes......

¿Cual coger?..... Pito, pito, gorgorito............

martes 6 de marzo de 2012

FILETES DE POLLO EMPANADOS RELLENOS DE QUESO MANCHEGO Y JAMÓN SERRANO






















Empanar es la acción de rebozar con huevo batido, pan rallado algún alimento para luego freírlo.

Habrán escuchado, incluso pueden que hayan usado en alguna que otra ocasión la frase: estás “empanao” o “empaná” para dar a entender que se está abstraído, en la inopia-inopiae (como dijo César al tener escasez de alimento), vamos cuando se está bloqueado mentalmente o pensando en algo que no tiene nada que ver con la situación o conversación en la que nos encontramos fisicamente.

Se suele decir también: “tengo una empanada mental” que en definitiva es tener la mente un tanto confusa o “liada”.

No sé por qué el “estar empanao” suele ser casi un insulto, cuando debería de ser un halago si procede la expresión, como yo creo, de la técnica culinaria que conocemos como “empanar”; ya que “empanando” los alimentos a la hora de freirlos hace que éstos estén ricos, sabrosos interiormente y crujientes por fuera.

Así preparé éstos filetes de pollo rellenos.

¿Como los hice?

Tamizar harina, a fin de evitar grumos, en un plato hondo cubriendo el fondo con al menos un dedo de altura.

Batir un huevo con un poco de sal en otro plato.

Dejar preparado pan rallado en otro plato.

Cortar los filetes de pollo, dándoles unos golpes a fin de que queden lo más finos posible y salpimentar al gusto.

Colocar uno de los filetes en la encimera, poner encima una loncha de queso (usé manchego semicurado), encima jamón serrano en lonchas finas de tal manera que cubra el queso, colocar sobre el jamón otro filete de pollo. (recortar un poco los bordes si fuese preciso a fin de que queden uniformes)

Con las manos enharinadas, coger las pechugas rellenas y enharinarlos por ambos lados, sacudiéndolo suavemente para que se desprenda el exceso de harina que pueda tener.

A continuación sumergirlo en el huevo batido y una vez que el huevo ha bañado completamente la pieza, escurrirlo un poco e introducirlo en el plato de modo que quede cubierto totalmente del pan rallado y haciendo una leve presión para que se adhiera mejor.

Freirlo en aceite muy caliente (yo lo hago en freidora, al máximo de calor).

Lo suelo acompañar con patatas fritas.

¡¡ Buen provecho !!

lunes 5 de marzo de 2012

PASTEL DE SALMON AHUMADO A LA CREMA DE ACELGAS Y ZANAHORIA














Tener un blog de recetas de cocina y preguntarle a mi marido ¿qué hago de cenar? ¡¡ Tiene delito !! Mi marido me suele contestar: con más de 700 entradas en “Mi cocina” y me preguntas a mí.

Pues sí, me suele ocurrir, hay días que no fluyen las ideas, que la mente se cierra en banda y no te llega el menú adecuado, para unos invitados en concreto o inclusive para el día a día familiar.

La cocina básica, la tradicional es casi rutinaria, aunque no por ello aburrida y mucho menos cansada de comer; no dejo de preparar lo clásico de cuchara cada día, los primeros platos como yo les llamo: pucheros, potajes, cazuelas de pescados, emblanco, gazpachuelo, arroces....pero es en los segundos y las cenas donde me gusta variar continuamente y donde me surgen las dudas.

Las comidas las hago a razón no sólo de lo que encuentro en la plaza cada día, por ejemplo los domingos y los lunes no hay pescado, hay que tener en cuenta las verduras y frutas de temporadas, con las carnes no hay problema (es lo único que suelo congelar), por lo que pensar en el menú, comprarlo y cocinarlo es una ardua tarea que deben valorar los que no suelen cocinar en casa y disfrutan de los resultados.

Yo tengo la gran suerte de que mi familia y nuestros amigos que comen lo que cocino son muy, pero que muy agradecidos; por ello la cocina deja de ser para mi un trabajo diariO para convertirse en una maravillosa “rutina” que aderezo con una foto aunque rápida y en algunos casos poco agraciada y le pongo "la guinda" de subirla al blog, con el que aún seguimos disfrutando mi familia y yo del placer de cocinar; en definitiva la cocina es compartir y yo lo hago con quienes me visitan real y virtualmente, con muchisimo gusto y placer.

Cuando no estoy “inspirada” y no tengo la oportunidad de ver otros blogs de gastronomía por los que me guío y de los que aprendo, me gusta ojear mis libros de recetas de cocina, que todo sea dicho de paso van creciendo en número y por supuesto mis antiguas y amarillentas revistas que guardo con especial cuidado, de los años 80 y 90, que recibía gratuitamente en mi trabajo.

Una de ellas “Mi familia y yo” contaba con unas estupendas recetas, buena fotografía y estupendos consejos.

En el nº 34, de Noviembre de 1992 copié éste pastel de salmón.

¿Como lo hice?

Cantidades: 1 kg.de acelgas, 3 huevos, l bote pequeño de nata (usé President), mantequilla, dos zanahorias grandes, un paquete de salmón ahumado, sal y pimienta.

Escaldar (meterlas en agua durante un minuto) en agua hirviendo las hojas de acelga más grandes , escurrirlar y forrar con ellas un molde previamente untado con mantequilla.

En el mismo cazo cocer las acelgas salándolas al gusto durante diez minutos aproximadamente.

Escurrir bien.

Mientras cocer las zanahorias, una vez peladas y cortadas en rodajas, durante quince minutos aproximadamente, escurrir y reservar.

En el vaso de la batidora echar las acelgas, los tres huevos y la nata y salpimentar, hasta obtener una crema.

Verter la mitad de la crema en el molde, colocar los filetes de salmón, el resto de la crema y por último las rodajas de zanahorias.

Meter el molde en una cacerola plana llena de agua, procurando que no llegue al filo del molde y llevar a ebullición, dejándolo cocer al baño maria, durante unos 50 minutos.

Desmoldar y en frío

¡¡ Buen provecho !!

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