jueves, 26 de marzo de 2015

TORTILLITA DE CAMARONES AL ESTILO DE MALAGA



Sí, eso dicen, parece que ha llegado la primavera, aunque últimamente la lluvia, las nubes, el viento e incluso la nieve se han adueñado de los paisajes malagueños.  El mar, a veces gris plomizo, a veces de un azul intenso sigue trazando el horizonte en mi caminar.

Mis pasos siguen las mismas huellas que voy dejando cada día, procurando no pisar los caracoles que salen a mi paso al calor de los tibios rayos de sol; esos mismos rayos que hacen brillar como pequeñas estrellas las gotas de lluvia sobre las verdes hojas silvestres que crecen encerradas al otro lado de las vallas metálicas que casi rozo al pasar.

Una dulce brisa primaveral me llega desde la mar, me acaricia y me regala el aroma a campo, a miles de margaritas, vinagretas y multicolores flores silvestres, mientras escucho los alegres cantos de pájaros de vivos colores que se mecen en las ramas de los extraños árboles que alineados me acompañan en mi caminar.

Árboles que me saludan al pasar con el sonido de sus hojas jugando con el viento; su música, el canto de los pájaros, el silbar del viento inundan mi alma….me paro, respiro profundamente mirando a la inmensidad del cielo y pienso…..maravilloso presente.

Conforme me voy acercando a su lado, siempre le observo….y ayer lo toqué, toqué su tronco del que salían espesas lágrimas, parecía que llorara….quizás porque había perdido totalmente los pétalos de color rosa de sus preciosas flores; el viento, ése viento que mece sus hojas las habían arrancado, acentuando, gracias a la lluvia, aún más su color púrpura, pintando a mi querido cerezo japonés de un rojo oscuro más intenso, casi azabache.  

¡¡ Pobrecito….no sufras, no llores !! Pensé pasando mi mano por sus ramas y mis dedos quedaron pringosos de la suavidad de aquel liquido dorado, como los rayos de sol que iluminan sus hojas; miré al mar, al horizonte, a las montañas nevadas, a la Bahía de Málaga, a las flores del camino y supe por qué lloraba….lloraba como yo, al contemplar tanta belleza: Málaga…

Así, cuando llego a mi cocina, con mis ojos llenos de tanta belleza…..me animo a cocinar y hoy, les propongo una receta fácil, rápida y deliciosa….tradicional también en Málaga, aunque son famosas las de Cádiz, donde se encuentran los camarones vivos, las preparan con  harina de trigo y garbanzo y un poco de cebollita……unas tortillitas de camarones de Málaga...

Por cierto son tres los "ciruelos rojos" los que suelo ver cada día, los que tengo muy cerca... ¿sabian que....? es un árbol pequeño, que plantan en Málaga de forma ornamental en las calles; se denomina científicamente Prunus Cerasifera. Popularmente es conocido como cerezo de pisardi, ciruelo japonés y cerezo de jardín o rojo

Originario del oeste de Asia, es una especie muy desarrollada en la lejana región del Cáucaso.    Y sus frutos, son preciosas ciruelas rojas de un tamaño mayor que el de las cerezas, que en el mes de Junio-Julio alimentan a los pájaros, a las hormigas cuando caen…y algún que otro vecino que las recoge de sus ramas.


Las fotos de los ciruelos son del blog "Arboles con alma"  


Los camarones que encontramos en Málaga, suelen ser un poco más grandes que los que se encuentran en las costas gaditanas, por lo que los suelo pelar, para hacer las tortillitas uso solamente la carne, desechando cabeza y piel….e incluso, como en ésta ocasión he usado gambitas blancas que suelo comprar en el malagueño mercado de Huelin. 


¿Cómo las preparo?

Ante todo recuerden que la cocina en gran medida es experimentar, ir probando...por lo que aconsejo que prueben a hacer, una vez terminado todo el proceso, una tortillita y que rectifiquen lo que estimen oportuno hasta conseguir el efecto deseado en todos los sentidos: sabor, textura, etc.....

