GAZPACHUELO DE CIGALAS DE MALAGA CON MAYONESA DE SU JUGO Y CORAL


Porque la amistad es sagrada, y excepcional, e infinitamente preciosa cuando la encuentras a través de los años. (J.Foster)

Sí, a veces lo pienso y lo comento ¡¡ Cuantas vueltas de la vida !! Nunca sabemos que nos depara el futuro, qué rumbo van a dar nuestros pasos y cuantas personas, conocidos, amigos e incluso familiares la vida separa de tu camino, sea por una razón o por otra. ¿O ellos, e incluso nosotros mismos, somos o son los que se separan? ¡¡ Y los que vuelven.....!!

Siempre creí en que incluso aquellas personas que el destino pone en tu vida, ésa relación que llamamos “familia” necesita de la amistad, en definitiva “amistad” significa amor (del latín amicĭtas, por amicitĭa, de amicus, amigo, que deriva de amare, amar)

Dicen que el tiempo pasa y en cambio la amistad queda, prevalece y te acompaña aunque esté guardada en lo más profundo de la memoria, en el recuerdo, que vuelven a veces al cabo de muchos años, como si el tiempo no hubiese transcurrido, como si las agujas de los relojes no hubiesen marcado las horas, los días, meses o años no hubiesen existido haciendo creer que el tiempo se hubiese parado desde la última vez, como un viejo reloj sin pilas, sin cuerda, sin movimiento.

Amistades que no necesitan de un día a día, sin presiones, sin obligaciones, que se forjan de vivencias, de casualidades, que se cruzan y se encuentran, que vienen y van como la brisa de la mar, como los vientos malagueños ya sea de levante o de poniente que nos hacen llegar los aromas del salitre, que nos traen recuerdos, experiencias, vivencias, historias y que siempre nos dejan recuerdos.       

Me gustan ésas amistades que se fueron fraguando por la magia del destino, que dejan espacios y ofrecen libertades, que no amarran, que no agobian y que no saben de tiempo.   Son tesoros que generosamente nos regaló la vida a mi marido y a mi y que hacen que nos sintamos sumamente afortunados.

Afortunados por contar con amigos como Juan Luis y Marisol, cuya amistad se aleja en el tiempo y guardamos desde el año 1.984, cuando le pedí presupuesto para llevar a 200 personas (mis clientes en el mundo de la relojeria) a Thailandia y él casi no me creía.....Por cierto, el viaje lo hicimos con su empresa.  (Thai, siempre Thai (Libertad) en mi vida).

Y de tiempo, de los años que hace que nos conocíamos, gracias a aquellas máquinas que miden las horas, los minutos y segundos llamadas relojes y que marcaron la vida de mi marido y la mia…..de viajes por el mundo que forjaron su vida y también la nuestra, de tantos y tantos amigos en común hablamos durante horas.      Hablamos de arte, porque ellos son grandes artistas: Marisol es pintora, Juan Luis es escritor, novelista, poeta y periodista….y los dos grandes actores.

No es la primera vez que hablo de tan genial escritor malagueño y buen amigo de mi familia en éste libro de bitácoras llamado "Mi Cocina" y donde suelo plasmar no sólo mi pasión por la gastronomía, también por la lectura.      En la foto, Juan Luis Pinto, dedicándome uno de sus libros en la presentación del mismo.  

Y volviendo a "Mi Cocina" por supuesto que hablamos no sólo de poesía, de teatro, de su trabajo periodístico, de sus obras, también de gastronomía, de vinos, de chefs, de restaurantes y de cocina. 

Porque en definitiva ¿Qué mejor que la compañía de unos buenos amigos para compartir alrededor de una mesa, llenarla de pequeños detalles, no sólo compartiendo viandas, conversaciones, historias, risas y recuerdos, sin más lujo que la pasión, la amistad y el cariño?

Un acto tan normal, tan cotidiano como cocinar, poner una mesa, recoger una cocina…se convierte con personas maravillosas en una delicia, en algo extraordinario. 

Apasionados los dos, como mi marido y yo, por nuestra querida Málaga y por la mar….quise preparar un almuerzo ante todo muy malagueño.

Disfrutamos de un clásico de casa, de mi familia: una Sopa Viña AB,

 basada en los gazpachuelos bien completos, tal y como los hacía mi madre, quien aportaba no sólo los productos de la mar, también los chicharos en su temporada, la clara de huevo “cuajá”, sus patatas y como no, un buen “puñaito” de arroz.

Hoy, les animo a probar éste otro gazpachuelo hecho con todo el respeto que merece ésta sopa malagueña que los más puristas la hacen con patatas y pan; me he aventurado a darle un pequeño "vuelco" con cigalitas de Málaga, a cuya mayonesa le dí un “toque” añadiéndole el jugo de sus cabezas.

El resultado: una deliciosa sopa con la pureza de todo el sabor de las cigalitas malagueñas y la textura de una mayonesa aterciopelada desliada en el sabroso caldo potenciado por ése pescado blanco tan popular en Málaga: la rosada.

¿Cómo lo hice?

Ingredientes para dos personas:

Medio kilo de cigalas pequeñas, 

una patata mediana, dos huevos, 100 grms. de chicharos (guisantes), 250 grms. de rosada (una espina de rosada), sal, litro y medio de agua, un vaso pequeño de aceite de oliva virgen extra (a ser posible malagueño).  

