jueves, 23 de junio de 2016

POLLO CON ALMENDRAS AL ESTILO DEL "CHINO"




En la mano de las damas a veces estoy metido: unas veces estirado y otras veces encogido.

Sí, lo han adivinado: es el abanico.    ¿Saben? Los abanicos me fascinan, me encantan, no sé si porque siempre mi madre solía tener uno en sus manos bien para refrescarse, bien para darse sombra, pero era un complemento que solía acompañarla y acompañarme desde que tengo uso de razón.  

El abanico está presente en mi vida al igual que está presente en la cultura andaluza.    

Complemente imprescindible desde hace siglos, llegó a convertirse en un apéndice natural de la mujer, convirtiéndose y considerándose el complemento de coquetería de la mujer romántica española.

Theòphile Gautier cuando visita nuestro país, afirma no haber visto mujer desprovista de ventilador, y lamenta que sólo las españolas sepan manejarlo: “El manejo del abanico es un arte completamente desconocido en Francia. Las españolas lo realizan a la perfección; el abanico se abre, se cierra, se revuelve entre sus dedos con tal viveza y tan ligeramente, que un prestidigitador no lo podría hacer mejor”

A De Latour, una andaluza sin abanico le recordaba “un alma en pena, un soldado desposeído de su arma”.

Los materiales habituales de los abanicos que se fabricaban en nuestro pais solían ser de nácar, hueso, carey, marfil, sándalo, incluso de oro y plata.

Curiosamente conservo en mi poder uno,  como si de un tesoro se tratase, herencia familiar, quizás de finales de 1.800 o principios de 1.900 y sinceramente no sé si es de hueso o marfil…nunca lo supe.



Desde los más conocidos hechos con madera y tela, pintados a mano, los antiguos pai-pai, los llamados “chinos” que se abrían y cerraban de seda pintada, los más costosos hechos de encajes al más puro estilo “rococó” o los más sencillos abanicos de caña y papel que pregonaban los vendedores ambulantes, llevando pendiente del brazo izquierdo un canasto repleto de ellos" (...) "¡Abanicos!, ¡abanicos de calaña, que se rompe el papel y queda la caña! ¡A perra chica!"

Ya dejó constancia, también de la venta de los ábanicos, en su cuadro costumbrista John Bagnold Burgess ,The fan seller (El vendedor de abanicos), pintado durante sus viaje por España en la segunda mitad del siglo XIX.

Los había para los lutos, pintados en blanco, negro y gris; de satén para las bodas; para usar en el salón o el jardín.       También se encontraban los impregnados en perfume que al abanicarse desprendían su fragancia y servían para los largos paseos del verano.    Llegaron también a fabricarse con pequeñas ventanitas o espejitos incrustados que permitían observar sin ser observados.

Si miramos hacia atrás, podemos averiguar que se tiene constancia de la existencia de los abanicos ya entre las civilizaciones egipcia, babilónica, romanos y griegos, pero parece ser que el “verdadero” abanico, tal y como lo usamos hoy en día, tiene su origen en China, donde la tradición remonta su aparición al año 2697 aC. 

Existe una bonita leyenda que explica que la bella hija de un poderoso mandarín asistía a la gran fiesta de las linternas y, debido al insoportable calor, tuvo que quitarse el antifaz que le cubría el rosto (según la etiqueta de la época, las mujeres tenían prohibido exponer sus rostros en público), con la finalidad de poder agitarlo frente al rostro y darse aire.   Esta manera de “romper el protocolo”, fue lo que dio pie a que empezaran a imitarla, y que la costumbre se extendiese hacia La India y Persia, y de ahí hacia el norte de África y Europa.

Y aunque en principio el abanico fue y es un instrumento que, agitándolo, se utiliza para mover el aire y refrescarse, hay más o mejor dicho hubo más.   Era un medio de todo un lenguaje digno de ser conocido y por qué no, también practicado; se puso de moda en el siglo XVI y era usado por las damas como comunicación no verbal, sensual, femenina, de seducción y galanteo, en gran medida llena de picardía e ingenio.

Les invito a leer en ESTE ENLACE su “lenguaje” tan curioso y especial. 

Aunque en su larguisima historia, el abanico también fue cosa de hombres, de hecho en las tertulias de la Generación del 27, Lorca, Alberti, Cernuda... todos usaban abanico, por lo que este objeto se convirtió en un símbolo de intelectualidad.

Todavía hoy, algunas nostálgicas no pisamos la calle sin un abanico en el bolso…..lo reconozco, me gusta usar y llevar ése artilugio, tan andaluz, tan arraigado a nuestra propia cultura, que nos llegó de Oriente.

