viernes, 20 de octubre de 2017

CALAMARES EN SALSA AMERICANA (o SALSA ARMORICANA)

El secreto siempre está en la salsa.

Salsa, definición: mezcla de consistencia más o menos liquida, de ingredientes fríos o calientes, de color blanco u oscuro, que tiene por objeto acompañar a un plato y mejorar su sabor haciendo un contraste o complementando como decoración, fondo o relleno.  
Aunque me motiva más aún ésta otra definición: Salsa, “el toque mágico que transfigura un plato sencillo en otro sublime”.
Una vez más mi curiosidad me lleva a buscar su origen y descubro que la palabra salsa la heredamos del latín “salsus” (salado o sazonado con sal); no cabe la mejor duda que los romanos, al igual que los griegos, artífices de la llamada “cocina mediterránea”, usaban las salsas para realzar sus platos.   
De hecho, una de las más famosas, la reina de las salsas de la cocina romana era el “garum” o “liquamen”, que por cierto, una de las zonas más importantes de su fabricación y de donde la importaban era Málaga (en éste enlace pueden ver un poco de su historia. El garum se elaboraba con las vísceras de pescados, que ponían a macerar y fermentar en salmuera, al sol y aderezaban con especias).   Málaga, está llena de vestigios arqueológicos de donde se realizaba el carisimo y preciado garum.  

El secreto de ésa ancestral salsa se perdió con el paso del tiempo, es un misterio, pero lo que sí es por todos reconocido que las salsas despiertan nuestra memoria, incluso  reavivan nuestros sentidos culinarios, nos hacen soñar e incluso sentir nostalgia de la cocina de nuestros mayores.
Las salsas se elaboran de una y mil maneras diferentes, depende del lugar, del país e incluso de los ingredientes que la componen, de tal forma que es fácil saborear una salsa y recordar o descubrir cualquier destino del mundo, invitándonos a viajar gastronómicamente hablando.
Hoy he preparado la “salsa americana”.   

Y pensé: viajamos en “Mi Cocina” a algún lugar de América con ésta deliciosa salsa; ¡¡ qué equivocada estaba !!   Porque el nombre me confundió, no es americana, curiosamente es oriunda de Francia.    Fue inventada por un cocinero francés que había trabajado no obstante unos años en Estados Unidos.
La “sauce à l´américaine”, una salsa clásica donde las haya fue creada allá por el año 1870, por el cocinero francés Pierre Fraisse, quien la llamó “salsa armoricana”, en recuerdo de Armorique. Armorique , o L´Armorique, es el nombre antiguo, anterior a la dominación romana, de la región francesa que englobaba las actuales comarcas de Bretaña, N.O. de Loira, y litoral de Normandía.  Sus gentes, de origen celta, se las conocía como “Aremoricani”, plural de “aremoricanus”.

De ahí, de “aremoricanus” fue degenerando el nombre hasta “americana”, quizás porque sabían que Pierre Fraisse, antes de abrir negocio en Francia, había trabajado en Estados Unidos.

Sea como fuere, poco a poco se hizo mundialmente famosa y su secreto no es ningún secreto, sólo y exclusivamente que posee un fino y elegante sabor a mar, siendo capaz de transformar un plato ya sea de pescado o marisco, aportándole un toque muy especial.

En ésta ocasión acompañando a unos riquísimos, frescos y deliciosos calamares.

¿Cómo lo hice?   
Ingredientes:


½ kg. de calamares, ½ cebolla grande (blanca, dulce, tipo cebolleta), medio vaso de tomate frito, medio vaso pequeño de coñac, un vaso de caldo de pescado, una cucharada pequeña de tabasco, sal, una cucharada pequeña de tinta de calamar, aceite de oliva virgen extra.

Los pasos a seguir.

Limpiar los calamares (éste paso se lo pueden pedir a su pescadero de confianza) 

 y cortarlos en anillas o trozos pequeños.

Picar la cebolla en trocitos lo más pequeños posible.


En una cacerolita echar un chorreón de aceite de oliva virgen extra y pochar a fuego lento la cebolla hasta que esté transparente.

Incorporar el tomate frito y el coñac, flambear (con cuidado de que al prender no se quemen), dejar unos segundos y apagar el fuego.    Remover bien todo el conjunto.

 Añadir los calamares, una pizca de tinta de calamar, salar al gusto.