Los pasos a seguir:

En una cacerola echar el agua con un poco de sal, ponerla al fuego y cuando comience a hervir echar las cigalas.   Cuando nuevamente el agua comience a hervir, dejar un minuto (el tiempo va en función del tamaño de las cigalas), hasta comprobar que las cigalas comienzan a flotar en el agua y sacarlas con un colador. 


Reservarlas.


En el mismo caldo introducir la espina de la rosada, llevar a ebullición nuevamente, quitar la espuma y dejar hervir durante quince minutos aproximadamente.

Sacar la espina con una espumadera.    Retirar la cacerola del fuego y colar el caldo con un colador a fin de que no queden en él restos de cigalas o de la espina de la rosada.   Reservarlo.

Pelar las cigalas, retirando cuidadosamente el hilo intestinal.  Reservar dos o tres por comensal, peladas pero sin quitarles la cabeza a fin de “decorar” los platos al servir la sopa.
Cortar las cabezas con unas tijeras e ir retirando con una cucharita todo el interior de las mismas.   Reservar.



Desgranar los chicharos. 

Pelar las patatas y cortarlas en pequeños trozos cuadrados (como de un bocado).

Y trocear la rosada en taquitos (esto se lo pueden pedir al pescadero).

Separar de los huevos (deben estar a temperatura ambiente), la yema por un lado y la clara por otro.

Con las yemas hacer una mayonesa, con aceite y un pelín de sal (sintiéndolo mucho, no sigo la tradición de prepararla a mano….hago uso de la tecnología y la preparo en la minipimer,
les garantizo que queda exactamente igual).
Consejo: no tengan reparo a la hora de usar un gran aceite de oliva virgen extra.  Usé Legado,

que por su gran complejidad aromática, su elegante color verde y sus infinitos matices aportaron al plato un sabor realmente excepcional.
Añadir el interior de las cabezas de las cigalas a la mayonesa y mezclar bien

de forma que quede una masa homogénea 

Reservar a temperatura ambiente (no en el frigorífico).  



Pasar el caldo a la cacerola y una vez en el fuego, añadir las patatas, dejándolas cocer unos cinco minutos.  A continuación incorporar los chicharos dejando cocer todo el conjunto unos cinco minutos más aproximadamente.
Agregar los trozos de rosada, dejándolos cocer dos minutos (no necesitan más);
pasado éste tiempo echar en el centro de la cacerola las claras de los dos huevos procurando que queden compactas.

 Volver a echar la carne de las cigalas apartando el recipiente del fuego.

Con un cucharón, poco a poco, ir pasando el caldo al vaso de la minipimer, sobre la mayonesa, poco a poco, removiendo con cuidado…….de forma que se vaya integrando el caldo paulatinamente (así procuraremos no “cortar” el gazpachuelo y que no se hagan grumos).

Incorporar la mayonesa disuelta en el caldo desde el vaso de la minipimer a la cacerola, removiendo lentamente a fin de que se integre con el resto del caldo.

Ya sólo queda disfrutar de ésta deliciosa sopa....y a ser posible en buena compañía, como suele ocurrir en "Mi Cocina": familia, amigos....los mejores ingredientes de cualquier comida ¿No creen? 



Dedicada ésta entrada a nuestros buenos amigos Juan Luis y Marisol,
quienes saben que "Mi Cocina" es "Su cocina".


6 comentarios

  1. Guala, te quedó fantástico este gazpachuelo de cigalas

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  2. Tener buenos amigos es importante y compartir la mesa con ellos un gesto de amistad.
    No he probado este plato que hoy nos traes, pero con esas cigalitas la pinta que tiene ya convence y esa mayonesa que lleva, para salivar solo de pensar en ella.
    Besos.

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  3. Nada como tener buenos amigos ,y estoy segura de que tienes muchoooooooooos eres un encanto ,me da a mi que eres de las que les gusta que la casa este siempre llena de ellos ,que suerte tienen pues no podrian tener mejor anfritiona.
    Seguro que ese gazpachuelo estaba para ponerle un piso u dos las fotos no dejan de decirme comeme , te ha quedado de relujo es una pena no poder meter la mano y dar cuenta de un plato.
    Bicos mil y feliz finde wapisimaa.

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  4. Querida Toñi: Qué buena pinta tiene tu gazpachuelo y con cuanto esmero su realización. Yo lo hago en casa pero he tomado buena nota de sacarle a las cigarras el interior de sus cabezas pues ahí está lo más exquisitos de ellas, y lo de hacer la mayonesa sólo con las yemas también me ha gustado. Tiene que estar insuperable. Y qué suerte la de tus amigos que como en los mejores restaurantes pudieron probar esta comida tan bien elaborada. Felicidades como siempre. Qué pases buena semana guapaaaaa

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  5. Hola, Toñi. Tu gazpachuelo como siempre rico y de lo más apetecible.
    Los buenos amigos son importantes en nuestra vida porque "son la familia que nosotros elegimos" y estas son ocasiones para disfrutar y estrechas lazos. Tus amigos han tenido suerte de tener una anfitriona tan buena cocinera.
    Besos, Carmina.

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Muchas gracias por visitar "Mi cocina", por escribir un comentario, lo cual me anima a continuar compartiendo lo que se cuecen por mis fogones y lo valoro enormemente.
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