viernes, 30 de junio de 2017

TORTILLA DE PAPAS CON CEBOLLA



Cuantas canciones en los años 60, 70…en pleno “boom” del turismo sus letras invitaban en los calurosos veranos disfrutar de la playa.

¿Recuerdan aquellas que decían?   Cuando calienta el Sol, aquí en la playaaaaaa, solo me faltas… o  Eva Maria se fue buscando el Sol y la playa, con su maleta de piel y su bikini de rayas. O ésta otra que comenzaba así: Vamos a la playa, oh oh oh oh oh….vamos a la playa oh oh oh oh oh…

Y no sé a qué playa se referían cuando le cantaban a Maria Isabel: La playa estaba desierta, el mar bañaba tus pies… vamos a la playa y póntelos, vamos a la playa caliente el sol, tiriririri, tararará…Hoy, por lo menos las de Málaga, están todas "abarrotás".

O aquella tan melancólica que decía: Yo recuerdo aquel día que nos fuimos a bañar, aquel agua tan fría y tu forma de nadar….¡¡ Ah !! no era la playa, era un rio...ya decía yo.

Pero a mí memoria, en éstos días de verano, siempre me viene a la memoria y recuerdo aquella de “Los Diablos” que daba vueltas y más vueltas, una y otra vez en el tocadiscos de mi casa: Un rayo de Sol, me trajó su amor…shalalalala oh oh oh…..

Canciones propias para ésta época, el verano, que nos hacen viajar en el tiempo, a imaginar aquellos días de playa en las que las familias al completo que parecían que emigraban desde casa a la playa en un Seat 600, en el que cabían todos y había huecos para sombrillas, mesas, sillas, bolsas llenas de  “tuppers” de filetes empanados, pimientos fritos y tortillas de patatas; imágenes “typical spanish” reflejadas con humor en las películas de los años 60-70 interpretadas por Alfredo Landa o Jose Luis Lopez Vazquez….

¿Y quien no recuerda los enormes bocadillos de tortilla de patatas, imposible de sostener entre las manos sin que se cayera algún trozo a la arena?   Mientras bajo la sombra de la sombrilla, ya chicloso el pan intentaban remojarlo con la “Mirinda” de naranja calentorra mientras llegaba el olor empalagoso de los aceites de coco, soportando la quemazón en la espalda de los rayos de sol tras horas de construir castillos de arena en el rebalaje y el caplear de las chanclas que pasaban a justo por al lado salpicándo de arena la toalla, la botella y parte de la tortilla.   

De postre sandía y melón que, debidamente enterrados en la arena de la playa, justo donde rompían las olas, adquirirían frescor aún a riesgo de olvidar el lugar en que se enterraron, cosa que pasaba con no poca frecuencia.

Los chiquillos, eran sometidos por las mamás a la tortura del calor antes de refrescarse en la mar; había que esperar tres horas, protegiéndoles con cariño al riesgo de un “corte de digestión”.   Hecho que sólo sufrían los del lugar, los no foráneos al parecer estaban excentos, no corrían ése peligro, se podían bañar en cualquier momento, incluso después de haber degustado más de un bocadillo de tortilla.

Pero tortilla española, la clásica, la mundialmente famosa “tortilla de patatas”, con cebolla o sin cebolla; quizás uno de los bocados más populares de nuestro país, consumido en todos los hogares.     

La tapa quizás más solicitada, que no suele faltar en bares y restaurantes; la tan socorrida tortilla que no puede faltar en cualquier fiesta o reunión, en las excursiones, ya sea en el campo, en la montaña….y en la playa.

En bocadillo, para tapear a media mañana, en la comida, en el desayuno, como merienda o para cenar, cualquier momento del día es bueno para deleitarse con ella.     Su simpleza, su sencillez, su fácil preparación con patatas, huevos, cebolla, sal y aceite de oliva crean una combinación deliciosa, un verdadero manjar para el paladar más exigente.  

Como es habitual en mí, mi curiosidad me ha llevado a intentar saber su origen, su procedencia y la verdad que no lo tengo muy claro.

He podido leer que las primeras tortillas de huevos se conocen en torno al año 1.519 y que las patatas llegaron desde América a Europa en el año 1.537 curiosamente como planta ornamental y sus raíces, las patatas, la usaban como alimento para los animales, ya que se consideraba que los productos del interior de la tierra eran venenosos para el consumo humano.    Tuvo que esperar la humilde patata 200 años más para que la consumieran las personas.    

Por cierto, su nombre es realmente “papas”, pero por su parecido exterior con las batatas es por lo que se les comenzó a llamar “patatas”, excepto en Canarias y Málaga que aún, hoy en día la seguimos denominando por su nombre: “papas”.

Existen diversas teorías en cuanto al momento exacto en el que se mezclan estos dos ingredientes, creando la receta de la tortilla española, entre ellos:

En el libro "La patata en España. Historia y Agroecología del Tubérculo Andino", escrito por el científico del CSIC Javier López Linaje, se sitúa el origen de la tortilla española en la localidad extremeña de Villanueva de la Serena en el siglo XVIII.  La obra hace referencia a documentos que hablan de la tortilla de patatas en esta localidad en 1798, y atribuye su invención a Joseph de Tena Godoy y al marqués de Robledo.

