lunes, 11 de abril de 2016

SOPA DE GALLINA CON ALBÓNDIGAS



Abril puede traer rocío, y otras veces helada y frío (Refranero español)

Sí, lo reconozco, tuve suerte y mis padres a pesar de que siempre vivimos en Málaga capital, me enseñaron a conocer los productos de temporada de mi tierra; mi padre era de campo, mi madre de la mar….y eso se refleja por lógica en Mi Cocina.

No se nace sabiendo, aprendemos en función de las posibilidades que nos ofrece el entorno y por supuesto la disposición personal de cada uno.    Pero hay que reconocer que hoy en día, la gran mayoría de los niños e incluso de los no tan niños, desconocen cosas básicas de los productos alimenticios del entorno.      E incluso me aventuraría decir que muchísimas personas no han visto (y no por televisión o cine) una vaca, una gallina, un pez e incluso una lechuga o unos tomates vivitos y coleando (hay que recordar que las verdura y las frutas son seres vivos).

¡¡ Vamos que la leche viene de la vaca y no de una botella, que los huevos los ponen las gallinas, que las verduras se abonan con estiércol y que los peces cuando buceas incluso te miran a los ojos…..!!  Que no son productos que nacen, crecen en las estanterías de los supermercados.

Lógicamente, todos somos ignorantes en algún área sobre la que no se ha tenido la oportunidad de aprender, pero estoy convencida y cada día más, que existe una desconexión del hombre con la naturaleza, con los productos que consumimos, con la tierra y más aún con la mar.   

Quizás debido a la época que me tocó vivir, tuve la oportunidad de conocer el campo, la época de cada producto, comprobar como mi padre en un terrenito que teníamos en Alhaurin plantaba las verduras y los árboles frutales; como mi madrina criaba gallinas y conejos; como el primo de mi padre cuidaba su vaquería, como de pequeña pasaba las piaras de cabra y mi madre hacía “virguerías” en la cocina con la sabrosa leche que comprábamos.    Y qué decir de los productos de la mar….que hoy por hoy, a pesar de mis 61 años sigo buceando por éste mar que baña mi querida Málaga.    El mar…..siempre la mar.

Adoro la naturaleza, me apasiona más bien.   Así que siempre que puedo, busco el contacto con ella.    

Un camino, una forma de saciar la “necesidad de naturaleza” que tenemos los “urbanitas”, sobre todo los que nos vemos arrastrados por la vorágine de las grandes ciudades, después de habernos criado en entornos más naturales e incluso rurales, son los parques urbanos.   Y nunca tengo que ir muy lejos para encontrarla.

Uno de los lugares que en ésta época e incluso en invierno suelo visitar es el Parque de la Paloma de Benalmádena.  Un verdadero paraíso para los amantes de la flora y fauna que habitan en el parque. 

Alli….cada vez que voy intento aspirar éese aire fresco, húmedo y rebosante de las fragancias que regala la primavera malagueña.  Un pulmón verde dentro de la ciudad, junto al mar, exuberante, con áreas casi selváticas, otras como si estuviese en un desierto lleno de cactus de todas las especies, con cascadas y riachuelos que llevan las aguas hasta un lago donde los patos, cisnes, aves marinas conviven con tortugas.    

Más de 200.000 metros cuadrados para disfrutar de árboles exóticos, de bosques lleno de verdor, del contacto con la naturaleza y descubrir los animales en libertad: pájaros de diferentes especies, pavos reales, conejos y muchas, muchos gallos,

gallinas y su prole de pollitos.   (Autor fotos) 

Aunque si les digo la verdad, cada vez que los veo, les echo de comer pienso: menos mal que no tengo que sacrificarlos y puedo encontrar los alimentos, tal y como hoy en día los tenemos a nuestra disposición en los mercados, sobre todo  la carne.  

Si no me la encontrase ya preparada para el consumo, no prepararía algunos platos, como por ejemplo ésta sopa con pollo que hoy he preparado.

Y que aún, en éste mes de Abril, algunos días refrescan, llueve incluso, apetece platos calientes a pesar de que vivamos en  ésta Costa donde siempre brilla la luz y el Sol: Málaga.

¿Cómo la hice?

Ingredientes:
Media gallina de corral (campera), un puerro, un nabo, una patata grande, una rama de apio, dos zanahorias, una ramita de perejil, media cebolla blanca dulce, dos dientes de ajo, un huevo, una rebanada de pan, medio vaso de leche, tres cucharadas soperas de pan rallado, harina de trigo, aceite para freir, sal y ramitas de hierbabuena para acompañar.

Los pasos a seguir:

Pelar y lavar bien el puerro, el nabo, la patata, el apio y las zanahorias.  Cortarlas en trozos pequeños y reservar.

