martes, 21 de octubre de 2014

TARTA DE QUESO AL HORNO CON CEREZAS MACERADAS EN AGUARDIENTE



Único bien que me otorgó la suerte
fue en tu regazo ver la luz primera,
sentirme de tu mar en la ribera
casi cegado por tu luz al verte.

Comienzo de una poesía dedicada a Málaga, de mi admirado y genial poeta y escritor malagueño D. ARTURO REYES  (Málaga, 29 de septiembre de 1864 - íd., 17 de junio de 1913)

Hay quien ha escrito sobre ella: Málaga, una ciudad majestuosa como pocas y singular como muchas otras.

¿Qué malagueño no sentimos por nuestra tierra lo que el genial poeta malagueño ya escribía a principios del siglo XX….?

Ser malagueña e intentar mirar Málaga sintiéndome una turista más, un domingo cualquiera…descubrir sus calles,  estrechas y umbrías, donde la brisa fresca apacigua ése sol que derrama sus rayos de luz sobre la radiante ciudad, cuyos rincones, en cada paso, nos regalan los secretos guardados de historias ya casi olvidadas.

Una Málaga que se extiende a los pies del magnífico Castillo de Gibralfaro, arropada por la majestuisidad de La Alcazaba, iluminada y guiada por La Farola; ésta bella ciudad fenicia, romana, morisca…la increíble Málaga.

En ella reina la tranquilidad de sus parques, de sus plazas…interrumpida por el bullicio alegre de sus calles más comerciales, qué decir de ésa preciosa calle Larios; tranquilidad acompasada por el maravilloso sonido de los acordes de una orquesta junto a la casa natal de Picasso o por el retumbar de los tambores y trompetas de una procesión camino a su imponente catedral a quienes los malagueños llamamos La Manquita.

Silencios rotos por el ir y venir de la gente mientras hacen paradas a capricho entre sus bares de tapas…la gastronomía y los vinos malagueños, placeres para los sentidos en un ambiente acogedor y alegre, el ir de tapeo, o a desayunar tejeringos, a degustar los caldos en las antiguas tabernas acompañados con marisquitos e incluso merendar en las tradicionales pastelerías una taza de un buen café ¿un sombra, una nube, un cortado, un corto, un mitad, sólo, semicorto, semilargo?…..o quizás un chocolate; tradiciones que contagia en cada momento a quien pasea por sus calles. 

Por su clima, su puerto, la mar….y por su arte, no sólo en sus museos.  Porque no hay que dejar atrás que Málaga es sinónimo de arte, cuna de artistas; arte de sus paisajes, en sus monumentos, arte en la calle llenas de luz y  alegría.   

Un paseo mañanero por Málaga, disfrutando de su sol, de sus paisajes costumbristas que me animan a soñar, escuchando plácidamente la música de las orquestas callejeras….. para posteriormente llegar a Mi cocina y en ella seguir disfrutando al cocinar su lado, su perfil más malagueño.

Porque como dicen algunos eslóganes, Málaga se come y el sabor a Málaga está presente en Mi cocina…..mi cocina, aunque no sean recetas tradicionales malagueñas, sabe a Málaga….

Al día de hoy, existen 423 entradas en el blog, en las que “Carmen Rosa” comparte la tradición y los pasos de mis mayores con quienes visitan éste rincón malagueño. ¿Se animan a conocerlas? (PINCHAR EN ESTE ENLACE)

Aunque hoy, les propongo preparar un delicioso postre….algo dulce, a la vez atrevido, ya que he combinado la clásica tarta de queso al horno con ésas cerezas en aguardiente (anis) que esperan ser disfrutadas, pacientemente en la alacena de mi cocina. (Pinchando AQUI pueden ver como las preparo)



Si no tienen pasas o cerezas en aguardiente…pueden sustituirlas por pasas dejándolas macerar durante una o dos horas en cualquier licor: vino moscatel, ron, anis, etc. 
De hecho, ésta tarta no es la primera vez que la preparo, es mi preferida, no llegando a publicarla en el blog debido a la mala calidad de las fotos realizadas.    En ésta ocasión, me he animado a pesar de que no son de mi total agrado. 