Incorporar el caldo de pescado (yo lo hice con espina de rosada, mejillones y cabezas de gambas frescas) remover bien.

Echar el tabasco, probar y rectificar si fuese necesario dejando cocer a fuego lento durante unos 30 minutos aproximadamente (hasta comprobar que los calamares estén tierno y dejando reducir la salsa al gusto); removiendo de vez en cuando a fin de que no se pegue (si es preciso echar un poco más de caldo.

Les aseguro que les pasará como a mi, ya no la compraran enlatada, en conserva como yo hacía....porque he de reconocer que es uno de mis aperitivos preferidos.


Consejo:
Servir caliente o frío, aconsejo acompañar con arroz blanco o una buena rebanada de pan, ya que la salsa está sencillamente deliciosa. Fantástica. 

¡¡  Buen provecho.....y buen fin de semana !!

lunes, 16 de octubre de 2017

HABITAS "BABY" CON JAMON

'Que nos salga el sol por Antequera y sea lo que Dios quiera'

Dicen que exclamó Fernando I de Aragón cuando se disponía a conquistar, la ciudad llamada por los romanos “Antikaria”; ocurría un mes de Septiembre de 1410, cuando al amanecer arremetió sus tropas y al anochecer Antequera dejó de ser musulmana.    Se ganó el sobrenombre de Fernando “el de Antequera”.

 Antes que los musulmanes, los colonizadores romanos ya se maravillaron con los vestigios prehistóricos de la zona, de ahí su nombre, Antigua (Antikaria), por sus dólmenes megalíticos, construidos hace más de 7.000 años (antes que las pirámides de Egipto), declarados patrimonio mundial por la Unesco en Julio de 2016.    

Los Dólmenes de Antequera (El Romeral, Viera y Menga), han sido testigos mudos del paso del tiempo, unas puertas a nuestro pasado más desconocido. 
Su privilegiada situación geográfica, en el histórico centro de comunicaciones entre la Alta y la Baja Andalucí­a, le ha proporcionado desde antiguo una gran riqueza cultural y económica, como lo demuestran los numerosos restos arqueológicos de diversas épocas hallados en su territorio.   No hay que olvidar que Antequera está en el centro, es el centro de Andalucía.

Antequera, prototipo de ciudad barroca del Sur, con sus edificios señoriales, sus iglesias, conventos, ermitas y palacios enaltecen su barrio viejo; sus leyendas, la solemne mirada del indio de roca (La Peña de los enamorados) motivo de mitos e historias de amor,

el misterio de sus monumentos prehistóricos, las rutas por ése mar que desapareció y nos regaló ése Torcal con maravillosas esculturas de piedra con paisajes de apariencia extraterrestre…..

Situada ésta ciudad malagueña, sin duda una de las más importantes de Andalucia, a los pies de un altozano coronado por una Alcazaba árabe, a la que se accede desde un gran arco, la puerta de los Gigantes, se divisa el paso natural que une hasta cuatro provincias andaluzas.

Antequera es punto de referencia constante en la historia, el arte, la polí­tica, la cultura o la economí­a de la provincia malagueña, siendo el municipio más extenso de Málaga, ocupado en su mayor parte por una llanura de tierras muy fértiles, en las que predomina el olivar y los cereales.   De hecho, La Vega de Antequera ha sido descrita como “la despensa” de la provincia de Málaga.

Uno de sus productos estrella, son las conocidas “habitas baby”; su producción a nivel nacional no está muy extendida y según he podido leer solamente hay unos cuantos puntos del país donde se cultivan.   Entre ellos la comarca de Antequera siendo el único lugar donde se completa todo el proceso, desde su plantación, recolección a mano hasta el envase del producto.

Tanto las habas baby, como el aceite de oliva que los productores utilizan en su comercialización son antequeranos.    Las habitas fritas baby, son únicas en su género, seleccionadas con sumo cuidado, no pueden ser más diminutas, más pequeñas, todas del mismo tamaño, enteras, sin romperse su piel, con una tonalidad verde oliva.   Y debido al efecto del aceite con las que se fríen y se conservan, presentan una textura muy suave y un sabor especial, natural y único.

Existen varias empresas antequeranas que las comercializa, unas veces compro unas, otras veces otras…pero siempre, malagueñas.     Acompañadas con taquitos de jamón es todo un clásico en la cocina malagueña, primordialmente siempre ha sido un plato “estrella” en restaurantes y mesones.