En una cacerola echar la gallina cortada en varios trozos, cubrirla con agua y a fuego lento llevar a ebullición, espumereando las veces que sea necesario.

Añadir la verdura y una vez que comience nuevamente a hervir, espumerear.

Una vez el caldo limpio dejar cocer aproximadamente una hora.

Sacar la gallina, triturar las verduras y reservar. (Gracias al color dorado de la carne de la gallina y las zanahorias, la sopa tendrá un bonito tono).

Mientras, desmenuzar la carne de la gallina y pasarla por una picadora.

Cortar la cebolla, los ajos y el perejil en trocitos muy pequeños.

En un cuenco, echar la carne de gallina, la cebolla, los ajos y el perejil picados, el huevo, el pan remojado en la leche, el pan rallado y salar al gusto.    Remover bien todos los ingredientes de forma que quede una masa homogénea.

Hacer bolas de tamaño no muy grande, pasarlas por harina y freírlas en aceite caliente (suelo usar para éstos casos freidora que le dan un color dorado y homogéneo).

Calentar el caldo de gallina y cuando comience a hervir echar las albóndigas fritas.

Bajar el fuego y dejar cocer durante unos cinco minutos, hasta el punto que guste de hechas las albóndigas.

Servir añadiendo una ramita de hierbabuena.
Y recuerden: disfruten de Málaga....

6 comentarios:

  1. A mi me ha pasado más o menos igual que a ti, mi abuelo de la mar, mi abuela de la tierra y animales y aún ahora con mi madre que tiene mitad y mitad , disfruto como una niña chica recogiendo las cositas que planta en el huerto. Ahora a penas se lo dejamos pisar, ya sabes...la edad, los achaques que eso conlleva y primero es la salud antes de nada.
    Hace poco emitieron por la tv un programa en donde se les preguntaba a los niños por varios temas y uno de ellos era si sabían de donde viene la leche. La mayoría contestaban que del cartón del super jajajajajaja. La verdad es que te reías mucho vièndolos, pero luego piensas en frío y te dices a ti misma que es una triste pena que un pequeño no sepa que la leche viene de la vaca. Pero en fin, es lo que hay Toñi.
    La sopa te ha quedado estupenda, aquí en Galicia nos viene de perlas un plato así y bien calentito, hace un frío que ni te lo imaginas. Un plato reconfortante sin duda alguna.

    Besines mil, encanto

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  2. Es una pena darle la espalda a la naturaleza y que los niños no sepan de donde vienen los alimentos, hay que poner remedio y enseñarles como crece una lechuga, como se cría una gallina, etc.
    Yo creo que si tuviera que matar la gallina para hacer la comida no iba a comer, aunque nunca se puede decir de esta agua no beberé, imagino que con hambre una es capaz de hacer cualquier cosa, no sé.
    La sopa que nos traes hoy es muy reconfortante y aunque parece que el tiempo no es tan frío la primavera es muy loca.
    Besos.

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  3. Qué plato más rico de sopa con albóndigas, seguro que está para chuparse los dedos. Un abrazo.

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  4. Pues a mi me pasa igual que a ti porque ya compramos todo listo para consumir que si tuvieramos que sacrificarlos poco comeriamos, cuando era pequeña tuve que ayudar a mi abuela a sacrificar un conejo y en vez de eso lo solte ,como te imaginas tuve un castigo por ello pero pese a ello merecio la pena ver como corria el conejo por el campo aunque seguro que no paso de aquella noche y fue comido por algun animal.
    La sopa seguro que estaba de rexupete a las fotos e ingredientes me remito como siempre es un placer venir a visitarte receta y fotos son de 20 points.
    Bicos mil y feliz semana potita mia.

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  5. Toñi: ¡Qué sopa tan buena! Tiene una pinta espectacular, y hecho con gallina como a la antigua usanza. Mi madre no lo hacía con gallina porque decía que la carne era muy dura aunque le daba mejor sabor". Recuerdo sus palabras.

    A mi también me encanta disfrutar del campo y del mar. Cuando éramos pequeños vivíamos en el centro pero teníamos una casa en la Torre de Benalgalbón junto a la playa y las huertas. Allí nos criamos mis tres hermanos y yo, y fuimos muy felices. Cuando llegaba el viernes mis padres no tenían "más remedio" que irnos al campo, como lo llamábamos. Nunca podré olvidar aquellos tiempos en que éramos tan felices disfrutando de la naturaleza en todo su esplendor.

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Muchas gracias por visitar "Mi cocina", por escribir un comentario, lo cual me anima a continuar compartiendo lo que se cuecen por mis fogones y lo valoro enormemente.
Si tiene alguna duda o consulta, indiquelo, contestaré lo antes posible.

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