Ingredientes:
Un cuarto de kilo de gambitas o camarones pequeños, dos dientes de ajo, una ramita de perejil, una cucharada pequeña de colorante alimentario, una cucharada pequeña de bicarbonato (en su defecto levadura), sal al gusto, cinco o seis cucharadas soperas bien colmadas de harina de trigo y un vaso de agua.

Los pasos a seguir:

Pelar los camarones o gambitas pequeñas.

En un cuenco poner los ajos y el perejil muy picaditos, cinco cucharadas soperas de harina de trigo, una cucharadita pequeña de colorante alimentario, salar al gusto y añadir una cucharada pequeña de bicarbonato, las gambas e ir añadiendo agua hasta tener una masa que no quede muy espesa, más bien tirando a liquida a fin de que queden lo más fina posible.

La masa tiene que quedar no demasiado líquida, pero tampoco demasiado pastosa.

Ir removiendo la masa cuidando de que no queden grumos y sea homogénea.

En una sartén echar abundante aceite de oliva virgen (a ser posible malagueño), cuando empiece a humear, con una cuchara sopera ir echando en la sartén la masa, de forma que queden “anchitas”.

Dejarlas freir unos minutos y darles la vuelta que se hagan por ambas partes, procurando que no se quemen y que queden crujientes.

Sacarlas que escurran bien del aceite colocándolas en un plato con papel de cocina. 

Disfruten de Málaga, de su luz y su alegría, de sus maravillosos paisajes, de su gastronomía.....y del mar, siempre la mar.  

martes, 24 de marzo de 2015

TORTA DE TORREMOLINOS



Séneca: "Nadie ama a su patria porque es grande, sino porque es suya".

Decir o sentirse de un lugar determinado es muy relativo, pero “ser de un lugar” sentirse de una tierra determinada es mucho más que un concepto, implica pasado y futuro, raíces y destino, sentimientos y vivencias, cultura y tradiciones…..

Y la gastronomía de una tierra, no sólo es cultura, también tradición…..y Málaga, el lugar donde nací es una tierra llena y plena de platos, de recetas tradicionales, con una riqueza de ingredientes realmente sorprendente, donde se aúnan productos de la mar, de serranías, valles y montes……que hacen que las recetas y las costumbres gastronómicas tradicionales sean especialmente ricas y extensas.

Es quizás por ello, que Málaga sea rica en cuanto a gastronomía y por ende, somos muchos blogueros de nacimiento e incluso de adopción, los que a la “sombra” de los sabores malagueños compartimos por éstos caminos virtuales las recetas tradicionales de Málaga.

Pero he de reconocer, para mi humilde opinión que una de ellas, es el de mi amiga Reme, a quien sigo y admiro, su blog, dicho sin pasión sea probablemente el blog de recetas de cocina malagueña con más alto, altísimo nivel en cuanto a contenido fidedigno de la tradicional y auténtica cocina malagueña.  

Nació “Su cocina” virtual en enero del 2007, dos años antes que “Mi cocina”, que mi blog, siendo todo un referente dentro de la cocina malagueña.   
Tuve conocimiento de su blog en el año 2011, cuando el mío llevaba casi tres años y curiosamente fue a través de las redes sociales; dándonos cuenta mutuamente que teníamos mucho, mucho en común, no sólo la pasión por nuestro lugar de nacimiento, la barriada marinera del Palo, de donde procedían nuestros mayores los campos del Valle del Guadalhorce, donde habíamos estudiado lugares del centro de la capital….y como no, la pasión por nuestra querida Málaga y como es lógico y de ello va nuestros blogs, la gastronomía….

Visitandola hace unos días, me encuentro con una receta difícil, muy difícil de conseguir y que casi todos los malagueños alguna vez hemos probado: las famosas tortas de Torremolinos (Aqui, en éste enlace, podrán ir a su receta) .

Y se lo dijo....la voy a hacer y así ocurrió.