Fácil, rápido de preparar, sólo tiene un secreto: y es que no tiene secreto. Seguramente la sencillez de la receta, sea su éxito y su truco, la tierra; gracias a ella, a la comarca de Antequera, tengan ésa gran calidad ésas habitas antequeranas.      En “Mi Cocina” suele ser una fantástica cena que le encanta a mi marido, al que siempre le digo cuando se las preparo: mi cocina huele hoy a mesón del "güeno", en clara alusión a uno de los mesones con más solera y antiguedad en la capital malagueña.

(Por ello, por prepararlo siempre en la hora de cenar, pido disculpas por las fotos, hechas de noche, en la cocina, sin luz natural y sin filtros).

¿Cómo lo hago?

Ingredientes para un comensal:

1 Tarro de habitas mini baby en aceite de oliva virgen extra (235 gr peso neto), 50 grms. de jamón, un trozo de cebolla dulce (tipo cebolleta), medio vaso pequeño de vino blanco y sal.

Los pasos a seguir:

Picar el jamón serrano en trozos pequeños y reservar.

Picar la cebolla en trozos muy pequeños.

Escurrir las habitas baby con un colador y parte del aceite echarlo en una sartén.

Colocar la sartén en el fuego y pochar la cebolla con cuidado de que no se quemen, removiendo hasta que estén transparente.

En ése momento añadir el vino blanco y llevar a ebullición dejando reducir.

Incorporar las habitas y dejarlas cocer unos dos o tres minutos, salar al gusto.

Añadir el jamón, 

remover y sofreir, siempre a fuego lento, durante medio minuto.

Servir caliente

 y si gustan acompañar con un huevo frito, cuajado sobre las habitas y cocido.

¡¡ buen provecho y magnifico comienzo de semana !! …y que no se me olvide: si pueden, no dejen de visitar Antequera, no dejen de degustar su amplisima gastronomia, tienen que probar sus famosos MOLLETES,



 y como no su postre más emblemático, el BIENMESABE
¡¡ DISFRUTEN MALAGA !!  y les deseo un buen comienzo de semana. Sean felices.

martes, 10 de octubre de 2017

CHOPITOS A LA PLANCHA CON SU TINTA

“Es que a Málaga hay que volver. Pero cuidado, porque si vuelves mucho, terminas quedándote”.

¿Qué sería de Málaga sin su Sol, sin la mar, sin su deliciosa y rica gastronomía, sin sus valles, sus bosques, sus montañas, su historia, sin sus maravillosos paisajes y sin todos sus pueblos y grandes ciudades llenos de belleza?
Hoy me refiero concretamente a su capital, a la ciudad de Málaga, que poco a poco, se ha ido convirtiendo en los últimos años en un paraíso cultural, eso sí, un paraíso acariciado por el Sol y bañada por el mar que ofrece a quienes la visitan lugares rebosantes de arte e historia.   

Y una parte de su historia, es su pendón o bandera, otorgada por los Reyes Católicos tras la toma de la ciudad en el XV; dividida verticalmente en dos partes iguales, púrpura al asta y verde al batiente, con el escudo de armas en el centro, rodeado de una cinta cargada con el lema: "La primera en  el peligro de la Libertad, la muy Noble, muy Leal, muy Hospitalaria, muy Benéfica y siempre Denodada Ciudad de Málaga" 

Y de todos los adjetivos, hoy me quedo con la “Muy Hospitalaria”…y eso se ve, se palpa en el ambiente, en la calle, en la idiosincrasia de su gente, en la forma de ser de los malagueños; sólo hay que pasear un día cualquiera, por una calle cualquiera o en cada rincón, en cualquier lugar de ésta bellísima ciudad que ofrece tanto, tantísimo a quienes la visitan.
Siempre suelo decir que si pueden visiten Málaga, que comprueben ésa hospitalidad que enamora, que den una vuelta por ella, que comiencen su recorrido “por todo lo alto”, desde “su” monte, en cuya cumbre se ubica El Castillo de Gibralfaro, una antigua fortaleza de origen fenicio y desde su más alta torre divisar una de las mejores vistas de Málaga.
Y en su falda encontrarán la Alcazaba de Málaga, fortificación de la época musulmana, y a sus pies poder admirar El Teatro Romano, construido durante la época del Emperador Augusto, en la que Málaga pertenecía a Hispania Ulterior.
A escasos metros rodeada de naranjos y jardines se divisa un impresionante templo renacentista: La Catedral de la Encarnación, nuestra “Manquita” llamada así por la ausencia de una de sus torres, pero esta carencia no se debe al deterioro o ni al paso del tiempo, es una obra inacabada.
Considerada una de las ciudades más antiguas de Europa, Málaga ha sabido adaptarse a las diferentes culturas que han pasado por ella a través de los siglos, forjándose de ésta manera como una ciudad abierta y cosmopolita, rasgo que consigue conservar con el paso del tiempo.

