lunes, 16 de enero de 2017

GALETTE DES ROIS À LA FRANGIPANE



Adoro París desde que pisé sus calles en aquellos años 80, bien por motivos profesionales y la mayoría de las veces por motivos personales he vuelto una y otra vez, cada vez que podemos viajamos a Paris, “La Ciudad de la Luz”, un lugar que me cautivó por su magia, su glamour, su historia, sus museos, su arquitectura, su ambiente, su gastronomía…….  

Y sin levantarme del sillón, viendo la televisión, podía volver, viajar gastronómicamente gracias a una gran cocinera; veía su programa  y conocí “Su Cocina” hace ya algunos años en Canal Cocina, ella es  Evelyne Ramelet (Pinchando en éste enlace irán a su página web), 
Su programa “Cocina Francesa”, me cautivó como París; con sus recetas que iba explicando con su voz suave y melodiosa con ese "charmé" de la lengua francesa iba descubriendo las recetas del pais vecino.

Una gran chef, periodista especializada en gastronomía y sociología europea, ha publicado varios libros de cocina, mujer emprendedora, luchadora, magnifica cocinera, francesa de nacimiento y malagueña de adopción es pionera en divulgación gastronómica a través de internet.    La admiro y la sigo, no sólo por su gran trayectoria profesional, por su simpatía, también me llegó al corazón saber que vive en Málaga, ahí me tocó ésa fibra sensible: la pasión por mi tierra y por su mar.   

En éstos últimos días festivos que la blogosfera e internet se llenó, más bien se atiborró  de los clásicos dulces navideños, se me ocurrió decir que no me gusta el Roscón de Reyes. No puedo negar lo evidente, no me hace gracia, lo encuentro un tanto insípido; ni tan siquiera rellenándolo sea de la crema que sea, ni tan siquiera me hace “tilín” la combinación del bizcocho en sí con la fruta escarchada que tanto me gusta.    

Y cual fue mi sorpresa, que Evelyne me recordó un clásico pastel francés que se suele consumir en el vecino país galo, los días de Reyes; concretamente  se refería a “La galette des Reis”; un dulce que me encanta y que he degustado en alguna ocasión en mis viajes a Paris.


Este pastel se suele encontrar todo el año, aunque es tradicional en  la festividad de la Epifanía, celebración cristiana que empezó siendo el primer domingo del mes de Enero, hoy en día tiene fecha fija, el día de Reyes.      Su origen es una costumbre pagana que data de tiempos el Imperio Romano, proviene de las Saturnales romanas o “fiesta del desorden” que se celebraba entre finales de diciembre y principios de enero.

De hecho, era un sacrificio al Dios Saturno, para conjurar los días nefastos.  Ese día, se intercambiaban los papeles amo-esclavo y entre otros manjares, se confeccionaba una torta en la que se escondía una moneda o un haba. Todos los esclavos participaban de ello. La tradición quería que el más joven de la casa se escondiera bajo la mesa y nombrara de forma aleatoria a los participantes a la hora de repartir. A quien le tocara la pieza sorpresa, se convertía en el “saturnalicius princeps” (Maestro de las Saturnales o Rey del desorden), incluso podía dar órdenes al dueño de la casa. Eso sí, tenía las horas contadas…el amo le haría ejecutar al día siguiente.

Hoy en día, en lugar del haba seca, se suele poner dentro del pastel figuritas de plástico o de cerámica; el haba seca simbolizaba la sabiduría de los secretos de la vida, aunque hay quienes dicen que simplemente es atraer la buena suerte.

Quien encuentra el regalo en su trozo de “galette” se gana el derecho a ser “rey” por un día.    Cuentan que el propio Luis XIV, de niño, se ilusionaba con encontrar la sorpresa de la “galette” para “ser rey dos veces”.