Receta que yo quería tener y de la que sólo sabía o creía saber los ingredientes, concretamente por ésta publicación que “copié” en su día, hace muchísimo tiempo y que no recuerdo de donde…..(pido disculpas a su autor, ya que la voy a describir literalmente).

El sabor de lo natural (sin conservantes ni colorantes) define lo que son las típicas tortas de Torremolinos, elaboradas desde el año 1908. La receta elaborada desde antiguo por las abuelas de la localidad que un día ofreció a los visitantes y turistas un comerciante emplazado antiguamente en la calle Hoyos -ya jubilado y conocido popularmente como Paco- con el fin de dar a conocer uno de los dulces más típicos de la Costa del Sol.

Canela, ajonjolí, matalahúva, miel, aceite de oliva virgen, un poquito de azúcar, algo de bicarbonato y tres tipos distintos de harina conforman los ingredientes de este tierno dulce cuyas cantidades y porciones no se desvelan, pues son el secreto de su sabor.

Artesanalmente, con la única ayuda mecánica de una amasadora y un horno, estas tortas tan sólo requieren para ser elaboradas unas buenas manos expertas y cariñosas, además de unas horas, ya que una vez fabricada la masa se deja fermentar durante toda la noche y por la mañana se hornea a una temperatura de 180 grados por espacio de 10 minutos para poder ser degustadas una vez salidas del horno.

Su escasa dulzura y la excelente naturaleza de sus condimentos donde todos son productos puramente naturales y, como no, ecológicos, convierten a este producto en idóneo para cuidadores de su físico y estado de salud, ya que ni engorda ni provoca colesterol.

El establecimiento que las elabora está situado en una de las arterias principales de la ciudad, la Avenida Isabel Manoja.

Unos dulces cargados de mucha tradición e historia a sus espaldas que han ayudado a promocionar las delicias de esta localidad costasoleña al ser uno de los productos elegidos por turistas nacionales y foráneos para llevarse a los suyos como recuerdo inolvidable de tradiciones gastronómicas casi desaparecidas en los hogares torremolinenses.

He seguido pues, la receta de Reme, añadiéndole la miel que indica el texto en cuestión y sustituyendo uno de los vasos de harina de trigo, por uno de maicena (la receta original indica que son tres tipos diferentes de harina)….así hemos podido disfrutar y “recuperar” (aunque no es que estuviese perdida) las famosas y deliciosas tortas de Torremolinos. 
  

Les garantizo que no podrán coger sólo un trozo……

Ingredientes:
2 vasos de harina de trigo, 1 vaso de maicena,1 vaso de leche entera, 1 vaso de aceite de oliva virgen extra (a ser posible malagueño), 1/2 (medio) vaso de azúcar, la piel de un limón, 1 cucharadita de sésamo (ajonjolí), 1 cucharadita de matalahúga, 1 cucharadita de levadura, 1 cucharadita de bicarbonato,  1 cucharada de canela en polvo, dos cucharadas de miel y 1/4 cucharadita de sal.

Los pasos a seguir:

En una cacerolita calentar el aceite con la piel del limón durante un minuto, cuando empieza a tomar color, retirar el aceite del fuego, sacar las cáscaras de limón y añadir las semillas de sésamo y matalahúga.

Agregar en el aceite el vaso de leche y reservar.

En un cuento echar los tres vasos de harina junto con el azúcar, el bicarbonato, la levadura y la sal, mezclando todo el conjunto.

Añadir todo el líquido en el cuenco e ir mezclando todos los ingredientes de forma que quede una masa homogénea.

Incorporar la miel mezclándola bien hasta que se forme una bola muy suelta y suave.


Forrar un molde con papel de hornear (yo utilicé a falta de un molde cuadrado, un cuenco de cristal especial para hornear) y extender la masa, espolvoreando azúcar y la canela por encima.

Meter en el horno, previamente calentado (calor arriba y abajo) a 150º C, dejándolo aproximadamente una hora.

Sacar del horno....