¿Cómo lo hice? Una vez más siguiendo los pasos (aunque no fielmente la receta) de uno de mis libros preferidos, 500 pasteles de Susannah Blake.

Ingredientes para un molde (desmontable) de unos 20 cmts.aproximadamente (en las fotos podrán comprobar que con éstas cantidades, usé dos moldes más pequeños, preparando en vez de una tarta, dos):

150 grms. de galletas (tipo Maria), cinco cucharadas soperas de mantequilla (a temperatura ambiente), cinco cucharadas de leche entera, una tarrina de queso crema (especial para untar, se pueden encontrar en cualquier supermercado), 120 ml.de crema de leche (uso Nestlé), 120 grm.de azúcar, una cucharada sopera de Maicena, una docena de cerezas (deshuesadas y partidas en trozos), una cucharada pequeña del aguardiente y dos huevos.

Los pasos a seguir:

Precalentar el horno a 180º C.

Forrar la base del molde con papel de hornear y engrasar con mantequilla los laterales.

Moler las galletas de forma que quede con la textura lo más fina posible.

En un cuenco echar las galletas molidas, las cucharadas de leche y la mantequilla, mezclar bien de forma que quede la masa homogénea.

Echarla en el molde presionando la base (en ésta ocasión, también la puse por los laterales).

En otro cuenco echar el queso crema, el azúcar, la cucharadita de anis y la maicena removiendo hasta que la mezcla esté cremosa.

Incorporar, sin dejar de batir, los huevos.  Una vez que éstos estén bien mezclados, agregar los trozos de cerezas.

Verter la mezcla dentro del molde y hornear durante 45 minutos, hasta comprobar que la tarta de queso haya cuajado.

Retirarla del horno, dejar que se enfrie a temperatura ambiente y dejarla en el frigorifico al menos durante tres o cuatro horas (personalmente la prefiero de un día para otro).

A la hora de servir, sacarla unos quince minutos antes….



¡¡ Buen provecho!!  Y recuerden: Si tienen oportunidad, sigan mi consejo, conozcan y disfruten de Málaga. 

viernes, 17 de octubre de 2014

TARTA DE TRES CHOCOLATES



No tengo ningún talento especial, simplemente soy apasionadamente curioso.

Quizás en alguna ocasión  habrán leído ésta frase y como a mí me ocurrió, no saber o recordar  que la dijo el mismísimo Albert Einstein.

Quien diría que Einstein se definiría como alguien que no posee un talento particular, sino que simplemente ponía pasión y una curiosidad infinita para entender, para descifrar algo más allá de lo que a primera vista, uno podía encontrar.  

La curiosidad, la pasión…..puede hacer verdaderos milagros.   

La palabra pasión, viene del latin, “patior” que significa sufrir o sentir.  Dicen que la pasión, en definitiva, es una emoción intensa, un sentimiento, que engloba entusiasmo……

Creo firmemente que los grandes chefs, los cocineros que sobresalen en descubrir nuevos caminos, nuevas tendencias, darle forma a la comida....no sólo pueden presumir de genialidad, sino también de tener arte.  Por ello, les admiro e incluso sigo la trayectoria profesional de muchos de ellos.

Quizás porque estoy totalmente convencida de que yo no tengo ésas cualidades, ni “genio”, ni arte en la cocina….aunque sí que me considero una persona  apasionada y a la vez curiosa, por lo que aunque no sea un “genio” de la gastronomía, intento no dejar de aprender, de experimentar, aunque a veces yo misma crea que es un milagro poder cocinar ciertos platos.

¿Quién me iba a decir hace unos años que yo haría pasteles, dulces o bizcochos?... Pero por lo menos lo intento, aunque los resultados no sean en cuanto a estética o presentación los mejores.    Como me ha ocurrido en ésta ocasión.

