miércoles, 4 de mayo de 2016

BIZCOCHO 4 X 9 DE MANZANA CON SABOR A CANELA



OOOOOooohhhh...te lo copio, te lo copio....y lo haré éste fin de semana.
Pero dime una cosa....¿a que te has acordado de mi cuando has hecho las fotos? Fijate, has puesto en todas el logo de Mi Cocina....¡¡ Me encanta !!
Besitos y buen fin de semana.
Sí, Toñi....!!tus manzanitas verdes!! jajajajaja. Muacksssss guapetona :)


No una, ni dos, ni tres……sí, ya he perdido la cuenta de cuantas recetas, de cuanto he disfrutado en la cocina preparando los platos que mi admirada y querida amiga Merchi publica en su fantástico blog de gastronomía "Con sabor a Canela" (pinchando en éste enlace le llevarán a su blog, a su receta...; blog que sigo desde hace ya muchos años.

Sus recetas, su simpatía, su buen hacer en éste mundo que me apasiona es realmente impresionante, y no exagero lo más mínimo; sus fotos igualmente son fiel reflejo de sus platos, sencillos, caseros, a la vez que elegantes.

En ésta ocasión, así se lo comentaba en su blog cuando ví que habia preparado un bizcocho de manzanas que me llamó la atención, no sólo porque era fácil, se veía delicioso y porque  estuviese hecho con una de las frutas que no faltan en mi cocina (a mi hijo no le gusta otra manzana que la más ácida, la más verde y llamativa: la granny), tanto en la real como en la virtual donde es quizás una gran protagonista, siendo la imagen corporativa de mi blog.  

Las manzanas de aquel primer cuadro que me pintó mi suegro para mi cocina dió pie a que todo esté lleno de manzanas

 y que el verde inunde ésa estancia que adoro de mi casa. 
Allí, las cortinas, el mantelito de la mesa, las manoplas, mi delantal…están llenos de manzanas y del verdor que me recuerda la naturaleza.


Una naturaleza que tiene todo su esplendor en éste mes de Mayo que acaba de comenzar, ése al que los antiguos romanos llamaban “Maius” en honor a la diosa Maia (del griego maia "madre", la diosa sánscrita de la ilusión y la hija de Atlas, madre de Hermes. Diosa de la primavera, dadora de vida); esposa de Vulcano, dios del fuego y a quien los sacerdotes de éste último , en la antigua Roma,veneraban en las calendas de mayo.
Mes en el que los pueblos celtas desde tiempos inmemoriales iniciaban con la fiesta denominada de "Beltane" una importante celebración antigua y hermosa con la que se reinicia el trabajo en la tierra y que aún hoy en día se continúa celebrando.   
Para los pueblos mediterráneos es el mes en el que se exalta la floración de los campos en auténticos festivales de fecundidad.     Milenaria costumbre que los antiguos cristianos asimilaron con las cruces de mayo o de maya , madre de la tierra y siendo la cruz entre los pueblos antiguos la simbologia de protección del circulo, en el que los pueblos danzaban y celebraban antes cruces florecidas puestas casi siempre en cruces de caminos.
Celebridad ésta arraigada en Andalucia, las Cruces de Mayo, cuyo origen se rementa a aquellas fiestas ancestrales en las cuales rendían culto a la naturaleza en el tiempo medio de la primavera, cuando florecen las plantas, los campos, los árboles frutales, entre ellos lógicamente los manzanos.
Ya lo dice el refrán: “marzo ventoso y abril lluvioso sacan a mayo florido y hermoso”. Desde siempre, mayo ha sido el mes de las flores, de los perfumes florales, de la riqueza polícroma de la floración; un mundo de colores y texturas que encuentra su cénit en el quinto mes del año.    Es cuando mi cocina se llena de flores...


Pero lo más inusual, lo más significativo…volviendo a la receta de Merchi, es que no se necesita utilizar la báscula, no se requiere el peso que para hacer pasteles es tan, tan necesario.     Como ella indica: es tan sencillo como nueve cucharadas por cuatro ingredientes principales, que le da nombre al exquisito bizcocho de manzana. 


Por su esponjosidad, por su textura, por el delicioso sabor….en honor a su blog, le añadí un toque de “Sabor a canela”
Será uno de los bizcochos preferidos desde el primer bocado, se los garantizo y recomiendo.

¿Cómo lo hice?

Ingredientes para un molde de 24  cmts. de diámetro.   Aunque yo en esta ocasión, la masa la eché en dos moldes de 12 cmts.

9 cucharadas soperas de harina (usé “bizcochona” se puede comprar en cualquier supermercado), 9 cucharadas soperas de azúcar, 9 cucharadas soperas de leche entera, 9 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra, 3 huevos grandes, 3 manzanas tipo granny, 1 sobre de levadura (especial para bizcochos), una cucharadita pequeña (de las de café) de sal.

Una cucharada de aceite o mantequilla derretida para engrasar el molde. Una cucharada sopera de canela en polvo y otra de azúcar glas para adornar.