No he seguido el consejo de Reme….no la dejé enfriar, la puse en la mesa después del almuerzo el pasado Sábado, con un cafelito….



Y como bien dice Reme.... casi, casi “tocamos el cielo”…en ésta ocasión, ése cielo que tengo tan cerquita de Mi cocina, el de Torremolinos.

lunes, 23 de marzo de 2015

PRESENTACION DE FERNANDO SANCHEZ DRAGO, DE SU ULTIMA NOVELA EN LA CASA GERALD BRENAN



¡¡ Qué dedo me corto que no me duela !!   Así me respondía mi madre, abriendo su mano y enseñándome sus dedos….cuando con mi inocencia, propia de la niñez cuando se tiene cinco años y durante cuatro me había sentido centro de su universo y le preguntaba: ¿Mamá a quien quieres más, a mi hermano o a mi?.

Y ésta es la respuesta que yo misma me doy cuando pienso en mis gustos personales en cuanto a actividades para pasar mi tiempo libre, en lo que hoy en día denominamos “hobby”, usando, si me lo permiten, un anglicismo tan propio de nuestro tiempo.  ¿Qué prefiero, qué me gusta más?....quienes visitan mi blog pensarán que la cocina, quienes me conocen personalmente dirían que el mar….la mar, otros quizás se inclinen y piensen que la lectura, los libros e incluso hay quien se aventuraría y diría que viajar.

¿Qué dedo me corto que no me duela?...mi mano debería tener más de cinco dedos, o quizás debo extender las dos para responder como mi madre y ponerme a pensar que no puedo decidirme por uno de mis hobbies en concreto; ¿Cuál digo para no mentir? ¿la gastronomía, bucear y pasear junto a un ser muy querido, amado….  Viajar, el cine, la música, la arqueología, la pintura (me puedo perder en un Museo), la arqueología y la historia, la lectura…..los libros (de tapa dura a ser posible, manías que tiene una)?

Sí, los libros, ésas puertas que se abren a otros mundos, leerlos es uno de mis hobbies, tenerlos en mi biblioteca es una de mis pasiones. Siempre hay un libro unido a mi día a día, una historia, un mundo por descubrir y compartir con los protagonistas de la mano de su autor.

Así que, estimados y queridos seguidores de Mi cocina, no se extrañen que de vez en cuando, comparta algún que otro momento de mi vida en cuanto a “evento” literario al que asisto  entre tantas recetas de cocina; perdonen quizás éste lapsus entre plato y plato, ya que sin darme cuenta mi blog no sólo se ha convertido en un recetario, sino también en mi libro de bitácoras escrito en el barco de mi vida, unas veces en calma otras a golde de las olas.

De hecho, en éste enlace verán mis entradas sobre presentación de obras de dos grandes escritores malagueños a los que les tengo un especial cariño y admiración, nuestro amigo D. Juan Luis Pinto Doblas y D.Arturo Reyes (aunque realmente es con su obra y personalmente con su bisnieta mi querida amiga Pepa Reyes que realiza una labor impresionante en pro de la obra de sus mayores…D. Arturo y D. Adolfo Reyes)

Y como no, en la presentación de uno de los últimos libros, con mis queridos y admirados nuestros primos Pedro Cantalejo Duarte y Maria del Mar Espejo, grandes escritores, arqueólogos e historiadores malagueños. 

Aunque he de reconocer que no dejo atrás los libros de cocina, he tenido el gusto y el placer de poder estar con nuestro genial chef Dani Garcia  y el gran Martin Berasategui

Hace unos días, concretamente el pasado Miercoles, dia 18, unos minutos antes de la hora me entero que a escasos metros de donde me encuentro, un escritor, el heterodoxo por excelencia, uno de los grandes intelectuales de nuestro pais, controvertido y siempre lúcido, Fernando Sánchez Dragó presentaba por primera vez su nueva "novela de no ficción": LA CANCIÓN DE ROLDÁN (Crimen y Castido), todo lo que usted quiso saber sobre el caso Roldán y nadie se atrevió a contar. 

