MURGH MAKHANI – BUTTER CHICKEN (POLLO HINDÚ CON MANTEQUILLA)
El día amanece con densa niebla que abraza toda la ciudad de Dera, da la bienvenida a la casi madrugada, hacía calor y esperábamos tras un desayuno que compartimos con personas que no conocíamos, eran extranjeros llegados desde diferentes y lejanos puntos del mundo. Nosotros habíamos llegado el día anterior desde Nueva Delhi en tren.
Salimos mi marido y yo, al frondoso y cuidado jardín donde debíamos esperar que nos recogieran; estábamos convencidos de que en ése lugar había un poder divino que guiaba y movía todo de una manera meticulosa.
Dera, está ubicado en Beas, en el Punjab, al norte de India. Espacios verdes, un orden y una limpieza notables a pesar de que habían llegado cientos de miles de personas, de peregrinos, que caminaban por sus calles disciplinados, hasta llegar al “Satsang”.
Todos se dirigían con al mismo lugar, con solemnidad, con emoción contenida, con una calma que impregna el ambiente incluso antes de cruzar las puertas del imponente angar, donde los miles de creyentes y seguidores meditan, rezan o simplemente esperan con recogimiento, sentados en el suelo, sobre alfombras, delimitadas las zonas para hombres y mujeres, mientras se escucha de fondo el armonioso sonido de los rezos cantados por una suave voz que resuena en el interior de la grandiosa edificación.
El sonido melodioso llegaba al alma y sin darme cuenta sentí la sensación de que eramos trasladados a un plano superior, lleno de paz y tranquilidad.
Él habia dado instrucciones de que yo estuviera a su lado, justo a uno o dos metros detrás, a su izquierda desde donde podía verle a Él y sobre todo a la multitud que esperaba ansiosa verle entrar en el recinto.
Pasan los minutos y puntualmente, a la hora exacta, el silencio se apoderó del lugar mientras todos dirigían su mirada hacia Él; caminaba despacio con sus manos unidas por las palmas, a la altura de su corazón, realizando el mudra del amor, el atmanjali mudra (posición que se utiliza para hacer oración o como gesto de plegaria, por lo que se suele realizar para hacer peticiones estando en conexión con nuestro Ser más profundo; aunque realmente su potencia máxima se obtiene al mantener las palmas de las manos unidas y elevarlas por encima de la cabeza. La mano derecha simboliza la sabiduría, la energía superior o el espíritu, la mano izquierda simboliza lo terrenal).
La intensidad de su presencia llenaba el recinto con un manto casi tangible de espiritualidad, de reverencia, repleto de emociones contenidas; una constante quietud parecía estar fluyendo a mi alrededor mientras que se percibía una gran paz penetrando en los confines internos de cada persona, como si una fuerza poderosa comenzara a llenar la sala donde los satsanguis no podían retirar su mirada de Él.
Tomó asiento en el escenario, en la plataforma en forma de sillón de un blanco inmaculado, como su ropa, su larga barba y su turbante. Parecía como que no se movía, pero su mirada fue muy lentamente de forma casi imperceptible al compas de su cabeza de izquierda a derecha y viceversa, miraba a todos, al sangat integramente y me dije a mí misma una vez más: es su forma de bendecir. Decía: os veo, uno a uno, a cada uno de Vds.
No recuerdo si fueron dos horas, el tiempo se detuvo en mi corazón, me embargaba la emoción y las lágrimas corrían por mis mejillas. Todo el lugar, el momento, las personas transmitían un aura especial, había paz y yo era feliz.
Fueron unos días maravillosos, cenas con Él y su familia, meriendas, paseos por Dera siguiendo su estela, su camino, mi marido y yo a su lado comprobando el amor y la magia del Maestro. Aún me atrevía a decirle, achuchando sus mejillas como hacía muchos años antes, a nuestro amigo: Qué guapo eres Gugu.