Una vez más, me reafirmo….Orient-e forma parte de mi, de mis gustos personales.   Y como no podía ser menos, de su cultura: su gastronomía.

Hoy comparto con Vds. todo un clásico: pollo con almendras y no del restaurante chino de al lado de sus casas, de su entorno, sino de “Mi cocina”.

¿Cómo prepararlo?

Ingredientes para dos personas:

300 grms. de pechuga de pollo (deshuesada, sin piel, fileteadas y cortadas en tiras), tres cucharadas soperas de harina de maíz (Maicena), una cucharada sopera de aceite de sésamo (en venta en supermercados y tiendas especializadas), tres cucharadas soperas de salsa hoisin (igualmente se puede encontrar en tiendas orientales y supermercados), una cucharada de salsa de soja, 3 dientes de ajo, 2 cucharadas soperas de aceite de girasol, media cebolla blanca dulce (tipo cebolleta),  un vaso de caldo de pollo (se puede hacer con las carcasas del pollo) y 75 grms. de almendras.

Los pasos a seguir:

Quitar la grasa de los filetes de pechuga de pollo y cortarlos en trozos pequeños (que sean de un tamaño para un bocado).

En un cuenco echar los trozos de pollo y esparcir por encima una cucharada sopera de maicena, removiendo bien a fin de rebozar los trozos de carne.

En un recipiente mezclar el aceite de sésamo con una cucharada de la salsa hoisin, la soja y un diente de ajo machacado.

Echar ésta mezcla sobre el pollo, remover bien para que quede bien recubierto, dejándolo macerar una media hora.

Cortar la cebolla en juliana (trozos alargados) y reservar.  

En otro cuenco mezclar dos cucharadas de harina de maíz (maicena) con dos cucharadas de salsa hoisin y el caldo de pollo, removiendo bien de forma que estén bien integradas.  Reservar igualmente.

Preparar mientras las almendras, para ello, introducir las almendras en una cacerolita con agua y darles un hervor.

Apartar del fuego, dejarlas enfriar y pelarlas.

Poner en una sartén o wok al fuego, echar la mitad del aceite vegetal y freir las almendras, con cuidado que no se quemen; para ello habrá que ir removiendo continuamente.

Sacarlas de y dejarlas en un recipiente con papel absorbente y salar al gusto dejándolas enfriar a fin de que se endurezcan.

En el mismo aceite saltear la cebolla, removiendo durante dos o tres minutos, sacarla con una espumadera y reservarla.

Echar el resto del aceite, dejarlo calentar mientras con la espumadera sacar del adobo los trozos de pollo e incorporarlos a la sartén, salteándolos sin dejar de remover con una paleta de madera durante tres o cuatro minutos a fuego fuerte.

Volver a incorporar la cebolla a la sartén junto con el pollo, añadir el resto del caldo (suponiendo que quede algo) de la maceración y el preparado con el caldo de pollo, removiendo hasta que la salsa esté espesa al gusto.

Emplatar y echar las almendras fritas por encima.

Servir acompañado de arroz blanco.   

miércoles, 22 de junio de 2016

ENSALADA DE PATATAS CON AGUACATES, ATUN Y NARANJAS



Estoy casi segura y no pongo en duda que la empresa donde yo trabajaba, Relojes Orient, fue pionera a nivel nacional en cuanto al uso de ordenadores; recuerdo aquel primer ordenador que ocupaba casi una planta del edificio al que mimaban en extremo todo un elenco de profesionales altamente cualificados: técnicos, informáticos, programadores y personal que iba aprendiendo a facturar, contabilizar, controlar existencias de mercancias y un largo etcétera con aquellos enormes y ruidosos mamotretos (perdón por la palabra…) que en un principio nos tenían realmente extasiados por su uso y manejo…aprender algo sobre ellos era todo un paso al futuro.


Uno de los programadores nos solía decir, diría yo más bien vaticinar, que el comercio “on line” sería el futuro, discutíamos con él ése aspecto de las ventas de mercancias…pero con el paso de los años, más bien de las décadas, porque de aquellas conversaciones ya han pasado más de treinta años, he de confesar que en gran medida tenía toda la razón.



Aquel pasado que yo viví, del que aprendí y disfruté tecnológicamente hablando, hoy es futuro, es una realidad. 



La sociedad está totalmente influida por las nuevas tecnólogias y por las relaciones personales y por supuesto comerciales en “la nube” a través de internet y éste camino virtual se ha convertido en una de las principales vías de compra-venta.     ¿Qué empresa, qué producto no tiene una página web? ¿Quién no camina por las redes sociales? ¿Quién no aprovecha ésos puntos de comunicación para vender, enseñar, comunicar o aconsejar algo a alquien?