El lugar elegido, la Casa-Museo "Gerald Brenan" en la malagueña barriada Churriana (La fenicia Syriana. (En éste enlace hablo de él, del gran poeta y escritor, malagueño de adopción, Gerald Brenan).

Una novela, testimonio de primera mano del propio Luis Roldán y las peripecias de un escritor, su autor, que se convierte también en protagonista, explicando en primera persona su proceso creativo y entrevistas con todos los implicados en el caso. 

El gran relato de Sánchez Dragó, que él ya ojeaba asomado, tal y como hacía Gerald Brenan, en su casa de Churriana, dándole el cálido sol de la tarde, en el ventanal que daba al jardín, escuchando el rumor de las fuentes, el susurro del agua y el canto de los pájaros….Ése día, llovió mucho en la capital malagueña, pero a las siete….los rayos de sol se dejó escapar entra las grises nubes, no quiso perderse el astro rey tan insigne momento.


Yo tampoco quise perderme ésa presentación, fué espontánea, dejé todo y corrí no queriendo llegar tarde.    
Fui de las primeras personas en llegar, la sala aún estaba vacía y no quise sentarme en las primeras filas ¿Y si me pregunta…? ¡¡ No tengo ni uno de sus libros !!  He leído muy poco de él, aunque he visto sus programas en televisión e incluso uno especial que le hicieron en su casa-refugio de un precioso y tranquilo pueblo de Soria…..

No había mucho público, estaba sentada en una de las últimas filas, en una silla de nea, olor a madera y a libros, en mi retina aún estaba la imagen de la máquina de escribir de D. Gerardo como le llamaban los vecinos, de aquellas negras y viejas teclas, cuantas bellas palabras quedaron impresas en papel; todo allí emanaba cultura, rodeada de poesías y frases escritas en las paredes.  

En la quietud de la sala todo recordaba a los momentos vividos en ellas por grandes escritores y poetas….y de pronto, con paso lento y una gran sonrisa en sus labios, puntual, entró Sánchez Dragó.

Más de dos horas y media, nos presentó su novela, su último libro que si me lo permiten resumo en una sola frase «No enseño. Cuento», decía Montaigne. Y eso es lo que en éste libro indica que hace su autor, sin vestir togas ni subirse a púlpitos.

Hay cosas que no pueden decirse, y es cierto. Pero lo que se tiene que escribir es lo que no se puede decir.» Dragó hace suya esa frase de María Zambrano en esta novela de no ficción donde todos los personajes, menos uno, aparecen con nombre propio y en la que sigue las huellas literarias de Dostoievski (Crimen y castigo), Arthur Koestler (El cero y el infinito), Truman Capote (A sangre fría) y Emmanuel Carrère (Limónov).

Yo personalmente, descubrí a un magnifico escritor, una persona con una riqueza cultural increíble, simpatíquisimo, con un gran léxico y con el que comparto pasión por Oriente (Thailandia, Japón….), de ello estuvimos hablando unos minutos.
Y por supuesto, la ilusión de tener en mi biblioteca un ejemplar firmado por él....¡¡ no podía dejar pasar la oportunidad !!

Lógicamente no entro, nunca lo hago en cuestionar el lado humano de mis artistas preferidos, ya sean escritores, cantantes, pintores, actores o cocineros…..ahí impera mi más absoluto respeto por las personas, por su forma de ser, de pensar e incluso de actuar en la vida.

Por lo que quiero dejar constancia, que ésta entrada en Mi cocina, la mueve mi gusto, mi pasión por los libros, por leer; por ello, porque me sentí entusiasmada por el momento y la experiencia de oirle hablar de literatura, de disfrutar de la cultura, abro, una vez más, ésta puerta a mi biblioteca a quienes me visitan, compartiendo una de mis pasiones: la literatura, los libros.

Todo no va a ser hablar de comida…. Hay que alimentar el cuerpo, pero también hay que alimentar el espíritu.
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