lunes, 20 de noviembre de 2017

BIZCOCHO DE CHOCOLATE RELLENO DE MERMELADA, GLASEADO CON CARAMELO CHOCOLATEADO

Una hija es al mismo tiempo una copia de su madre y una persona totalmente distinta y única. (Simoné de Beauvoir)

Comenzó a dar las primeras señales cuando aún no había empezado a aclarar el día.

Con calma, con mucha calma fui preparando cada detalle, no quería que se me olvidara nada, que todo para ella fuese perfecto.   Me esperaba una larguísima mañana, de dolor, de angustia, también de miedo, pero de mucha ilusión….momentos íntimos, casi místicos, únicos y míos, muy míos: traer a mi hija al mundo.

Fueron unas horas mágicas donde dejé de pensar en mí para centrarme en ella, en ésa niña que ya sin verla adoraba.   En poco tiempo había que dejar atrás el miedo a morir, pensando que era el paso necesario para que llegara la nueva vida, poder verla y descubrir sus preciosos ojos.  Nada más tenía en mente poder verla, tocarla, besarla, acariciarla.

Fue maravilloso descubrir en sus rasgos, en su pequeña y a la vez gran presencia detalles de aquella maravillosa mujer que a mí me dio la vida. ¡¡ Cuánto se parecía a mi madre !!

Y recordé aquella frase que decía: El día que nace una hija, se deja de ser la hija de una madre para ser la madre de una hija.

Aquella emoción al ver su preciosa carita después de tanto sufrimiento me llenó de una gran alegría, exultante, casi sin sentido; alegría que seguimos sintiendo las madres, cada día, durante todos los días de nuestra vida, aunque estemos cansadas, tristes, serías, incluso enfadadas nunca nos abandona el cariño, la pasión y el amor por los hijos.

Dicen que el amor hacia un hijo es una historia sin final, un libro de infinitos capítulos donde aprender cada día y donde el hilo conductor será siempre el mismo: el deseo de hacerle feliz, protegerlo y desearle siempre lo mejor.   Nadie puede cortar nunca jamás ése cordón que les une.     

Para mi hija Estefanía, hoy, un día muy especial porque tal día como hoy, 20 de Noviembre nació ella, hace 27 años.

Y no, no le he preparado ningún pastel en mi cocina, he de confesar que no es muy pastelera.   Éste que publico lo hice la semana pasada. 

Pero, hoy he querido compartir en honor a ella, algo muy dulce, un riquísimo y jugoso pastel de chocolate;

el último que he preparado.   ¿Quieren un trocito?

¿Cómo lo hice?
Ingredientes:
Para el bizcocho:

3 huevos grandes, 100 grms. de mantequilla, 70 grms. de chocolate negro (70% de cacao), una cucharada pequeña de aroma de vainilla, 110 grms. de azúcar, una cucharada pequeña de sal y 110 grms. de harina bizcochona.

Para el relleno y el glaseado:

100 grms. de mermelada de albaricoque, 100 grms. de azúcar moreno, 90 grms. de chocolate negro (70% cacao).

Para prepararlo:

Molde desmoldable de unos 20 cmts. de diámetro.   Mantequilla y pan rallado para el molde. Guindas en almibar para decorar.
Los pasos a seguir:

Precalentar el horno a 175º C.

Untar con mantequilla el molde, espolvorearlo con pan rallado y reservar.

Separar las yemas de los huevos de las claras

 y montar éstas a punto de nieve, reservarlas en el frigorífico.

Derretir a fuego lento el chocolate junto con la mantequilla en una cacerolita y una vez derretida,

 apartar del fuego y dejar enfriar.

En el cuenco junto con las yemas de huevo, echar el azúcar, la sal y la vainilla
batiendo bien de forma que quede una pasta cremosa.

Incorporar la harina removiendo bien procurando que no queden grumos.

Echar la crema de mantequilla con chocolate removiendo bien de forma que se integren todos los ingredientes.

Añadir con movimientos envolventes las claras montadas a punto de nieve.

Removiendo suavemente de forma que quede una masa homogénea.
Verter la masa en el molde

y hornear durante unos 40 minutos aproximadamente (va en función del tipo de horno). Pinchar con un palito para comprobar que por el interior esté bien hecho (se sabrá si éste no sale húmedo) y procurar que no se queme.

Sacar del horno y dejar enfriar (sin desmoldar).

Cuando el bizcocho esté frio, desmoldarlo con cuidado y con un cuchillo largo partirlo en dos pastes (a ser posible justo por la mitad).

Untar la mermelada (a temperatura ambiente) con generosidad en la base inferior del bizcocho.

Volver a unir ambos trozos.

Mientras preparar el glaseado:

En un cazo poner a hervir el azúcar con el agua durante cinco minutos.  Apartar del fuego y dejar enfriar.

Mientras, derretir el chocolate al baño Maria.
Nuevamente poner el cazo en el fuego y añadir el chocolate derretido, mezclar bien.

Con una brocha “pintar” todo el bizcocho con el chocolate azucarado.
Mientras se seca, volver a poner el cazo en el fuego y llevar a ebullición, removiendo constantemente, hasta conseguir un glaseado espeso.

 Retirar del fuego y dejar que se enfríe a temperatura ambiente.

Cuando ya esté templado, echarlo sobre el pastel extendiéndolo con una espátula por toda la superficie.


Dejar la tarta en un lugar fresco, durante una hora aproximadamente a fin de que cuaje el caramelo chocolateado.   Adornar al gusto.

ya sólo queda disfrutar.