Los pasos a seguir:

Colocar un papel de hornear en la base del molde y engrasarlo por los lados con un poco de aceite o mantequilla.

Pelar las manzanas, quitarles la parte central de las semillas y cortarlas en rodajas finas, éstas a su vez en lascas, en trozos no muy grandes.   

En un cuenco echar los huevos y el azúcar, batiéndolos con unas varillas hasta que blanqueen y quede una masa homogénea.

Incorporar la harina junto con la levadura, tamizándola con un colador, remover bien.       

Incorporar la leche y el aceite sin dejar de remover hasta conseguir que todos los ingredientes estén bien incorporados. 

Verter un poco de masa en el molde, a continuación una capa de trozos de manzana y seguidamente masa para cubrir las manzanas (que quedarán empapadas y sumergidas, dulcisimas, cremosas entre en el esponjoso bizcocho)…..continuando hasta terminar con la masa y los trozos de manzana.  

Meter los moldes en el horno, previamente precalentado a 180º C (calor arriba y abajo), dejándolo hacer durante 30 minutos o 35 minutos.

Pasado éste tiempo, pinchar con un palillo en la zona central del pastel, si al retirarlo sale seco, sacar el bizcocho del horno.   Si aún está húmedo dejarlo unos minutos más.

Dejar enfriar fuera del horno antes de desmoldarlo.

Al emplatarlo, espolvorear con azúcar glas y canela en polvo.

Despierta mayo, los campos se llenan de flores, las amapolas saludan a lo largo de los caminos.  Las flores se abren de colores...florece "Mi cocina".

jueves, 28 de abril de 2016

PICANTON AL HORNO MARINADO CON SALSA DE SOJA, MIEL Y JENGIBRE



Dicen que cocinar es invertir tu tiempo para hacer algo con tus manos para luego ofrecerlo a otra persona, en definitiva cocinar es una muestra de amor y de generosidad.

Me han preguntado en más de una ocasión que si todo lo que publico en “Mi Cocina” lo he hecho yo…..Lo que suelo contestar con total rotundidad es que sí, que aunque parezca increíble, absolutamente todas las recetas que encontrarán en el blog (más de 1.350 platos) las he cocinado, preparado y por supuesto degustado.  

Y la siguiente pregunta ¿Y te da tiempo a cocinar?.    A veces a duras penas, me resulta casi imposible planear mi día a día, mi vida a veces es imprevisible: mis responsabilidades, la familia, la casa (algún día comentaré cuantas puertas, cuantas escaleras y ventanas tiene mi casa, de momento sólo comentaré que son cuatro plantas), las obligaciones, la vida en sí…..es complicado para mi muchísimas veces sacar más tiempo al día, éste sólo tiene 24 horas.      

Pero para cocinar, me las ingenio diariamente a la perfección, todo es la práctica, independientemente de que, como siempre me han dicho, soy una "mari nervios"...no estoy quieta un momento.   Hay veces que en una hora preparo almuerzo, cena…e incluso dejo listo algún bizcocho o masa para croquetas.     Cocinar es una obligación que hago con gusto, con placer y pasión.

Ahora bien, cuando más disfruto con la cocina es en las ocasiones que invitamos a amigos, familiares e incluso conocidos a los que nos gusta agasajar y con los que pasar un buen rato.      Me encanta ser anfitriona, atender a mis invitados, para los que procuro por todos los medios saber sus gustos y preferencias.    

Es vital para mi tenerlo todo listo para cuando llegan a casa, hacerles partícipes de mi cocina real, intentando que disfruten al máximo no sólo de nuestra compañía sino también de la comida; para ello tengo por norma dejar toda la comida preparada o para darle los últimos “toques”, ya sea un almuerzo o una cena, a fin de hacerles sentir que su compañía es lo importante, por lo que pienso siempre en platos que me permitan una elaboración previa y no de último momento.

Aunque hay que tener en cuenta y es totalmente cierto lo que nos indica un antiguo y sabio refrán que dice así : “los invitados deben esperar la comida , no la comida a los invitados”.

Quizás ésta receta de hoy es ideal para ésas ocasiones, por ser hecho al horno y se puede calcular por lo tanto el tiempo más o menos, también porque se puede servir un “picantón” por comensal, independientemente de que el resultado es delicioso, espectacular y por qué no decirlo, elegante….

y sobre todo porque no requiere mucho tiempo para dedicarle a la cocina.    Incluso para cuando no se tienen invitados y se necesita tiempo… ¿No creen?
¿Cómo lo hice?

Ingredientes para dos comensales:

Dos pollitos “picantón”, un diente de ajo, seis cucharadas soperas de aceite de sésamo (se vende en tiendas especializadas en comida oriental e incluso en cualquier supermercado), seis cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra, una cucharada pequeña de jengibre rallado (puede servir jengibre en polvo, dará un sabor más suave que el natural), seis cucharadas soperas de salsa de soja, cinco granos de pimienta negra, cuatro cucharadas soperas de miel y una cucharadita de café de sal (hay que tener en cuenta que la soja ya aporta el aroma salado).