Por fin me atreví a preparar la tarta más famosa de la blogosfera gastronómica, la famosísima y archiconocida, tarta de tres chocolates… ¡No me dirán que no la conocen!  ¡Con total seguridad que la habrán probado e incluso preparado¡

Me apasiona el chocolate ¿y a quién no? Y a pesar de ello, me daba un “no sé qué, qué se yo” ponerme manos a la obra, no me decidía…hasta que por fin, me aventuré y les puedo asegurar que no será la última….no es en absoluto difícil; de sabor y textura salió bastante bien, me falló la estética y es que me pueden los nervios; como me decía mi padre: “eres más nerviosa que el jopo de una chiva” ….. 

¿Y las fotos? Qué mal me salieron; sobre todo la de la tarta completa. Algún día espero poder contar con una cámara de fotos de mejor calidad, más paciencia para realizarla, tiempo y buen tiempo, el nublado no me ayudó en absoluto. 


Pero no por ello, quiero dejar de publicarla, aunque me avergüence hacerlo.

Así que como decimos los malagueños, me da “apuro” publicar ésta receta con éstas fotos, pero no puedo dejar de pasar la oportunidad de animar a quienes como yo, empezamos a hacer nuestros “pinitos” en éste difícil y apasionante mundo de la pastelería y sobre todo a trabajar el chocolate. 

El olor a chocolate impregna mi cocina y ése penetrante aroma me trae recuerdos, añoranzas de mis seres queridos: mi madre que adoraba y preparaba el chocolate a la taza como nadie, mi hermano que aún hoy en día no puede pasar sin su taza de chocolate en polvo, aquel que se comercializaba a principios de los años 60 Toddy…aquel eslogan publicitario: O Toddy, o nada.   Me acuerdo de mi querida amiga Ana a la que no le podía faltar sus tabletas de chocolate en su despacho de la Torre de Madrid y a mi preciosa sobrina Patricia…por la que siento “pasión” y que al igual que su abuela y su padre adora ése agradable sabor del chocolate. ¡¡ Cuantas tazas de chocolate a la taza le he preparado de pequeña !!

La curiosidad me mueve….me informo y les cuento: ¿Sabian que aunque la principal razón para consumir chocolate sea el placer que produce su sabor, también tiene efectos beneficiosos para la salud?        

La ingesta de chocolate estimula la segregación de una hormona llamada serotonina que produce una placentera sensación de bienestar; mejora en gran medida la depresión.

El cacao posee una acción antioxidante, su consumo reduce la oxidación de las células, retardando por tanto el envejecimiento

Algunos estudios también observaron una moderada reducción en la presión sanguínea, tras ingerir chocolate negro diariamente.

Es asimismo un buen aliado de nuestra belleza (las semillas de cacao tienen virtudes hidratantes, tonificantes y regeneradoras).

Pero, por encima de todo, si hay una virtud que en el chocolate destaca sobre el resto… ¡es que está buenísimo!.....y si en un mismo bocado se unen tres tipos diferentes de chocolate, como en éste pastel, intenso, con leche y chocolate blanco… ya es todo un verdadero placer.

¿No tienen curiosidad por probarlo?.....No es en absoluto complicada de preparar, pongan toda la pasión en ello y disfruten…


Ingredientes para un molde (desmoldable) de 23 cmts. aproximadamente:

150 grms. de chocolate negro, 150 grms. de chocolate con leche y 150 grms. de chocolate blanco, medio litro de nata (35% mg), medio litro de leche entera, tres sobres de cuajada (usé Royal), 125 grms. de azúcar.

Para la base: medio paquete de galletas (tipo Maria), 75 grms. de mantequilla y seis cucharadas soperas de leche.

Para adornar: cuatro pastillas de chocolate negro especial para postres.

Los pasos a seguir:

Mezclar la nata con la leche y dividir en tres partes iguales.
Forrar la base del molde con papel de hornear y untar con mantequilla el molde.

Derretir la mantequilla y triturar las galletas (las suelo hacer en una picadora) hasta conseguir la textura como si fuese arena, lo más fina posible.

En un cuenco echar las galletas trituradas, la mantequilla y las seis cucharadas de leche, mezclar bien hasta que quede una masa homogénea.