Los años han pasado, más de 40 años desde que nos conocimos y trabajabamos codo con codo, pero sigue con su sonrisa eterna, su expresión serena, su mirada radiante, aunque su barba ondeante se ha blanqueado por completo.
Y en Dera pude comprobar que allí hay un poder divino que guia a todo el mundo y que lo mueve todo meticulosamente, espiritualmente, todo el tiempo. Casi con una precisión relojera, como Él, mi marido y yo estábamos acostumbrados. Los tres trabajamos en Orient Watch España.
Aunque he de decir que en la práctica de “Su Filosofía” todos sus seguidores, todos los Satsanguis son absolutamente veganos, pero ésta propuesta de hoy, que he disfrutado en mi cocina, el pollo con mantequilla es del Punjab, de la zona Norte de India, donde vuelvo cerrando mis ojos y pronunciando como comencé a llamarle: Babaji
Y éste plato icónico de la cocina india, el Butter Chicken o Murgh Makhani ocupa un lugar muy especial en mi lista de preferidos. Ésta receta famosa por su rica y cremosa salsa, con su mezcla perfecta de especias y la suavidad que aporta la mantequilla y la nata, es una auténtica celebración de sabores.
Se prepara muy facilmente, por lo que les animo a “viajar a India” y a llevar un pedacito del Punjab a sus cocinas.
¿CÓMO LO HICE?
INGREDIENTES PARA DOS PERSONAS:
Un yogur tipo griego, 350 grms. de pollo (sin piel, ni huesos. Personalmente uso pechuga), una cucharada sopera de especia Tandoori, media cebolla blanca dulce, un trozo de jengibre fresco, un diente de ajo pequeño, dos cucharadas soperas de agua, aceite de oliva virgen (pueden usar aceite de girasol), una cucharada pequeña de Garam Masala, una cucharada pequeña de cúrcuma, un vaso grande de tomate triturado (procurando que no tenga semillas), un vaso pequeño de nata líquida especial para cocinar, 50 grms. de mantequilla, sal y hojas frescas de cilantro.Los ingredientes de India se pueden conseguir en tiendas y establecimientos especializados. No son difíciles de conseguir.
LOS PASOS A SEGUIR:
Importante antes de realizar la receta:
En un cuenco echar el yogur, el tandoori y el garam masala añadiendo los trozos de pollo, removiendo bien todos los ingredientes procurando que el pollo esté cubierto uniformemente. Tapar con un papel film y meter en el frigorífico dejando macerar toda la noche (como mínimo cuatro o cinco horas).
Cuando se vaya a comenzar a preparar la receta sacar el pollo del frigorífico a fin de que vaya atemperando.
Mientras pelar y picar la cebolla en trozos pequeños. Rallar el ajo y el jengibre. Reservar.
Poner una sartén con un chorreoncito de aceite a fuego medio y una vez caliente echar los trozos de pollo e ir dorándolos uniformemente, removiendo de vez en cuando. Cuando comience a dorar, retirar del fuego y reservar.
En una cacerola echar dos cucharadas de aceite y saltear la cebolla, el ajo y el jengibre. Cuando comience la cebolla a estar dorada incorporar el garam masala, la cúrcuma y remover bien.
Incorporar el tomate y salar al gusto, bajar el fuego a medio-bajo y dejar cocinar unos diez minutos, removiendo a fin de que no se pegue al fondo, hasta que el tomate esté bien frito.
Añadir el pollo, la nata y el agua dejando cocinar unos dos o tres minutos, echando a continuación la mantequilla dejando hacer (sin tapar) a fuego lento durante diez o quince minutos.
Nota.- En la receta original junto con la mantequilla una hierba llamada Fenogreco que aporta lógicamente aroma y sabor, pero en ésta ocasión no tenía en casa.
También junto con el resto de las especias se le añade chile picante en polvo, pero personalmente siempre procuro no usar picante.
En India, "buen provecho" se traduce como "खाना अच्छा रहे" (pronunciación aproximada: khāna acchā rahe) Espero les guste...




















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