Pasear por las calles del centro histórico es averiguar, conocer y visualizar las distintas épocas de la historia malagueña, vestigios de su época fenicia y el arte malagueño en una gran oferta cultural de Málaga que la componen más de un centenar de MUSEOS y galerías, la gran mayoría de ellos ubicados dentro del Casco Histórico, convirtiendo a Málaga en una de las ciudades con mayor densidad de museos de todo el panorama internacional.
Claros ejemplos el Museo Picasso, el Museo Carmen Thyssen, el Museo Ruso, el CAC Málaga, el Centre Pompidou, Museo  Félix Revello de Toro….y un larguísimo etc. en el que predomina el increíble y maravilloso Museo de Málaga justo al lado de La Alcazaba y el Teatro Romano (Su sede es el Palacio de la Aduana, un edificio de estilo neoclásico proyectado en 1788), el llamado “Prado Andaluz” acoge 15.000 piezas arqueológicas registradas en almacén (se exhiben 2.000), que recoge restos paleolíticos, romanos, fenicios… y la colección pictórica del siglo XIX, XX hasta llegar al arte contemporáneo, de 2.000 obras (se exponen 200.

Pero Vds. dirán ¿estoy leyendo un blog de historia, de viajes o es un blog de recetas de cocina y gastronomía?.    Cierto, tienen toda la razón, por lo que cambio de tercio, voy al gastronómico del que no puedo ni debo alejarme en éste libro de bitácoras virtual que es “Mi Cocina”.      Mantengo que la gastronomía es un arte y como tal empieza a percibirse desde hace años, como una manifestación cultural más, de hecho, se dice que la gastronomía es una expresión cultural, es en definitiva seña de identidad y reflejo del estilo de vida de un pueblo, de una región, de un lugar transmitido de generación en generación,  legado de un nuevo arte: la cocina
Y ése arte tiene sus grandes templos en la capital malagueña: sus mercados.  Entre ellos donde yo suelo comprar, el de Huelin y como no, la “catedral” el de Atarazanas o también denominado el Mercado Central, uno de los edificios más emblemáticos de Málaga (El origen del Mercado Central de Málaga es del siglo XIV y en sus orígenes lo ocupaba los astilleros nazaríes) que se encuentra en pleno centro de la ciudad. 

Perderse en sus pasillos, disfrutar del olor a productos frescos, de los valles y las huertas malagueñas, a los pescados y mariscos de la Bahía; nadie debería perderse la experiencia de pasear sin prisas, observar el género, sumergirse en el ajetreo y escuchar el voceo de los vendedores que aún hoy en día se escuchan en los mercados de la capital malagueña.  Un auténtico placer para los sentidos.   ¿Qué sería de Málaga sin su gran historia, sin su gente, sin su gastronomía……?
Hoy, les hago llegar un clásico de la gastronomía malagueña, éstas pequeñas jibias, chopitos como decimos los malagueños, pescados en la costa malagueña, comprada en uno de mis mercados de Málaga, casi vivos llegan a “Mi Cocina”.   Un plato típico de los merenderos (mal llamados chiringuitos): los chopitos a la plancha con su tinta. 

¿Cómo los preparo?                                                                                   
Ingredientes para dos personas:                        

Medio kilo de chopitos (jibias pequeñas), tres dientes de ajo, una ramita de perejil fresco, sal y aceite de oliva virgen extra.    (Lo más importante de ésta receta, la frescura de las jibias, no congeladas, ni descongeladas....frescas, recién pescadas)


Los pasos a seguir:

Pelar y picar los ajos en trozos pequeños. Picar igualmente el perejil (sólo las hojas).  Reservar.

En una sartén (así no se perderán los jugos) echar un chorreón de aceite de oliva virgen extra, poner a fuego fuerte y cuando esté caliente el aceite ir colocando las jibias en la sartén por la parte del vientre (no donde tiene el jibión) salar al gusto.