Verter en el fondo del molde, esparciéndola por toda su base y hornear durante unos cinco minutos a 175º C, consiguiendo una especie de bizcochito…..

Sacar el molde del horno y dejar que se enfríe.

Mientras preparar la primera capa, la de chocolate intenso:

En una cacerolita echar una de las partes de nata y leche, 70 grms. de azúcar, el chocolate negro partido en trozos y un sobre de cuajada.  Mezclar bien y llevar a ebullición.

Dejar cocer a fuego medio durante cinco o seis minutos aproximadamente, removiendo de forma que quede una mezcla homogénea.   Pasado éste tiempo echar la mezcla sobre la base de galletas.   

Dejar enfriar y la dejamos reposar en el frigorífico, en quince minutos estará cuajada.

Mientras preparamos la segunda capa de chocolate con leche:

En otra cacerolita echar otro de los vasos de leche y nata, el chocolate con leche partido en trozos, un sobre de cuajada y en ésta ocasión 50 grms. de azúcar, repitiendo el mismo proceso que con el chocolate negro.

Una vez apartado del fuego, dejar de enfriar un poco.

Sacar la tarta del frigorífico y con un tenedor rallar la superficie (con ello conseguiremos que se quede la segunda capa quede bien adherida a la primera). 

Volcar suavemente, con cuidado a fin de que no caiga con demasiada presión, la mezcla de chocolate blanco sobre la primera capa de chocolate intenso de la tarta.

Nuevamente dejarla enfriar unos minutos y volverla a meter en el frigorífico a fin de que se endurezca con más rapidez.

Por último la tercera capa, la de chocolate blanco:

En la cacerolita mezclar el vaso de leche y nata reservado, un sobre de cuajada y el chocolate blanco, removiendo de forma que quede todos los ingredientes homogéneos.

Llevar a ebullición sin parar de remover, dejándolo cocer seis o siete minutos, retirar del fuego y dejar de enfriar durante unos minutos.

Volver a sacar la tarta del frigorífico y rallar con suavidad la capa de chocolate con leche.  Añadir con cuidado la capa de chocolate blanco y volverla a meter en el frigorífico, dejándola reposar hasta el día siguiente; así quedará bien asentada.

Y aquí….en éste momento, al otro día…es cuando necesité a una artista apasionada por el chocolate, producto que prepara y “Cocina sin miedo”, mi amiga Mari Angeles….desde éstas líneas les invito a que visitensu blog (pinchando aqui) su blog ya que encontrarán cerca de 60 recetas llenas de chocolate. 

Intenté derretir chocolate, lo hice al baño maria…hasta ahí bien, pero no me salió la flor que quería….sólo éstos tentadores “rulitos” que le aportaron ese contraste de color a ésta tarta de tres chocolates, que espero disfruten degustándola y preparándola en sus cocinas.



Buen fin de semana…..Y recuerden mi consejo de siempre, si pueden, si tienen una oportunidad: disfruten de Málaga, de sus paisajes, de su sol, de su cultura, de su gastronomía y del mar, la mar que baña nuestra Bahia.

Buen provecho....
 

martes, 14 de octubre de 2014

LANGOSTINOS CON PIÑA AL CURRY ROJO CON LECHE DE COCO AROMATIZADO CON CILANTRO



La magia de los lugares es una fórmula secreta entre lo vivido, con quién lo has vivido, los recuerdos que queden en tu mente y las emociones que traigas en tu corazón.


Una fuerte tormenta azotaba con sus ráfagas de viento la ciudad, la lluvia golpeaba con fuerza los cristales del ventanal, mientras los rayos la iluminaban al compás de los truenos, hasta que las primeras luces del día dejaban entrever un cielo despejado que auguraba un día espléndido.


Sonó el teléfono y por su auricular escuché una voz melodiosa: Gooooood morninnng.  Aún las agujas del reloj no habían acariciado las seis de la madrugada; mientras en el hilo musical de la habitación del hotel sonaba aquella vieja canción de Roberta Flack, “Killing me softly with his song”.