Disfrutar de todo lo dulce que nos da la vida.

jueves, 16 de noviembre de 2017

ALBÓNDIGAS A LA JARDINERA

“La mejor receta que tenéis es la pasión” (Anónimo)
Yo diría éstas mismas palabras, pero con otro orden: Lo mejor que tenéis para una receta, es la pasión.    Porque sinceramente, siento y pienso que no se puede cocinar sin ése sentimiento.

El origen de la palabra pasión se encuentra en el latín; se deriva de la palabra “passio” y ésta a su vez se desprende del verbo "pati, patior" que significa padecer, sufrir….aunque la pasión es una emoción que generalmente no viene a definirse como sufrimiento, sino que como he podido leer, se indica que la pasión es un sentimiento muy fuerte hacia un tema, idea o hacia una persona; una percepción intensa que engloba el entusiasmo, a un vivo interés o admiración e incluso afinidad por una propuesta, causa e incluso actividad.

En opinión de Maryam Varela, doctora en Inteligencia Emocional por una prestigiosa Universidad en EE. UU., la pasión se trata de “un sentimiento muy intenso y energizante que viene de lo más profundo del alma y surge solo cuando uno ha encontrado la razón de vivir. Nos llena de adrenalina y vigor, y todo cobra sentido. Las personas apasionadas no dan importancia al qué, ni al cómo ni al cuándo, sino al porqué hacen las cosas, y a las emociones que esa actividad les provoca”.

He de confesar que yo soy una persona muy apasionada, lo reconozco, cuando quiero, quiero de verdad…y cuando algo me gusta, no es que me guste, es que me apasiona.     Me apasiona mi familia, mi marido y mis hijos; la mar, leer, escuchar música, la cultura en general pero sobre todo la arqueología, la historia y la pintura….me apasiona mi tierra, mi Málaga.  Y como  podrán imaginar, me apasiona la gastronomía.

Y tengo clarísimo que la pasión se transmite, se contagIa e incluso se saborea; no me pueden negar que uno de los ingredientes en la cocina, en cualquier receta, en los platos a la hora de prepararlos, el ingrediente básico es la pasión.   

Ése ingrediente que ocupa un lugar en mi cocina, procuro transmitirlo también en ésta cocina virtual…..¿lo perciben Vds.?

Pasión que he introducido también en la receta de hoy, preparada sabiendo que le encanta a los mios.

¿Cómo la hice?
Ingredientes para las albóndigas:

300 grms.. de carne picada (mitad de ternera, mitad de cerdo), ½ cebolla pequeña, dos rebanadas de pan, un vaso de leche, un huevo, una ramita de perejil (solo las hojas), dos dientes de ajo, sal, pan rallado, harina de trigo, seis granos de pimienta negra y aceite de oliva para freírlas.

Ingredientes para la salsa jardinera:

Media cebolla, dos vasos grandes de tomate frito (en éste enlace pueden ver como lo preparo), 100 grms. de guisantes naturales, un diente de ajo, tres zanahorias, un vaso de vino blanco (uso fino amontillado), cuatro cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra, dos hojas de perejil, diez granos de pimienta negra y sal.  

Para acompañar: patatas fritas en aceite de oliva virgen extra.

Los pasos a seguir:

Preparar primero las albóndigas, para ello:

Pelar y picar la cebolla y los ajos y picarlos en trozos lo más pequeño posible.    Picar igualmente las hojas de perejil.

En un cuenco echar la carne picada, las rebanadas de pan, la leche de forma que empape los trozos de pan, el huevo, la cebolla, el ajo y el perejil picados y salpimentar al gusto. 

Remover bien de forma que la masa sea uniforme y queden todos los ingredientes bien integrados.

Si queda la masa demasiado liquida, engordarla con un poco de pan rallado 

cuidando de que no quede demasiado espesa ya que las albóndigas quedarían duras (personalmente me gustan esponjosas)

Hacer bolas de la masa resultante e ir pasándolas por harina.

Cuando estén todas enharinadas, en una sartén echar aceite y cuando esté bien caliente ir friendo las albóndigas de forma que queden uniformemente doradas. 
 Retirarlas de la sartén y dejarlas sobre papel de cocina.

Una vez que las albóndigas están fritas, preparar la salsa.

Pelar y picar las zanahorias en trozos redondos, no muy gruesos.

En un cazo con agua, poner a cocer los trozos de zanahoria; pasados unos diez minutos añadir los chicharos y dejarlos cocer unos cinco minutos (es preferible que queden al dente).   Retirar del fuego y reservar.

Picar la cebolla y los ajos en trozos muy pequeños.

En una cacerola echar un buen chorreón de aceite de oliva virgen extra y pochar a fuego lento la cebolla y los ajos, con cuidado de que no se lleguen a quemar.    Una vez que esté la cebolla transparente, añadir el vino blanco y llevar a ebullición a fin de que se evapore todo alcohol.

Agregar el tomate frito y remover bien.

Añadir la zanahoria, los guisantes y un poco del caldo de cocer la verdura. 

Remover a fin de que se integren bien todos los ingredientes y echar las albóndigas, el laurel y la pimienta negra, salar al gusto y dejar unos minutos a fuego lento.

Removiendo de vez en cuando, dejarlo hervir unos cinco minutos.  Si es necesario añadir más caldo a fin de que no quede la salsa demasiado espesa. 
Rectificar de sal si fuese necesario.

Retirar del fuego y servir acompañado de patatas fritas.
En “Mi Cocina” hay comensales a quienes les gustan con las patatas al lado……y a otros (como es mi caso) con las patatas fritas incorporadas a la salsa.

Sea como fuere….están deliciosas.     
¡¡ Ah !!  Se me olvidaba el principal ingrediente: prepárenlas con pasión.
Cocinar es una mezcla de emoción e ingenio que busca la conquista del paladar ¿el resultado?: La pasión (Gordom Ransay, chef)  
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