Dejar hacer durante unos minutos, se irán abriendo de forma que irán soltando los jibiones.     Con unas pinzas ir retirándolos e ir dándoles la vuelta a las jibias.

En ése momento añadir los ajos picados, dejándolos que se hagan durante cuatro o cinco minutos más.

Agregar un buen chorreón de zumo de limón, espolvorear el perejil y servir caliente.

Lógicamente al ir los chopitos enteros, con todo su interior bien completo, al abrirla saldrá toda la tinta y todo su "relleno", el sabor realmente exquisito, les sorprenderá.

Costumbre de acompañar con una ensalada mixta.


Y con ellas, recuerden mi consejo, si pueden, si tienen algún día una oportunidad, disfruten de Málaga, pero no sólo de su Sol y de la mar....

viernes, 6 de octubre de 2017

VIDEO Y EXPLICACION DE COMO LIMPIAR, PREPARAR Y CONSUMIR LAS CONCHAS FINAS DE MALAGA

De vez en cuando suelo decir: voy a denominarme la “bloguera de la mar", haciendo clara alusión a un famoso "Chef" gaditano, Angel León (Dos Estrellas Michelin) a quien todo el mundo conoce como “El Chef del mar”.

No es presunción y espero que no les pueda parecer prepotencia por mi parte, pero no podrán negarme quienes siguen “Mi cocina”, que habrán podido observar que siento verdadera pasión por la mar, sobre todo si leen las entradas de las recetas “pescados y mariscos”, donde suelo escribir sobre los productos del mar….de la mar, como a mí me gusta llamarla.  

Y ésa pasión me lleva no sólo a describir sus productos, a saber más e intentar aprender más sobre la riqueza gastronómica que nos regala la madre naturaleza y así lo comparto junto con las recetas de cómo prepararlas en casi todas las 451 RECETAS que llevo publicadas al día de hoy  en "Mi cocina", donde el principal ingrediente son los pescados o mariscos.

Me precio de conocer los productos del mar, los pescados y mariscos principalmente de la costa malagueña, conocimiento que me viene gracias a mis orígenes, a mi familia materna, quienes eran gente de la mar, pescadores, marengos del Palo (barriada marinera malagueña donde nací) y sobre todo a mi marido, gran conocedor del mar, de las artes de pesca y buceador desde su más tierna infancia. 

Gracias a él, conseguí adentrarme aún más en ésa pasión que siempre me ha acompañado desde pequeña, animándome a bucear, a superar mi miedo a las profundidades que no a lo desconocido, consiguiendo hace años el título de submarinismo SSI ( Scuba Schools International)

Conocer la riqueza natural de nuestras costas, los secretos que guardan sus aguas y a todos los animales que allí conviven no es una exclusiva de buceadores, pescadores, pescaderos, ni tan siquiera de los científicos…..cualquier persona puede observar la riqueza, la vida, el paraíso que entraña nuestros mares solo andando por sus orillas, en el mismo rebalaje, en la línea de la marea, en la arena de la playa, en los roqueos….los tipos de conchas que existen en cada zona,  sólo hay que observar. 

Y yo lo pongo en práctica casi todo el año, es ideal incluso buceando en apnea, en superficie….comprobar cuáles son los peces y mariscos de nuestro mar, qué comen, cuando los podemos encontrar en cada época del año y puedo comprobar, aunque parezca mentira, como el mar, aún a pesar de la presión medio ambiental que soporta en las costas malagueñas, nos enseña muy tímidamente su mundo….Lo observado, da una idea de la vida que hay a pocos metros bajo el agua.
La costa malagueña están super pobladas, pero en todas ellas, en las de arena, entre las rocas podemos encontrar restos de algas, medusas, erizos, cangrejos, huevos de peces, una gran variedad de conchas de moluscos, bivalvos y como no….por desgracia  y como recordatorio de que el mar devuelve al hombre lo que arroja a él, objetos de la más variada procedencia.

Es triste que cada vez queden menos playas vírgenes, menos roqueos donde se pueda observar ése pequeño mundo, un ecosistema vivo que hoy por hoy se encuentra en franca regresión por la enorme presión humana a la que están sometidos.   En ellos, como si de un acuario se tratara viven comunidades de algas, de las que se alimentan pequeños moluscos, bígaros, caracoles de mar que viven literalmente pegados a ellas junto con erizos, anémonas, pequeños peces y pegados a las rocas lapas y mejillones.