La jornada se presagiaba intensa, llena de emociones y aventuras para aquel adolescente de apenas quince años.    


Días atrás ya había experimentado conocer la ciudad, surcando los canales, sus turbias aguas en lanchas rápidas e incluso en pausados restaurantes flotantes; surcar sus caóticas calles en coloridos e intrépidos tuk tuk.


Sentir la emoción de viajar hasta Kanchanaburi en aquel famoso ferrocarril, dispuesto a caminar por el Puente sobre el rio Kwai, intentando no silbar sin querer la famosa “Marcha” del Coronel Bogy (la banda sonora de la película basada en su construcción).


Pasear sentado a horcajadas sobre la cabeza de un gran elefante en Ayutthaya, sin olvidar la sensación de poner sobre sus hombros una enorme y pesada serpiente.


No fue una noche tranquila ¿la lluvia casi monzónica, los truenos o los espectaculares relámpagos que iluminaban la noche? ¿Fue la emoción por poder verlo cumplir su sueño?...  ¿o quizás la razón estuvo en la cena? Le encantó el marisco.  


Pero aquel día, lo esperaba con especial interés: quería tocar un tigre y sentir la sensación de estar cerca, muy cerca de los cocodrilos……..
Él disfrutó su gran momento, yo viendole, animándole, mientras le grababa en video... en casi todo momento gritando de miedo.


Ése mismo día…viajamos hasta el Golfo de Siam, queríamos ver el mar.   Allí, en un restaurante ubicado en la misma orilla del Pacífico, sobre un bellísimo pantalán de madera, escuchando los graznidos de las gaviotas y el rumor del mar, volvimos a comer marisco.


El mar, siempre la mar …. Han pasado casi veinte años y mi memoria y recuerdos vivos como el primer día, al igual que mi pasión por Thailandia, por su cultura, sus paisajes, su historia, su gastronomía…. 


Una gastronomía que procuro disfrutar en mi cocina, siguiendo mis libros de recetas orientales.   En ésta ocasión unos deliciosos langostinos con piña y leche de coco, estilo Thai.



¿Se animan a probarlo?  ¿Cómo hacerlo?




Ingredientes para dos personas:


Seis rodajas de piña en su jugo (más la mitad del jugo del bote), una cucharada pequeña de pasta de curry rojo tailandés (se puede encontrar en tiendas orientales e incluso en supermercados, personalmente lo suelo comprar en Torremolinos en un supermercado oriental), una cucharada de curry amarillo (personalmente añado éste curry para que no me salga tan picante), dos cucharadas de salsa de pescado, una cucharada pequeña de azúcar moreno, langostinos (la cantidad que prefieran, suelo poner unas ocho o diez por persona, dependiendo el tamaño), una ramita de cilantro fresco, medio bote de leche de coco (igualmente hoy en día se encuentra en cualquier supermercado), sal.

Y para acompañar arroz jazmin….(arroz tipo thai).


Los pasos a seguir:


Cortar la piña en trozos.


Pelar los langostinos quitándoles el hilo intestinal.


Cocer el arroz en agua con un poco de sal siguiendo las instrucciones del fabricante. Escurrirlos bien y mantenerlo caliente.


En una cacerola echar la leche de coco, el zumo de piña, la salsa de pescado, el azúcar, el curry rojo, el amarillo y remover todo de forma que quede bien integrado.  Salar al gusto.


Llevar a ebullición y agregar la piña y los langostinos dejándolos cocer unos dos o tres minutos, hasta que estén cocidos.


Servir los langostinos acompañados de arroz espolvoreando con el cilantro fresco.


Fácil, rápido de preparar, exótico y sencillamente delicioso….




Cada viaje llega en un momento diferente de la vida, y dependiendo de lo que tú necesites te aporta de un modo u otro grandes experiencias y cultura.   

Algunos te aportan el hecho de haberlos imaginado en los libros, haber visto ese escenario miles de veces en películas, otros te aportan paz, riquezas espirituales y culturales, en definitiva te hace sentir vivo.
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