Aunque por lo visto, hasta hace poco tiempo, el primer documento que se conocía, es aquel en el que hacían referencia a la tortilla española, era un escrito que data de 1817, dirigido a las Cortes de Navarra, en el que se narra que los habitantes de Pamplona la consumían y el escrito decía: “…dos o tres huevos en tortilla para cinco o seis, porque nuestras mujeres la saben hacer grande y gorda con pocos huevos mezclando patatas, atapurres de pan u otra cosa…”

Cuenta la leyenda que la inventora de la tortilla española fue una humilde campesina que vivía en los bosques de Navarra y una noche de invierno recibió la visita del general carlista Tomás de Zumalacárregui (1808-1835), quien le pidió algo de comer, como lo único que tenía eran huevos, cebolla y patatas, le hizo una tortilla con todo aquello, al general le encantó y más tarde la popularizaría entre sus tropas.

Sea cual sea su origen, su historia, no hay que olvidar que la mayoría de los platos tradicionales nacían de la necesidad, de cocinar con lo que había, quizás del ingenio más que de las ganas de innovar; pero no hay que olvidar que en definitiva es uno de los platos populares más característicos y socorridos de nuestro pais.   De hecho su nombre lleva la coletilla de "española".

Hoy quiero publicar como la preparo en honor a todas las amas de casa, que con paciencia, amor y cariño la preparamos para la familia.     También por actualizar la receta, ya que la publiqué el mismo mes que comenzó el blog, Mi Cocina, en Abril del año 2.009.  Fue una de las primeras entradas, hechas con timidez, pero con la misma calidad de la que hago hoy por hoy.

¿Cómo la preparo?

Ingredientes para cuatro personas:

3 patatas grandes, 6 huevos, media cebolla grande blanca dulce (tipo cebolleta, sal y aceite de oliva virgen extra.

 (Aquí, sí que aconsejo la máxima calidad de los productos, “KmO” como en mi caso: patatas del Valle del Guadalhorce de Málaga, cebolla fresca,

aceite de oliva virgen extra

 y huevos frescos.

SABOR A MALAGA en “Mi Cocina”)

Los pasos a seguir:

Pelar y lavar las patatas, cortarlas en trocitos pequeños, cuadrados.  Salarlas.

Pelar y cortar la cebolla igualmente en trozos pequeños.

En una sartén poner abundante aceite y una vez caliente echar las patatas y encima de ellas los trozos de cebolla.    Dejándolas freir a fuego lento, removiendo mientras se hacen, procurando que no se quemen y se vayan haciendo uniformemente.

Mientras en un cuenco echar las claras de los huevos, reservando en un plato las yemas.

Batir las claras casi a punto de nieve.

Una vez batidas las claras, echar las yemas y mezclar con movimientos envolventes y salar al gusto.

Cuando ya estén bien pochadas las patatas, sacarlas con un colador escurriéndolas del aceite e incorporarlas a los huevos, mezclando bien todos los ingredientes.

Dejar unos minutos para que la patata empape bien y quede más jugosa.   
Mientras se pone a calentar, a fuego medio, una sartén mediana cubriendo el fondo con aceite de haber frito las patatas y la cebolla, remover de forma que toda la superficie esté impregnada con aceite.    Cuando esté caliente la sartén echar la mezcla de huevos, patatas y cebolla, esperar unos segundos a que se haga la “costra” de la tortilla y mover la sartén varias veces para que no se pegue.

Dejar uno o dos minutos y darle la vuelta con ayuda de un plato o tapadera y con una espátula ir dándole forma redondeada, realizando el mismo proceso dejando cuajar y removiendo continuamente.

Volver a darle la vuelta una vez más, dejar cuajar siempre a fuego lento.  Dándole una última vuelta para servir por la parte más estética.     (Siempre a fuego lento a fin de que cuaje por dentro, a no ser que guste un poco cruda que no es mi caso y no se queme ni se dore demasiado por fuera).

¡¡ Buen provecho y buen fin de semana !!    Y si pueden disfruten de la playa, sin olvidarse de la tortilla….. Ya saben mi lema: el mar, siempre la mar.  

4 comentarios:

  1. Los Diablos y Fórmula V eran los reyes de las canciones del verano.
    La de gente que cabía en un 600, íbamos bien apretados y ni nos quejábamos.
    Es difícil saber el origen de la tortilla de patatas, pero no me extrañaría nada que fuera la versión que nos cuentas o alguna muy parecida.
    Una tortilla de patatas que es un lujo.
    Besos y buen fin de semana!!

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  2. Ummmm que buena. No hay nada como una rica tortilla casera.
    Besoss

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  3. Me sigue gustando el verano porque disfruto mucho de la familia, pero el calor me agota, así que la playa solo por la noche en un chiringuito. El cantante que más me gustaba era Alberto Cortez (una ya es mayorcita). Durante todo el verano el actuaba en " La Pagoda Gitana" una sala de fiestas muy bonita, ya desaparecida. Tu tortilla espectacular como siempre. Dan ganas de hincarle el diente.
    besos y feliz verano, Carmina.

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  4. Qué buena pinta tiene tu tortilla Toñi, y batiendo las claras por un lado y después las yemas saldrán de rechupete.

    Mi madre solía hacerlas los domingo cuando venía la familia a comer y nos juntábamos entre 15 y 20 en casa. Para ella era un plato muy socorrido y le salían buenísimas. Yo al principio no las hacía pues recordaba como ella alguna vez se quemó con el aceite y me daba un poco de reparo. A Pedro le salen buenísimas y yo le pedía que me la hiciera pero les perdí "el miedo" a darle la vuelta, y me salen muy buenas también recordando cuando las hago siempre a mi madre.

    Feliz semana guapa.

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Muchas gracias por visitar "Mi cocina", por escribir un comentario, lo cual me anima a continuar compartiendo lo que se cuecen por mis fogones y lo valoro enormemente.
Si tiene alguna duda o consulta, indiquelo, contestaré lo antes posible.

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