La malacología ha tenido siempre una gran aceptación en las diferentes culturas, desde fenicios, tartesos, griegos y egipcios, a los investigadores del siglo XIX, ya que las colecciones de conchas, sobre todo als marinas y los fósiles, son comercializados por su valor artístico, ornamental e incluso histórico. Algunas representaciones de moluscos forman parte de representaciones de civilizaciones milenarias.

Quienes me conocen bien, saben que suelo decir que soy “malacóloga” (voy recopilando las conchas de moluscos y bivalvos que me encuentro en la mar y en la orilla); de hecho, la sala de estar de casa es toda una exposición de restos marinos. 
 Algunas de las especies de moluscos forman parte de la dieta humana desde hace miles de años, hay estudios muy concretos de ello en nuestra provincia: almejas, mejillones, calamares, pulpos, búsanos, caracolas, navajas, conchas finas y un largo etc.

Y  puede que Vds. se pregunten ¿Qué es una concha fina?.  Su nombre científico es Callista Chione, Cytherea Chione o Meretrix Chione….conocida vulgarmente como almejón de sangre, almejón brillante, gavesía, almejón mariposa y en Málaga: concha fina o si son pequeñas, a veces almejas malagueñas.

Es un molusco bivalvo y puede alcanzar una buena y hermosa talla (hasta doce centímetros incluso).

En la gastronomia tradicional malagueña se suele consumir crudas, vivas, así lo expliqué en ÉSTA ENTRADA, a principios del año 2009, con timidez y quizás demasiada poca documentación; sí debo indicar nuevamente que es uno de los moluscos más demandados en restaurantes y merenderos (mal llamados chiringuitos) de la costa malagueña. 

Bien es cierto que también se cocinan, generalmente a la plancha añadiéndoles salsas (existen en “Mi Cocina” varias recetas, por lo que les animo a ir al “buscador” del blog y deleitarse con diferentes formas de preparación de tan singular molusco). 

Pero para prepararlas, también hay que saber abrirlas y limpiarlas, por lo que hoy, si me lo permiten, les explico cómo hacerlo; no obstante, subiré también un pequeño video que espero les sea de utilidad.

 ¿Se animan a disfrutarlas? ¿Cómo las hago?

Los pasos a seguir:

Lo primordial, lo importante, es que sean frescas, que estén vivas (no me valen ésas que venden colocadas encima de hielo, que no se mueven y que no dan señales de vida....como éstas, nada más llegar a "Mi Cocina"

El hecho de abrirlas y limpiarlas es la parte más laboriosa, pero como todo es cuestión de “cogerle” el truco…..¡¡ no es difícil !!


Ante todo paciencia….

Dejar las conchas sumergidas en agua con abundante sal, aproximadamente una hora.    Con ello conseguiremos que se confíen, que se abran o mejor dicho que se relajen pensando que están en la mar (así costará menos trabajo introducir el cuchillo para abrirlas) y que suelten la arena que puedan traer en su interior.

Coger la concha con suavidad con la mano izquierda y con un cuchillo pequeño y bien afilado introducirlo entre las dos conchas, transversalmente, como si se fuese a cortar por la mitad, que eso es que lo realmente se pretende, hasta llegar a los dos tendones laterales del animal (una vez cortados, ya no ofrecerá resistencia).  Por cierto, el que cueste trabajo introducir el cuchillo es señal y garantía de que son muy frescas y están vivas.

Con la punta del cuchillo, levantar la lengua e ir retirando la parte negra-verdosa y la telilla marrón que hay entre cada concha y la carne.
Lavar bajo el grifo o bien en un cuenco con agua salada y dividir las dos partes, limpiar bien de la posible arena que haya podido quedar e incluso palpar para que no queden piedrecitas en la carne.

Despegar de cada concha toda la carne pasando el cuchillo por debajo en ambos sentidos y colocarlas en el plato que se vaya a servir.

En éste momento, si se van a comer crudas es cuando le viene bien un chorreón de limón (animalito, se moverán…..) y espolvorear con granos de pimienta negra o blanca (según gusto personal) recién molida

 ¡¡ Disfruten de Málaga, donde aún se resiste en abandonarnos el verano. El Sol se quedó aquí, se enamoró de ésta tierra y de su mar !! Siempre la mar.  
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