Entre ésas webs, se encuentran aquellas personas que como yo, usamos la tecnología actual para compartir conocimientos gastronómicos.    Hay “bloggers” muy conocidos y reconocidos, bien por su conocimiento en el mundillo de la alimentación, bien por el bien hacer que comparten, o bien por la pasión que le ponen a todo lo que hacen en contexto alimenticio que las grandes empresas les tienen en cuenta para la difusión de sus productos, presentación, eventos, inauguraciones e inclusive cambios de menús en restaurantes; contactan con ellos para que prueben, acudan escriban, cocinen y comenten sus productos.



A “Mi Cocina”, en éstos años, desde el 2009 que abrió sus puertas virtuales no han llegado muchas propuestas de empresas, pero cuando han acudido a ella, siempre he respondido que sí, que cuenten conmigo….¿qué me cuesta hacerlo si con ello puedo ayudar a difundir un producto? ¿Si dando a conocer algo, ayudo a que haya comercio y así dar un pequeño empujoncito a que alguien siga trabajando?  



Independientemente que a nadie le amarga un dulce…..o unas dulces…..como en ésta ocasión unas dulcísimas naranjas.


 No dudé cuando ésta empresa contactoó conmigo y me propusieron que elaborara una receta con las naranjas de la empresa que representan: "Naranjas FONTESTAD" (pinchando AQUI llegan a su WEB) 



Una empresa citrícola familiar fundada a principios de los años 50 con una plantilla de 25 trabajadores, con un equipo humano hoy por hoy que en época de campaña puede alcanzar las 3.400 personas y distribuye sus productos tanto en España como a través de la exportación, que según he podido saber ha apostado desde siempre por una política de marcas que refrenden y garanticen la condición de las mandarinas y naranjas que comercializa, basandose en ofrecer a sus clientes una perfecta conjugación de calidad de las naranjas y mandarinas y por supuesto servicio.  



Para lograrlo, la empresa como he indicado, comercializa cítricos (naranjas y clementinas) producidos en sus 450 hectáreas de cultivo propio, tanto en la Comunidad Valenciana, Murciana y Andalucía, lo que le permite controlar todos los procesos de producción, manipulación y envasado para cumplir con las exigencias de su clientela.



Así, es como las recibí en mi cocina….y con ellas preparé la receta de hoy.



Las naranjas siempre ha estado presente en mi cocina ya sea tradicional y típica malagueña, como en sopas, postres, salsas, dulces y pasteles.    Como ejemplo éste postre hecho con jalea de naranjas.



Sólo tienen que poner en el “buscador” del blog, la palabra "NARANJAS" y disfrutad de muchísimas recetas en “Mi Cocina” preparadas con tan deliciosa fruta.   


En ésta ocasión les animo a preparar ésta ensalada tan veraniega, llena de sabor y color…con naranjas “Fontestad”


 ¿Cómo la hice?




Ingredientes para dos personas:




Dos patatas medianas, dos naranjas, una cebolleta, dos huevos, aceitunas aloreñas “aliñás” (de las partidas), sal,  cuatro cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra, dos latas pequeñas de atún (conserva en aceite), medio limón, un aguacate grande, aceite de oliva virgen extra y sal .

 

Los pasos a seguir:



Pelar las patatas, cortarlas en dados y cocerlas en agua con sal, hasta que estén blandas (comprobar pinchando con un tenedor).  Escurrir bien.



En otra cacerolita con agua, cocer los huevos (dependiendo del tamaño, unos diez minutos aproximadamente)..de forma que queden duros.  Pelarlos, cortarlos en trozos y reservar.



Mientras:



Pelar las naranjas de forma que quede sólo la pulpa, cortarla en trozos pequeños y dejarlas en un plato donde soltará parte del zumo.



Quitar los huesos a la aceitunas.



Picar la cebolleta (la parte blanca) en trozos pequeños.



Pelar el aguacate y cortarlo en trozos, colocándolos en el recipiente donde se vaya a servir la ensalada.



Una vez cocidas las patatas, escurrirlas bien y echarlas en el recipiente,  junto con el atún también escurrido de su aceite.



Agregar la cebolleta, el huevo, los trozos de naranjas y las aceitunas. Salar al gusto.




En un cuenco echar el zumo que haya soltado la naranja, el zumo de limón y el aceite; con un colador batir para que se amalgame la vinagreta.



Incorporar la vinagreta a la ensalada.



Sólo queda disfrutar….

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