Los pasos a seguir:

En un mortero echar el diente de ajo, la pimienta, el azúcar y el jengibre, majar hasta que quede una pasta lo más fina posible.

En un recipiente echar la miel, el aceite de sésamo, de oliva y la soja removiendo bien de forma que queden todos los ingredientes queden bien integrados.

Incorporar el “majaillo” mezclándolo con los líquidos.
Colocar los pollitos en un recipiente especial para hornear, untarlos por todos lados por igual con la mezcla preparada, taparla con papel film y dejarla macerar en el frigorífico de un día para otro (la tuve marinando unas 24 horas, aunque con unas cuantas horas es suficiente).
Al día siguiente:

Sacar la fuente del frigorífico, quitar el papel film y dejarla atemperar, mientras precalentar el horno a 200º C.

Una vez el horno caliente (calor arriba y abajo), bajarlo a 180º C, introducir el recipiente con los pollos con la parte de las pechugas hacia arriba y hornear durante una media hora aproximadamente, dándole la vuelta y dejarlos hacer otra media hora; de vez en cuando ir regándola con la mezcla de la salsa, hasta que tome el color dorado.     Los últimos diez minutos dejarlos hacer con la pechuga hacia arriba.

Sacar los pollos de la fuente de hornear, pasarlos al plato donde se vaya a servir y salsear al gusto…..

Suelo acompañarlos con patatas al horno con mantequilla de ajo y perejil o un sencillo puré de patatas, verduras variadas al vapor y panecillos recién hechos.

Ponemos la mesa, la comida está encaminada, escuchamos el agua fluir de la pequeña fuente, una agradable y suave música de fondo……

lunes, 25 de abril de 2016

VIDEO RECETA: "CAZUELA DE BOQUERONES CON AJITOS Y PEREJIL"



Quien no ha vivido, quien no ha tenido la suerte de haber presenciado el maravilloso espectáculo de ver sacar el copo, henchida la red de viva y moviente plata, quién no haya probado unos boquerones fritos, hechos o acompañados del perfumado aceite de oliva virgen extra, el oro líquido, zumo de las verdes perlas de los olivos centenarios malagueños, no podrá apreciar una de las más delicadas excelencias de la cocina española.      



Esos boquerones blancos, de carne prieta, color plata de ojos vivos….no hay más que uno en el mundo: el que se pesca en Málaga, desde Estepona a Nerja….el de la costa malagueña. 



Ellos, los componentes del equipo de grabación me preguntaron sobre el boquerón, cómo se nota cuando es de nuestra Bahía, de nuestra mar…..y comencé explicándole por qué creo conocerlo bien.     ¡¡ Esta grabación la hizo mi hijo y no sale en la receta lógicamente !!
video
No sólo porque los veo cuando buceo, por lo que he leído sobre ellos, por lo que me inculcaron mis mayores, marengos del Palo, gente de la mar.



Les comentaba, sin parar de hablar, que las claves de la calidad, del sabor de los boquerones está en nuestro mar, en el intercambio de aguas, las direrencias de temperatura y salinidad de las masas de agua que se unen en el Estrecho, las del Atlántico y el Mediterráneo en ambas direcciónes.



El fortísimo flujo atlántico hacia nuestro Mar de Alborán, hacia el Mediterráneo favorecen la formación de biomasa y afloramientos de aguas profundas ricas en nutrientes, repletas de fitoplancton, el alimento ideal para éste tipo de peces, lo que provoca que existan áreas idóneas para la puesta de la sardina y el boquerón.



En particular la Bahía de Málaga, donde afluyen aguas dulces de los múltiples arroyos que surcan igualmente casi toda la línea de playa de la provincia; lugares de gran importancia para la fase de alevinaje de numerosas especies a lo largo del año, entre ellas: el boquerón malagueño.    



Con ellos, con boquerones de Málaga, preparo infinidad de platos, de recetas tradicionales, sólo tienen que poner en el buscador la palabra "boquerones"  o "boquerón" en el buscador del blog y echar un vistazo en “Mi Cocina”.    Para mí, personalmente no hay manjar más exquisito que unos boquerones fritos, revueltos en una ensaladilla de pimientos "asaos"

Pero hoy, no les dejo receta, les animo a ver como preparo una receta que ya publiqué en el año 2014, una "CAZUELA DE BOQUERONES AL LIMON CON AJITOS Y PEREJIL"


y que La Diputación de Málaga, Sabor a Málaga y el Club Gastronómico Kilometro O me propusieron hacer para preservar los platos tradicionales malagueños(Pinchando en éste enlace recordarán su presentación a los medios y su puesta en marcha en la red) .     

Espero, lo puedan preparar, lo disfruten y siempre, siempre con Sabor a Málaga.

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