Desde sus remotos inicios el pastel fue evolucionando, cambiando de forma y entre ellas, hoy en día, las más consumidas y la que conquistó las pastelerías parisinas, es la que se conoce como “franchipán”, cuyo relleno, una crema de almendras molidas, se la debemos a la esposa de Enrique IV de Francia, María de Médici dejó su Italia natal para casarse,  aunque el mérito fue del conde Cesare Frangipani, que según afirman, fue quien elaboró la famosa crema con motivo de la boda.


¿Fue entonces cuando nació la Galette de Reis frangipane? Es posible, lo que sí sé con certeza cuando llegó a “Mi Cocina” gracias a Evelyne, un pastel que por cierto le ha encantado al “rey” de mi casa, mi marido, él no necesita encontrar ninguna sorpresa dentro, ni tan siquiera un haba seca para seguir siendolo cada día de mi vida.     La tendré que hacer todo el año…..y les puedo asegurar que no será en absoluto un sacrificio romano, será un placer parisino.


¿Cómo la hice?

Ingredientes:

2 láminas de hojaldre (se puede comprar en refrigerados de cualquier supermercado), 125 grms. de almendra molida, 75 grms. de azúcar (usé azúcar moreno), 50 grms. de mantequilla y tres huevos (uno para pintar el hojaldre).

Los pasos a seguir:

En un cuenco echar los dos huevos junto con el azúcar y con unas varillas batir hasta que “blanquee”, de forma que quede integrados como si de una crema se tratase.

Incorporar la mantequilla (deberá estar a temperatura ambiente, a punto de “pomada”) y mezclar bien de forma que quede una crema homogénea. 

 Añadir el polvo de almendras y mezclar.



Batir el otro huevo en un recipiente y reservar.

Colocar una de las obleas de hojaldre sobre papel de hornear directamente sobre la bandeja que irá al horno y realizarles algunos agujeritos con un tenedor por el centro.

Rellenar con la crema dejando un borde libre de unos centímetros,

Extender la otra masa de hojaldre encima de la masa de almendra para cerrar la “galette”.

Apretar los bordes con suavidad con los dedos a fin de dejar bien aprisionada la crema.    Hacer unos cortes en todo el diámetro de la “galette” (con ello se conseguirá que  la masa suba mejor), realizar algunos agujeritos con un tenedor, por el centro a modo de chimenea y realizar algún dibujo, con cuidado de no cortar la masa, a fin de que estéticamente quede más creativo el pastel.

Untar con huevo batido, con mucho cuidado de no untar la zona del borde donde se juntan las dos masas, porque si no, no subirá.

(Queremos que una vez que salga del horno quede así de espectacular)
Meter "la galette" en el horno, previamente calentado a 200º C; hornear a ésa temperatura los primeros diez minutos y a 175º C otros diez minutos, procurando que quede dorada y no se llegue a quemar.

¡¡ Disfrutenla....!!

Paris, siempre nos quedará Paris, a mi y a mi familia.

Y cada vez que vuelvo, que volvemos, siempre pienso: Gracias vida por permitirme reencontrarme con Paris una vez más.   

4 comentarios:

  1. Días atrás también vi varias Galettes des rois por la red y la verdad es que tengo mucha curiosidad por probarla, te ha quedado muy apetecible.
    Besos.

    ResponderEliminar
  2. Que buena!!! Me encanta este relleno, está muy bueno. Te ha quedado genial esta galette.
    Besoss

    ResponderEliminar
  3. Estupendo pastel, habrá que probarlo. Un saludo

    ResponderEliminar
  4. Hola, Toñi. El pastel de epifanía te ha quedado maravilloso, no me extraña que tu marido quiera que lo repitas.Me encantan los rellenos de frangipane y coincido contigo en la profesionalidad y simpatía de Evelyne Ramele.
    Besos, Carmina.

    ResponderEliminar

Muchas gracias por visitar "Mi cocina", por escribir un comentario, lo cual me anima a continuar compartiendo lo que se cuecen por mis fogones y lo valoro enormemente.
Si tiene alguna duda o consulta, indiquelo, contestaré lo antes posible.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...