SALMOREJO VERDE CON TOMATITOS CHERRY Y CARPACCIO DE GAMBAS BLANCAS DE MALAGA


No hay más que echar la vista atrás, no sólo a los últimos años, sino a siglos y a  milenios transcurridos en la historia de la humanidad, para reconocer que el ser humano ha ido evolucionando con el tiempo y con él su capacidad de crear.

Ésa creatividad, ésa evolución se ve latente en todos los campos culturales incluido lógicamente en el arte de la cocina, en la historia de la actividad culinaria, desde sus orígenes más lejanos, hasta nuestros días.

Sí, estoy totalmente convencida de que la gastronomía no sólo es cultura, es arte y al igual que el hombre ha ido evolucionando culturalmente, como consecuencia también de ello, el desarrollo de las maneras y formas de cocinar en cada lugar, en cada país; un proceso evolutivo de miles de años, con las influencias lógicas socio-económicas, culturales, históricas,  que aún sigue vivo.   

La cocina tradicional aunque se mantiene en los hogares, en la memoria, en los libros, en los blogs….y cada día es más apreciada a mi parecer, da verdaderos saltos, grandes pasos, avanza continuamente, sin parar, evolucionando día a día hacia una cocina creativa, con más variedad de nuevos productos y con aplicación de nuevos métodos y técnicas más acordes a un momento de gran avance tecnológico que se van descubriendo conforme pasa el tiempo.

La cocina evoluciona y el tema es cómo denominar a veces ésos avances, ésos platos, ésas recetas basadas en las tradicionales de una región, que por nuevos ingredientes o presentación llega a ser un verdadero pecado para los más puristas, el llamarlas como si de un clásico, una receta tradicional se tratara.

Así lo siento hoy….¿Como llamar a éste plato? ¿Porra, salmorejo, gazpacho….?

¡¡ Menudo lio tengo !!    Hay quien me diría: el salmorejo no lleva vinagre y sí tomate; el gazpacho es muchísimo más liquido, casi como hacemos los malagueños es para tomar en vaso, como una bebida…..y la porra, ésa porra antequerana, tan malagueña…lleva atún, jamón y huevo duro…..y ninguna de ellas es verde.

Lo que sí tienen en común todas es que es una “sopa” fría, espesa con pan, ajo y aceite. 

En definitiva, les cuento que no quise hacer un gazpacho líquido, quizás muy espesito; no pretendía hacer un salmorejo porque el tomate lo quise poner de acompañamiento y aunque me recordaba y me inclinaba más por una “porra”…llamarla “porra verde” no me sonaba nada bien.  

Decidido pués: salmorejo verde….aunque algunos puristas me tachen de atrevida.

En cuanto al plato en sí, les diré que es realmente sorprendente en cuanto a sabor y por supuesto el color que la caracteriza: verde, que te quiero verde….

El verde es el color preferido para mi cocina en todos los aspectos, me transmite emoción, naturaleza, tranquilidad, vida y comida sana.     Y la comida sana no tiene por qué ser aburrida y monótona, la podemos hacer, con ingredientes simples como son las verduras, sabrosas y apetitosas. ¿No creen?  

Por cierto ¿Saben que el color verde a las plantas, frutas y verduras en general se lo aporta la clorofila, pigmento indispensable para que puedan hacer la fotosíntesis?

Curiosamente la palabra clorofila viene del griego “chlorós” (verde) y “phyllon” (hoja), lo que viene a traducirse como “hoja verde”.

Con hojas verdes y otros ingredientes que aportarón también su “toque” de color y sabor, preparé éste delicioso “salmorejo” “porra” “gazpacho”…..pero eso sí: verde

 ¿Cómo lo hice?

Ingredientes para dos personas:


1/2 pepino mediano, 50 grms. de espinacas, una ramita de albahaca, medio pimiento verde mediano (tipo italiano), un diente de ajo, un trozo pequeño de cebolla blanca dulce (tipo cebolleta), una rebanada de pan, sal, 6 tomates tipo cherry (dulces), vinagre de vino, aceite de oliva virgen extra, 12 gambas blancas de Málaga.  


Los pasos a seguir:

Ante todo, si como ocurre como en mi caso, que hay comensales que no les gusta las gambas crudas…..cocer éstas en agua con abundante sal.   Una vez cocidas, pelarlas y reservarlas.

A mi personalmente me encanta el carpaccio de gambas (están lógicamente crudas); para ello, previamente pelarlas, colocarlas en papel film, aplanarlas y congelarlas.

Generalmente lo realizo con un día de antelación, aunque a fuerza de ser sincera, debo decir que siempre suelo tener en mi congelador carpaccio de gambas de Málaga, ya que ésta receta es una de mis preferidas. 

En una cacerola pequeña poner agua a hervir, realizar un corte en forma de cruz en cada tomate cherry, echarlos en la cacerolita y dejarlos hervir medio minuto.
Sacarlos y pasarlos a un cuenco con agua helada (así se pelarán fácilmente).
Pelarlos y reservarlos

Lavar y pelar el pepino dejando parte de la piel (desechar la punta, suele amargar).

Pelar el ajo desechando la parte central (la raíz de su interior, así conseguimos que no se repita su sabor); pelar igualmente la cebolla y trocear ambos.

Lavar el pimiento, desechar las semillas y cortarlo en trozos.

Lavar bien las espinacas y las hojas de albahaca (dejar algunas para adornar el plato).

En el vaso de la batidora echar los trozos de pepino, la albahaca, las espinacas, los trozos de cebolla y ajo junto con la rebanada de pan.   Salar al gusto, añadir dos cucharadas soperas de vinagre de vino y cuatro cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra.  




Triturar hasta obtener una crema fina.  Probar y rectificar dando el sabor y textura deseados.   Reservar.

A la hora de presentar el plato, echar la crema, colocar los tomates cherry pelados en un lado, las gambas  y decorar con una hojita de albahaca, un trozo de pepino o una hojita de espinaca. Regar con unas gotas (en mi caso un buen chorreón) de aceite de oliva virgen extra.

 Ya sólo les queda disfrutar de éste delicioso y refrescante plato lleno de sabor y color.  ¿Les he dicho que es verde?

1 comentarios

  1. No sabría que nombre darle, pero lo que si sé o por lo menos imagino es que es muy refrescante y sabrosa con ese carpaccio de gambas. Queda un plato muy bonito y colorido.
    Besos.

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